sábado, 18 de enero de 2014

LA LEY DEL SER

En el discurso acerca del Templo Jesús anuncia la caída de la maravillosa fábrica del templo: NO QUEDARÁ PIEDRA SOBRE PIEDRA. Ya en Juan los verdaderos adoradores lo serán en espíritu y en verdad no en el monte Garizim o en Jerusalén.
Y quedan confundidas la caída de Jersualén con la última venida, la PAROYSÍA.
 La vida, la religión, el sistema que fuese se desvanece ante la Palabra del ser: EL CIELO Y LA TIERRA PASARÁN PERO MIS PALABRAS NO PASARÁN.
VELAD PARA PRESENTAROS ANTE EL HIJO DEL HOMBRE.
Amonestación al pensar, al disponerse para el ser, al estar preparado para su faz ¿CUAL? En primer lugar,
la del hombre, la del ECCE HOMO. Estamos en la narración lucana sobre la Pascua: el corazón de la verdad. La palabra del ser, la persona del Verbo ofrendada, eucaristía que se hace camino, sostén, amparo, Iglesia, luego en Pablo.

Cumple aquí la narración de la historia del hombre Dios en su lógica. Tras el discurso escatológico la amonestación de la vigilancia para poder estar en su presencia, luego el complot para matarlo en la Pascua.
Así se determina raramente el lugar donde comer la Pascua y las palabras:  ¡CUANTO HE DESEADO COMER CON VOSOTROS ESTA VÍCTIMA PASCUAL ANTES DE MI PASIÓN! NO VOLVERÉ A COMERLA HASTA QUE ALCANCE SU CUMPLIMIENTO EN EL REINO DE DIOS.
Estamos en la primera Misa: TOMANDO UNA COPA DIO GRACIAS Y DIJO: TOMAD ESTO Y REPARTIDLO ENTRE VOSOTROS. EN ADELANTE NO BEBERÉ DEL FRUTO DE LA VID HASTA QUE NO LLEGUE EL REINO DE DIOS. TOMANDO UN PAN LO PARTIÓ DIO GRACIAS Y SE LO DIO DICIENDO: ESTE ES MI CUERPO QUE SE ENTREGA POR VOSOTROS, HACED ESTO EN MEMORIA MÍA.
La copa de la nueva alianza será sellada con su sangre pero ¡ay de quien lo entrega!
Es Dios quien se entrega y esto es algo que reviste la máxima gravedad. 
Desde hace dos mil años venimos escuchando esto todos los días desde que sale el sol hasta el ocaso y es el acontecer del tiempo en el ser. Lo que sostiene el universo. Las criaturas fingen que éste anda solo sin fin y el fin es la ofrenda de la muerte de Dios. 
Repetir el pensador moderno el "Dios ha muerto" y el posmoderno "el hombre ha muerto" es un reflejo de la verdad para quienes tienen oídos pero que no pueden escuchar qué dice este muerte del LOGOS en la cruz.
Porque el LOGOS DE LA CRUZ más que hablar indica la ley del ser. 

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