sábado, 4 de enero de 2014

TIEMPO Y SER

Dice la parábola:hay dicha según se dice que el amo será servidor  de quienes velen esperándolo. Hay castigo para quienes crean que su demora es ausencia y se emborrachen y maltraten a los de su casa.
La parábola distingue entre personas que han recibido mucho y quienes han recibido poco: a unos proporcionalmente se les exigirá más que a otros.
Pese a toda moralina que hable en contrario Él dice que ha venido a encender un fuego en la tierra y mucho se apura hasta que se prenda. Él mismo pasará por un bautismo hacia el cual camina. Porque ha venido a hacer una división de dos contra tres y tres contra dos en una casa: madre contra hija y padre contra hijo y viceversa.
La crisis señala una elección. No se sabe interpretar la coyuntura presente. Dice: ¿por qué no juzgáis por vuestra cuenta lo que es justo?
Hay que diferenciarse de la mundanidad y la naturidad y elegirlo a quien ha venido a llamar a un "sí" o a un "no". Hay que estar preparados porque viene como un ladrón en la noche y si nos hallare distraídos con los hombres cuya alma está inundada por vanidades o húmeda para no arder en su fuego, como en Heraclito no escuchará al LOGOS.  
EL LOGOS ES UN FUEGO SIEMPRE VIVO QUE MUESTRA CÓMO TODO ES UNO PERO LOS HOMBRES POR SÍ TIENEN UN ENTENDIMIENTO PARTICULAR. Claro que hacen así una masa mundanal de particularidades como se ve en la caverna platónica.
Aquí en la narrativa lucana el LOGOS es una persona que viene a salvar y salva como LOGOS DE LA CRUZ.
Pero dice que viene a encender un fuego y una división resulta de ello. Una crisis que delimita un lado y otro lado, cabritos y corderos.
Y la puerta para entrar en el reino que se ha acercado es estrecha y muchos intentarán entrar y no podrán: “ALLÍ SERÁ EL LLANTO Y EL CRUJIR DE DIENTES”. Quienes crean estar con Dios por la ley y se midan por la realidad mundana no serán reconocidos. PORQUE LOS ÚLTIMOS SERAN PRIMEROS Y LOS PRIMEROS ÚLTIMOS.
Pero el reino de Dios está como una semilla de mostaza y unas medidas de levadura. En oculto crece y no es algo que surge de la libertad del ciudadano que es natural y autoconsciente.
 El reino es recibido y exige penitencia y obra misteriosamente como fe.
Hay una puerta estrecha para ingresar y él es la puerta. Pero Jerusalén –quinta esencia de la urbe y modelo de la cultura moderna pluralista- no puede recibirlo y si entregarlo a la muerte.
Pero un profeta debe allí morir. Y aquí hay más que profeta. El mundo no lo puede recibir con su realismo inmediato y sus urgencias temporales de un tiempo medido.

El ser no cabe en el sistema de los entes mas el tiempo acontece en su presente.

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