El mundo encerrado que se fabrican los que han elegido pertenecerle y edifican los mausoleos de los profetas apropiándose de la llave del reino de los cielos mantiene éste en oculto pero nada hay que no vaya a ser desocultado es decir abierto con la luz de la verdad.
El Logos del Padre manda guardarse de la levadura de los fariseos, es decir de quienes viven calculando cosas y medidos por ellas olvidan que "vuestros cabellos están contados" ¿Dónde? En el ámbito del ser donde Dios es su ser y las cosas son como si no existiesen y corren a los agujeros negros.
Nosotros como personas no somos cósmicos ni vitales sino que valemos más que muchos pajarillos y Dios nos tiene ya en su presencia que nos reconoce al ser reconocido delante de los hombres ciegos del mundo por cada uno. El Espíritu Santo hace tal presentación personal y quien la oculte blasfema contra Él. Este es el gran pecado: sumergir la persona en la mundanidad o mejor en la otredad horizontal que se burla del claro del Espíritu santificador y proclama el derecho de Sodoma: lo clausurado frente a Dios, es decir con respecto al ser.
Heidegger lo dijo al final: SOLO UN DIOS PUEDE TODAVÍA SALVARNOS.
Pero he aquí que para ello ha venido y se hizo cercano: tanto que el LOGOS se hizo hombre. Desde su humanidad nos apostrofa: BUSCAD EL REINO DE DIOS Y LO DEMÁS SE OS DARÁ POR AÑADIDURA. Pero este reino es Él mismo en quien el Padre se ha complacido y en quien nos ha dado el reino.
Lo que nosotros, pequeños hagamos es PARA LLEVAR UN TESORO INCORRUPTIBLE AL CIELO
El Logos del Padre manda guardarse de la levadura de los fariseos, es decir de quienes viven calculando cosas y medidos por ellas olvidan que "vuestros cabellos están contados" ¿Dónde? En el ámbito del ser donde Dios es su ser y las cosas son como si no existiesen y corren a los agujeros negros.
Nosotros como personas no somos cósmicos ni vitales sino que valemos más que muchos pajarillos y Dios nos tiene ya en su presencia que nos reconoce al ser reconocido delante de los hombres ciegos del mundo por cada uno. El Espíritu Santo hace tal presentación personal y quien la oculte blasfema contra Él. Este es el gran pecado: sumergir la persona en la mundanidad o mejor en la otredad horizontal que se burla del claro del Espíritu santificador y proclama el derecho de Sodoma: lo clausurado frente a Dios, es decir con respecto al ser.
Heidegger lo dijo al final: SOLO UN DIOS PUEDE TODAVÍA SALVARNOS.
Pero he aquí que para ello ha venido y se hizo cercano: tanto que el LOGOS se hizo hombre. Desde su humanidad nos apostrofa: BUSCAD EL REINO DE DIOS Y LO DEMÁS SE OS DARÁ POR AÑADIDURA. Pero este reino es Él mismo en quien el Padre se ha complacido y en quien nos ha dado el reino.
Lo que nosotros, pequeños hagamos es PARA LLEVAR UN TESORO INCORRUPTIBLE AL CIELO
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