Dice la parábola:hay dicha según se dice que
el amo será servidor de quienes velen esperándolo. Hay castigo para
quienes crean que su demora es ausencia y se emborrachen y maltraten a los de
su casa.
La parábola distingue entre personas que han
recibido mucho y quienes han recibido poco: a unos proporcionalmente se les
exigirá más que a otros.
Pese a toda moralina que hable en contrario Él
dice que ha venido a encender un fuego en la tierra y mucho se apura hasta que
se prenda. Él mismo pasará por un bautismo hacia el cual camina. Porque ha
venido a hacer una división de dos contra tres y tres contra dos en una casa:
madre contra hija y padre contra hijo y viceversa.
La crisis señala una elección. No se sabe
interpretar la coyuntura presente. Dice: ¿por qué no juzgáis por vuestra cuenta
lo que es justo?
Hay que diferenciarse de la mundanidad y la
naturidad y elegirlo a quien ha venido a llamar a un "sí" o a un
"no". Hay que estar preparados porque viene como un ladrón en la
noche y si nos hallare distraídos con los hombres cuya alma está inundada por
vanidades o húmeda para no arder en su fuego, como en Heraclito no escuchará al
LOGOS.
EL LOGOS ES UN FUEGO SIEMPRE VIVO QUE MUESTRA
CÓMO TODO ES UNO PERO LOS HOMBRES POR SÍ TIENEN UN ENTENDIMIENTO PARTICULAR.
Claro que hacen así una masa mundanal de particularidades como se ve en la
caverna platónica.
Aquí en la narrativa lucana el LOGOS es una
persona que viene a salvar y salva como LOGOS DE LA CRUZ.
Pero dice que viene a encender un fuego y una
división resulta de ello. Una crisis que delimita un lado y otro lado, cabritos
y corderos.
Y la puerta para entrar en el
reino que se ha acercado es estrecha y muchos intentarán entrar y no podrán:
“ALLÍ SERÁ EL LLANTO Y EL CRUJIR DE DIENTES”. Quienes crean estar con Dios por
la ley y se midan por la realidad mundana no serán reconocidos. PORQUE LOS
ÚLTIMOS SERAN PRIMEROS Y LOS PRIMEROS ÚLTIMOS.
Pero el reino de Dios está
como una semilla de mostaza y unas medidas de levadura. En oculto crece y no es
algo que surge de la libertad del ciudadano que es natural y autoconsciente.
El reino es recibido y exige penitencia y obra
misteriosamente como fe.
Hay una puerta estrecha para
ingresar y él es la puerta. Pero Jerusalén –quinta esencia de la urbe y modelo
de la cultura moderna pluralista- no puede recibirlo y si entregarlo a la
muerte.
Pero un profeta debe allí
morir. Y aquí hay más que profeta. El mundo no lo puede recibir con su realismo
inmediato y sus urgencias temporales de un tiempo medido.
El ser no cabe en el sistema
de los entes mas el tiempo acontece en su presente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario