miércoles, 27 de febrero de 2013

Descartes, obsesionado por no recibir la la tradición que se le había hecho exterior, buscaba un método para comenzar desde el fundamento como un camino hacia la verdad. Y la tradición para él era todo lo que lo rodeaba en las universidades y en las instituciones. Hoy nos rodea la atmósfera posmoderna y las instituciones modernas que pretenden seguir con su desmantelamiento de la tradición que se viene demoliendo desde hace quinientos años ¡Halt! Pare la mano decimos en mi país. Pero una vez que se toma velocidad en esto la precipitación los posee. lo más opuesto a la regla primera del método cartesiano. Y sin embargo todo se hace en nombre suyo. Aquí no hay paz alguna porque no hay tranquilidad en el orden de lo par y dispar. Es el reino de lo dispar e impar, de los dos brazos izquierdos, del único ojo ciclópeo, de la asimetría buscada, de la ansiedad y sobre excitación, de la sobre dosis.
Bien, nosotros más acá del autor del Discurso del Método estamos en nuestra esfera, la del Lenguaje, y no recibimos la tradición como imperativo pero sí el lenguaje que se diferencia con respecto a sí. Hay un lenguaje indicativo que nos habla y depende de cada uno en la respuesta. Si suena el celular respondo. Si me habla el Verbo digo: habla Señor que tu amigo escucha ya que me llamaste amigo y me amaste tu primero y por eso te correspondo.
¿Que es esto la filosofía? pregunta Heidegger y dice: LA CORRESPONDENCIA CON EL SER DEL ENTE. Pues bien la PALABRA DEL SER ME HABLA Y YO LE RESPONDO, ME AMA Y YO LE CORRESPONDO. Así filosofía es la correspondencia con el Verbo por el Amor, o sea el Espíritu Santo, otra Persona y el mismo Dios. Así enseñaba yo al comienzo de mi magisterio en los ochenta en mi pequeña Villa y fui...feliz.. Para ello es la filosofía según mi maestro en su INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA de los  cuarenta.

domingo, 24 de febrero de 2013

Es tan evidente que el mundo social o la sociedad mundana es el resultado del pecado de desobediencia al mandamiento aquel del "no comerás" que tiene como resultado con todo el conocimiento del bien y del mal que nadie debería sentirse defraudado por Dios. Conocimos el mal junto al bien. Quien calumnió al legislador de tal mandamiento, quien engañó acerca de las consecuencias ahora pretende borrar la diferencia. El mal que azota a la humanidad en hechos terriblemente malos como los genocidios y grandes y crueles matanzas aquí y allá lo prueba de tal manera que su repetición después en la creencia en el "nunca más" sorprende a quienes lo vemos en cómo no se felicita al escritor que plasmó aquel cuento de Génesis capítulo 2. Quizás es más grave y más verdadero aún: los que lo verían odian a aquello que todos llaman Dios y más al CREDO por excelencia que incluye Padre, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador y el sacramento de la Iglesia. Por eso nada más presente que este pecado original.
Sabemos cómo la modernidad o tiempo nuevo rechaza tal cosa con la hipotesis del hombre bueno por naturaleza. Y esto se explica para la libertad absoluta del ciudadano. Sí somos libres y estábamos entre cadenas pero no del pecado que se expande en número y calidad.
Solo un dios puede todavía salvarnos, dijo Heidegger antes de morir. Y he aquí que existe evidentemente un salvador. Sabemos quien es y como murió y que su resurrección es puerta para la nuestra ¿Habrá alguien que niegue la ventaja de tal cosa aunque no la crea porque no la ve. Nadie la ve y algunos la creemos porque nos parece una solución frente a ninguna. Es sospechoso que muchos digan no a esto. Sabemos que alguien acosa y hay apóstoles del acosamiento como los hay de la cierta esperanza que abrió quien nos declara su amor. Ante el amor: uno dice "sí" y otros dudan.
Claro está: amor no es igual a eros ni a PHILÍA. Nosotros la tenemos con la SOPHÍA y somos filo-sofos.

miércoles, 20 de febrero de 2013

LA SOCIEDAD NOS TOMA COMO INSTRUMENTOS

Uno vende naranjas y otro corta el pelo y así. Cuando muere uno viene otro a ocupar su lugar y cada uno tiene necesidad de trabajar y de consumir. El médico nos alarga junto con su ciencia la vida pero nada más que eso. La sociedad sigue el individuo perece aún antes de morir. Así es y así será. Cuando uno pretende hablar de lo que no es instrumental el interlocutor tiene algo que hacer, sea religioso, comerciante o docente.
La escuela por otra parte ofrece enseñar lo que no sirve para el tráfico o para la religión sino que se ubica en la dimensión de la PERSONA, busca como el arqueólogo desenterrar con cuidado la pieza más antigua: aquello que somos `por el llamado del origen de la PALABRA DEL SER. El Verbo nos ha llamado o bien en Él hemos sido llamados antes del cosmos, ya no de la sociedad. Además enseña lo que atañe a la humanidad como tal, su destino histórico. Y para ello enseña geografía y ciencias.
La sociedad toma de ello lo que le puede servir, o sea la capacitación y el individuo la sirve para vivir y aún para fundirse con ella. Pero he aquí que al ser enseñado algo ve y siente de su persona soterrada aunque la cerrazón de la sociedad desde el abandono progresivo de la religión revelada por el Verbo encarnado y sacramentado. Fue plausible entonces enarbolar banderas de libertad pero fueron arrasadas por una liberación que nos esclavizaría de la sociedad: a todos a religiosos que ya serán modernos y luego posmodernos y por ende al proletariado que querrá alcanzar lo que tenían los ricos. Pero la sociedad los usará a todos como instrumento y será el nuevo Dios. Esto más o menos ha sido profetizado así en los libros escatológicos, en el final, en el Apocalipsis.
Pero no a todos se arrastra: están los que se sienten personas y que no son de nadie sino de quien los ha llamado a serlo, es decir del colmo de la libertad, le pertenecen a la libertad que es la verdad de su origen: la participación en la gloria amorosa de las personas. La sociedad se recuerda así en su origen: el pecado contra aquel destino y el comer el pan con el sudor y con el dolor y con la esclavitud. La sociedad implica la cerrazón mas ésta no puede ser total. Además hay juicio por la persona: quien más la honra y quien menos la sepulta por las cosas. No sabemos nosotros la sentencia pero recordamos la ciudad de Dios que es otra que la sociedad crecida hasta la hipertrofia.
La persona que somos cada uno es la causa de toda la creación material. Había una última posibilidad y quien creó la llevó a cabo: que los seres de cuerpo y alma tuvieran el destino de ser imágenes suyas en el amor, en la cercanía de quien es su ser con quienes sólo tienen ser prestado. Las cosas creadas no son más que signos y la sociedad misma no es otra cosa que el conjunto de los instrumentos efímeros.
Estas cosas efímeras se han independizado y llevado a la rastra a las personas. Sabemos que hay un redentor que las vuelve presentes para sí mismas y les da la morada en la casa de su Padre.
Lo sabíamos en el catecismo mas la confusión de todo amenaza con borrar el rostro, los rostros entre la profusión de las cosas, hoy tecnológicas. Todo instrumento, hasta las personas que son el principio y el fin. 

viernes, 8 de febrero de 2013

MÁS CONTEMPLACIÓN FILOSÓFICA

Se suele pensar que la filosofía es cosa de los pensadores y es cierto. Se suele considerarla como una disciplina universitaria y también es cierto. Pero la verdad es que nos atañe a cada uno de nosotros en nuestra conciencia y autoconciencia donde la universalidad se muestra en nosotros como espíritu. Somos corporales y acabamos de tomarnos un helado si es verano o una café doble con leche caliente si es invierno. Somos anímicos y sentimos nuestra circunstancia actual así y así. Pero la filosofía es nuestro pensar espiritual o conceptual que alcanza a poseerse y realizarse como espíritu sin cortapisas.
Yo soy mi ser pensante que es mi libertad. No puedo prescindir de ser y sin embargo bajamos a nuestra animidad y a nuestra corporalidad como excluyentes. Así además lo exige la condición posmoderna o social. No sé cómo se puede soportar el acosamiento social que produce el cancelamiento de mi condición de espíritu. De hecho la filosofía queda relegada anulando mi horizonte propio en el espíritu.
No quiero dejar tampoco de mencionar la condición teologal por la cual somos interlocutores del Verbo de Dios y esto también es filosofía o como hemos dicho tanto aquí: filo-sofía. ¿Por qué no quieres que ame a la sabiduría? decía Agustín a un hereje. La sabiduría de la filo-sofía en este caso es la Persona del Verbo de Dios Padre. Y el saber es aquí amarlo y recibirlo guardando su palabra como se dice en Juan 14.
Repetimos esto con gozo y con pena. Con gozo porque configura una relación con la filosofía como forma de nuestra conciencia, como decía mi maestro. Con pena porque nadie la considera necesaria sino adorno para otras actividades y saberes más importantes para actuar en esta vida.
Pero terminamos con aquello de Aristóteles: cuanto más se extienda la theoría o contemplación filo-sófica, más se extiende la felicidad.