lunes, 20 de enero de 2014

TANTO AMÓ DIOS A LOS HOMBRES

EL PRIMERO ÚLTIMO. La realización de lo dicho. El rey natural del universo, aquel en quien fueron hechas todas las cosas, visibles o invisibles, comparece ante un tribunal de la historia del mundo. Acusado de no querer pagar el tributo al Cesar y declararse rey le pregunta Pilatos: ¿ERES TÚ EL REY DE LOS JUDÍOS? y Jesús otra vez forzado a contestar le dice con autoridad: TU LO DICES. Muy sumario lo de Lucas porque pone sin más la conclusión de Pilatos: NO HALLO CULPA EN ESTE HOMBRE. Argumentan los judíos acusadores contra el rey de la humildad diciendo que viene perturbando desde Galilea. Entonces se lo remite a Herodes, gobernador de Galilea que estaba en Jerusalén. Herodes lo interroga pero nada contesta Jesús. Se burlan de él y lo cubren de un manto como de rey ¡Se burlan de Dios Hijo, el origen y fin del universo, más que rey! Claramente lo que se narra es insólito en máximo grado pero in inventable: ¿Qué criatura podría inventar a una no criatura que se hubiese hecho criatura? Un Dios vivo y Trino en personas.

Además para que se vea lo que vale un rey para Dios, como el primero que se hizo último. El descentramiento de la Personas Divinas (el Padre girado al Hijo de su Amor) aquí se hace dramáticamente visible. Pablo lo dirá en Filipenses y Juan narrará extensamente este pasaje donde vuelto a Pilatos, éste no halla culpa en Él y se menciona el canje por Barrabás. Insiste Pilatos y ellos enardecen al pueblo pidiendo la crucifixión. Luego se lo entrega. Debe morir como un esclavo. No es accidente es ley del ser: se llamará amor, AGAPE, no EROS ni aún PHILÍA. 

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