domingo, 12 de enero de 2014

EL VER NO VIENDO TODA CIENCIA TRASCENDIENDO

Quienes no veían ven y los que creen ver no ven: leit motiv de Lucas y luego de Juan. El mundo habilita para ver su entramado y se adquiere operatividad pero esto configura una ceguera para el reino. No se puede servir a dos señores ni ver y operar en las dos dimensiones: veo una y soy ciego para la otra. Y un guía ciego cae y hace caer en el pozo. La luz para quienes están en el mundo ha venido y quienes la reciben ven el camino ESTRECHO DE LA FE.
 Aquí en San Lucas ya resalta la intimidad del más acá del mundo puesto que ha arrancado desde María y su indecible intimidad. No es raro que Juan a quien Lucas ha visto en Éfeso quizás acompañando a Pablo avance por la morada, el morar o el habitar y sea quien crezca en la guarda de la madre del Señor.
Esto no configura un esoterismo, es lo que todos los hombres poseen por sí: el hogar, la vida íntima donde puede irrumpir el Espíritu del cual están llenos todos los personajes lucanos y está tematizado por Juan. No hay esoterismo, sólo se requiere una desmundanización. El mundo es algo que envuelve y se pega como la pez. El caballero del Quijote se arroja al lago hirviente de pez a borbollones y ve un sol que brilla con claridad más nueva.
 Al fin y al cabo es resultado del "pecado original" que es técnicamente la pérdida de la justicia original, o sea la gratuidad de la misma. Desde entonces el campo produce espinas y se comerá el pan con el sudor de la frente. El propio esfuerzo valdrá y la tragedia advendrá.
Terminará en la cruz y la paradoja suscitará el pensamiento para que unos vean no viendo y otros no vean viendo. 

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