sábado, 4 de enero de 2014

LA INVITACIÓN AL HABITAR

La ley del evangelio: QUIEN SE ENSALZA SERÁ HUMILLADOS Y QUIEN SE HUMILLA ENSALZADO. Cuando resuciten los justos se producirá la compensación dice el Verbo. Invitar a los pobres al banquete porque no pueden pagarnos.
Un amo da un banquete e invita a quienes no quieren venir por estar muy ocupados y llama a los desocupados por estar lisiados, ciegos y cojos. Y aún así sobraba espacio y obliga a entrar a todos hasta que se llene la casa. Así la casa del Padre.
Cualquier cosa mundana es un estorbo para entrar, sea padre o madre o hermanos y hasta su propia vida: QUIEN NO CARGA CON SU CRUZ Y ME SIGUE NO PUEDE SER DISCÍPULO. QUIEN NO RENUNCIE A SUS BIENES NO PUEDE SER MI DISCÍPULO.
Si se atiende a las cosas de este mundo y se pretende ser sal del mundo no salará y será inútil para lo que se pretende. Se trata de acercar a Dios y no interponer las cosas y los planes antropológicos.
Estamos en un plan donde solamente hay hombre dice Sartre. Y Heidegger por el contrario responde: estamos en un plan donde solamente hay ser.
VACATE ET VIDETE QUONIAM EGO SUM dice el salmista. El vacío de la desocupación acerca y quita obstáculos para la invitación al sosiego de Dios, al habitar.

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