Pablo no es
un hombre de las fronteras sino del centro de la ley y no en época de sacudírsela.
La enjuicia para que tenga vigencia: ¿LO QUE ENSEÑAS A OTROS NO TE ENSEÑAS A TI?
La circuncisión no aprovecha entonces y la incircunsición vuelve circunciso al
cumplidor. Pero la infidelidad no anula la fidelidad de Dios ¿SINO CÓMO PODRÁ
JUZGAR AL MUNDO? Para mostrarlo cita un salmo
donde se señala que todos hemos pecado y concluye que la ley da la
conciencia del pecado. Sin embargo atestiguada por los profetas se revela la
justicia de Dios que salva por la fe en Jesús el Cristo, válida para todos los
que creer. DIOS LO DESTINÓ A SER CON SU
SANGRE A SER CON SU SANGRE INSTRUMENTO DE EXPIACIÓN PARA QUIENES CREEN….HACE
JUSTOS A QUIENES CREEN EN JESÚS. Porque Dios no es sólo de los judíos que se
salvan por las obras de la ley y concede la justicia a los circuncisos por la
fe y a los incircuncisos por la fe.
Aquí viene
el Abraham tan mencionado en el Evangelio de Lucas, pieza clave. Tuvo fe y le
fue reputado a justicia. Y se basa el apóstol en Dvid: DICHOSO AQUEL A QUIEN NO
LE FUE IMPUTADO SU PECADO. Y muestra que Abraham fue hallado justo cuando no
era circuncidado y la recibió precisamente como signo de justicia.
De este
modo señala (el judío según la carne) que Abraham fue padre de ambos:
circuncisos e incircuncisos. Es padre de la fe en lo se le prometió. La
herencia se basa en la fe como don y en la esperanza contra toda esperanza. Siendo
anciano creyó en su descendencia, no dudó de la promesa que Dios (que llama a
lo que no es y existe) le hacía y robustecido por la fe glorificó a Dios y esto
le heredamos quienes creemos en la resurrección dice el antiguo fariseo. Nos
acreditan la fe en Jesucristo QUE SE ENTREGÓ POR NUESTROS PECADOS Y RESUCITÓ
PARA HACERNOS JUSTOS.
Pablo ve
lo que oscuramente esperaban quienes se basaban en la ley: HEMOS RECIBIDO LA JUSTICIA POR LA FE , ESTAMOS EN PAZ CON DIOS POR
MEDIO DE JESUCRISTO SEÑOR NUESTRO. Él, quien no lo vio en carne pero se halla
en la condición de la gracia como preámbulo de la gloria.
Hiedegger:
“la única desgracia de esta época (la del siglo veinte) es quizás haber perdido
la gracia” Y se ha perdido la gracia festejando el haberla perdido en una
suerte de “impulso thanático” visto por Freud. Se muere en lo propio: ante la
medida del dogma del ELLO se obedece a THANATOS.
San Pablo
vio esto en la ley y rescató el valor misericordioso de la promesa. La muerte
de Jesucristo se reconoce como una muerte a la muerte que nos corresponde por
esencia y su sangre nos salva del pecado que nos envuelve y del cual la ley
pretendía salvarnos. SI LA MUERTE NOS
RECONCILIÓ EN ÉL CON MÁS RAZÓN NOS SALVARÁ SU VIDA. La lógica paulina es
francamente dialéctica.
Así viene
la contraposición célebre entre Adán y Cristo que escasamente podrá
considerarse en un perspectiva histórica. Pablo registra el desarrollo del
concepto: por un hombre se extendió el pecado en el mundo y de aquí la muerte.
No había ley no se imputaba el pecado formalmente (aunque en la conciencia
argumenta como dijo antes). Porque la muerte reinó aún para quienes no pecaron.
Por el delito de uno murieron todos para que por la obediencia de uno. Pablo va
a la esencia del ser. La justicia gratuita cae sobre todos los que han sido
condenados por la transgresión por la obediencia del Hijo de la promesa. Así
Dios los encerró a todos en la desobediencia para vencerla en sí mismo :
PROLIFERÓ EL DELITO PARA QUE PROLIFERARA LA GRACIA. ASI COMO EL PCADO REINÓ
POR LA MUERTE ASÍ
LA GRACIA POR
MEDIO DE QUIEN NOS DIO LA VIDA ETERNA.
Lógica
dialéctica pura. No hay que mezclarla con sentimiento religioso.
¡Cómo lo
quisieron muchos hombres de hoy!
"para que por la obediencia de uno solo reinara la vida" Pablo no es un historicista actual sino un verdadero filósofo o pensador conceptual y esto lo hace porque así es la sabiduría epocal.
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