miércoles, 1 de enero de 2014

DIOS EN PERSONA

Escuchar la palabra de Dios y hacerla suya es el camino de la dicha, esta perfecta que no ha sido  recibida porque es mostrada como la señal de Jonás cuando aquí hay uno mayor y sin embargo los Ninivitas hicieron ayuno ante su misión.
Al recibirla se pone la luz sobre el candelero para que sea vista, es decir que la palabra resuene o vibre como la luz. Al recibir la palabra la luz ilumina el ojo y todo el cuerpo es iluminado. Si creemos tener luz propia la luz sería oscuridad porque ella es recibida desde la luz que ha venido a este mundo, la del Verbo, la del Logos.
Los fariseos, los legistas, los doctores engendran su propia luz y no reciben el LOGOS que estaba junto al Padre y era Dios. Tienen la llave del reino por Abraham y los profetas y ellos no ingresan y a otros no dejan entrar.
El cara a cara frente a Dios es abandonado por las cosas de la religión donde hay honores y premiso mundanos ¡Y aquí hay más que Salomón y Jonás!
Dios en persona. 

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