Dios no es Dios de muertos sino de vivos y todos viven para Él. La conclusión de la pregunta de legistas mundanales acerca de a quien le pertenece la esposa de los hermanos muertos nos lleva inesperadamente al fundamento de nuestro existir revelado por San Pablo en su himno a los Efesios: HEMOS SIDO ELGIDOS, CADA UNO, ANTES DE LA PUESTA EN MARCHA DEL COSMOS ANTE SU FAZ.
Cada uno de nosotros en y para el Hijo de su amor. Y éramos en el principio y seremos como los ángeles. No habrá allí esposo ni esposa no categorías sociales ni sociedad humana en la CIUDAD DE DIOS porque Él sera todo en todos.
La finitud será absorbida por el ser infinito como ya lo fue en la unión hypostática de la segunda Persona en el Espíritu.
Jesús les habla a los saduceos que no creían en la resurrección ¿ Son los mundanos de hoy?
Cada uno de nosotros en y para el Hijo de su amor. Y éramos en el principio y seremos como los ángeles. No habrá allí esposo ni esposa no categorías sociales ni sociedad humana en la CIUDAD DE DIOS porque Él sera todo en todos.
La finitud será absorbida por el ser infinito como ya lo fue en la unión hypostática de la segunda Persona en el Espíritu.
Jesús les habla a los saduceos que no creían en la resurrección ¿ Son los mundanos de hoy?
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