lunes, 13 de enero de 2014

MEEN DEE

Se acercaba a Jersusalén y les añadió una mezcla de dos parábolas: La de quienes no quisieron recibir a su rey y la de los empleados a quienes se dio dinero y unos los multiplican por diez otros por cinco y otro lo envuelve en un pañuelo desconfiando de su señor. Así al diez se le dan diez ciudades, al de cinco cinco y al estéril se le quita y se le da al de diez porque A QUIEN TIENE SE LE DARÁ Y A QUIEN NO TIENE SE LE QUITARÁ AÚN MÁS. La lógica del evangelio no es moralina es logos. La compensación también les trae el castigo a quienes rechazaron a su rey, es decir a quien ahora entrará sin más, según el lógico Lucas, como rey de la humildad. Aquí está el quid de la cuestión de los primeros últimos.
Así es la realidad del ser: logos: meen, por un lado, dée, por el otro.

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