La relación del pecado con la gracia. La muerte al pecado es muerte a la muerte. Por el bautismo nos sumergimos con Cristo en la muerte para vivir su vida resucitada. Porque nuestra vieja condición humana ha sido crucificada con Él. Así somos libres del pecado.
SI HEMOS MUERTO CON CRISTO TAMBIÉN VIVIREMOS CON ÉL. EL RESUCITADO YA NO VUELVE A MORIR....MURIENDO MURIÓ AL PECADO DEFINITIVAMENTE ,VIVIENDO VIVE PARA DIOS. LO MISMO VOSOTROS...
Por lo tanto. PONEOS A DISPOSICIÓN DE DIOS COMO RESUCITADOS DE LA MUERTE Y VUESTROS MIEMBROS COMO INSTRUMENTOS DE JUSTICIA.
Ahora ya vivimos bajo la gracia y no bajo la ley. No somos esclavos sin liberados. Pero no para pecar sin ley sino como siervos de la justicia emancipados realmente del pecado en orden a la vida eterna.
Estamos según la experiencia de San Pablo en la plenitud de los tiempos donde se cumple la promesa que bendice a todas las naciones.
Concretamente lo explica así: POR EL CUERPO DE CRISTO HABÉIS MUERTO A LA LEY Y PODÉIS PERTENECER AL QUE RESUCITÓ DE LA MUERTE PARA DAR FRUTOS PARA DIOS.
En cambio: MIENTRAS VIVÍAMOS BAJO LOS INSTINTOS, LAS PASIONES PECAMINOSAS, INCITADAS POR LA LEY, ACTUABAN EN NUESTROS MIEMBROS Y DÁBAMOS FRUTOS PARA LA MUERTE.
Ahora con la muerte del Mesías la exterioridad de la ley resucita en el Espíritu y servimos con novedad y no con un código caduco.
Morimos con Cristo y resucitamos con Él. No es una moral. No es fácil ver cómo esto llegó a considerarse como una moral de la cual huir. Pero de hecho se trasladó a una moral mandada por Dios como la ley antigua y no como el poder del Espíritu que hace hijos libres del pecado.
Entonces como devino en moral estricta vino Nietzsche y cayó todo en la misma bolsa: Kant, Hegel y el puritanismo. Y vino la vida con Dilhtey. Modernidad con la vida explicada.
Nosotros debemos escuchar el lenguaje posmoderno y no volver a discusiones teológicas. Pablo por cierto se introduce en la línea de fuego posmoderno.
Como la ley dice: NO CODICIARÁS CODICIO. Solución posmoderna: fuera la ley. Solución paulina: muerte a la muerte y recibir la vida del resucitado ya dada. Absolución de posiciones.
Dejemos la ideología: que la Iglesia, que la Inquisición (defensora de una moral estricta) etc etc.
Muriendo con Cristo me libero del efecto de la ley, de la codicia del pecado, muero al pecado y vivo en Él para Dios. Porque el pecado usando el bien me provocó la muerte. La ley es espiritual pero yo carnal y vendido al pecado y no obro lo que quiero sino lo que detesto y no soy yo el que obra sino el pecado en mí. En mi vida instintiva no habita el bien y NO HAGO EL BIEN QUE QUIERO SINO QUE PRACTICO EL MAL QUE NO QUIERO...EN MI INTERIOR ME AGRADA LA LEY DE DIOS Y EN MIS MIEMBROS DESCUBRO OTRA LEY QUE ESTÁ EN PUGNA CON LA DE LA RAZÓN Y ME HACE PRISIONERO DEL PECADO QUE HABITA EN MIS MIEMBROS....CON LA RAZÓN YO SIRVO A LA LEY DE DIOS CON EL INSTINTO A LA LEY DEL PECADO.
Dos mil años y no nos hemos movido de esta alternativa. Solo que hemos encontrado viable también la solución de la liberación de los instintos.
En el medio está la filosofía de la primera, de la segunda y de la tercera época: Aristóteles, Tomás y Hegel.
Pero hoy estamos ante la desnuda palabra que lleva PODER DEL ESPÍRITU PROMETIDO Y DADO.
SI HEMOS MUERTO CON CRISTO TAMBIÉN VIVIREMOS CON ÉL. EL RESUCITADO YA NO VUELVE A MORIR....MURIENDO MURIÓ AL PECADO DEFINITIVAMENTE ,VIVIENDO VIVE PARA DIOS. LO MISMO VOSOTROS...
Por lo tanto. PONEOS A DISPOSICIÓN DE DIOS COMO RESUCITADOS DE LA MUERTE Y VUESTROS MIEMBROS COMO INSTRUMENTOS DE JUSTICIA.
Ahora ya vivimos bajo la gracia y no bajo la ley. No somos esclavos sin liberados. Pero no para pecar sin ley sino como siervos de la justicia emancipados realmente del pecado en orden a la vida eterna.
Estamos según la experiencia de San Pablo en la plenitud de los tiempos donde se cumple la promesa que bendice a todas las naciones.
Concretamente lo explica así: POR EL CUERPO DE CRISTO HABÉIS MUERTO A LA LEY Y PODÉIS PERTENECER AL QUE RESUCITÓ DE LA MUERTE PARA DAR FRUTOS PARA DIOS.
En cambio: MIENTRAS VIVÍAMOS BAJO LOS INSTINTOS, LAS PASIONES PECAMINOSAS, INCITADAS POR LA LEY, ACTUABAN EN NUESTROS MIEMBROS Y DÁBAMOS FRUTOS PARA LA MUERTE.
Ahora con la muerte del Mesías la exterioridad de la ley resucita en el Espíritu y servimos con novedad y no con un código caduco.
Morimos con Cristo y resucitamos con Él. No es una moral. No es fácil ver cómo esto llegó a considerarse como una moral de la cual huir. Pero de hecho se trasladó a una moral mandada por Dios como la ley antigua y no como el poder del Espíritu que hace hijos libres del pecado.
Entonces como devino en moral estricta vino Nietzsche y cayó todo en la misma bolsa: Kant, Hegel y el puritanismo. Y vino la vida con Dilhtey. Modernidad con la vida explicada.
Nosotros debemos escuchar el lenguaje posmoderno y no volver a discusiones teológicas. Pablo por cierto se introduce en la línea de fuego posmoderno.
Como la ley dice: NO CODICIARÁS CODICIO. Solución posmoderna: fuera la ley. Solución paulina: muerte a la muerte y recibir la vida del resucitado ya dada. Absolución de posiciones.
Dejemos la ideología: que la Iglesia, que la Inquisición (defensora de una moral estricta) etc etc.
Muriendo con Cristo me libero del efecto de la ley, de la codicia del pecado, muero al pecado y vivo en Él para Dios. Porque el pecado usando el bien me provocó la muerte. La ley es espiritual pero yo carnal y vendido al pecado y no obro lo que quiero sino lo que detesto y no soy yo el que obra sino el pecado en mí. En mi vida instintiva no habita el bien y NO HAGO EL BIEN QUE QUIERO SINO QUE PRACTICO EL MAL QUE NO QUIERO...EN MI INTERIOR ME AGRADA LA LEY DE DIOS Y EN MIS MIEMBROS DESCUBRO OTRA LEY QUE ESTÁ EN PUGNA CON LA DE LA RAZÓN Y ME HACE PRISIONERO DEL PECADO QUE HABITA EN MIS MIEMBROS....CON LA RAZÓN YO SIRVO A LA LEY DE DIOS CON EL INSTINTO A LA LEY DEL PECADO.
Dos mil años y no nos hemos movido de esta alternativa. Solo que hemos encontrado viable también la solución de la liberación de los instintos.
En el medio está la filosofía de la primera, de la segunda y de la tercera época: Aristóteles, Tomás y Hegel.
Pero hoy estamos ante la desnuda palabra que lleva PODER DEL ESPÍRITU PROMETIDO Y DADO.
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