domingo, 19 de enero de 2014

LA ABSOLUCIÓN DE POSICIONES: CREERLE A ÉL O NO

La pasión está por comenzar y predice las negaciones del exaltado Pedro y Jesús muestra como un apuro o cierta excitación porque ha de cumplirse lo escrito: ME TOMARON POR UN MALHECHOR ¡Y era Dios! De aquí en adelante los perseguidos y muertos ingresarán en esta categoría del mismo Dios. La muerte misma comienza a percibirse como una victoria. Porque es la muerte de Dios. Quienes creen que la frase “Dios ha muerto” les quita a Dios de delante no ven lo que significa: LA MUERTE MUERE, EL MUNDO FINITO, LA FINITUD SE ASUME Y NACE LO ETERNO. La Persona no puede morir y en Dios su vida es su ser eterno.
La oración en el huerto es el sublime preludio: PADRE PASE DE MÍ ESTE CALIZ PERO NO SE HAGA MI VOLUNTAD SINO LA TUYA. En la agonía oraba con máxima intensidad y fue entonces cuando el médico Lucas consigna que sudó gotas de sangre. No sin cierta agitación –era hombre-
les pidió a los apóstoles que se levantaran y pidieran no sucumbir en la prueba.
Ya estaban sobre él quienes venían a arrestarlo con Judas a la cabeza que para identificarlo en la noche de luna quizás con algunas nubes lo besó y salen estas hermosas palabras en las cuales se percibe el tono de tristeza tierna: ¿CON UN BESO ENTREGAS AL HIJO DEL HOMBRE? Allí ocurrió que Pedro con una espada le cortó la oreja al siervo del Sumo sacerdote y Jesús lo curó  frenando a los defensores. Lo que más le ofendió es que salieran contra él como contra un salteador y  caracterizó aquella hora como la de las tinieblas.
Sin embargo no sería sin juicio pues todo debía documentarse y estaban bajo el pueblo del derecho. Se cumplen en el patio del consejo de ancianos las negaciones de Pedro quien luego “lloró amargamente” tras la mirada de Jesús que se volvió hacia él.
Y faltaban algunas horas para el amanecer y lo golpeaban los siervos y se burlaban de él. En el juicio los jefes van al grano: SI ERES EL MESÍAS DÍNOSLO. Punto crucial para las criaturas del universo: SI OS LO DIJERA NO ME CREERÉIS…PERO EN ADELANTE EL HIJO DEL HOMBRE ESTARÁ SENTADO A LA DIESTRA DE LA MAJESTAD DE DIOS.
Todos queriendo incriminarlo se apresuran a decir: ¿LUEGO TÚ ERES EL HIJO DE DIOS? Y Él aceptando el cargo abrió el universo con la revelación: ES LO QUE DECÍS: YO LO SOY. Y no buscan más testigos (de los cuales Lucas nada cuenta: parece querer llegar a la conclusión sin más) para condenarlo porque lo han oído de su boca. No saben que con ello nosotros, la audiencia universal de este interrogatorio,  sabremos con certeza, naciendo así la fe, que ÉL ES DIOS.
La fe es creerle a Dios, no un mero creer que Dios existe. Aquí Él hace que le hagan decir en situación extrema, como obligado y ante los dignatarios de Israel, quienes debían esperar al Mesías. Él es urgido a revelar su intimidad en el lugar oficial y ellos creen que con ello ganan la partida. Irá a la condenación pero no sin dificultad para ellos porque el procurador romano no hallará culpa en Él, quedando el acusado como acusador.
El hecho es: ÉL CERTIFICÓ EN EL JUICIO QUE SE ESTABA JUZGANDO AL MISMO DIOS. Lo gravísimo por antonomasia. Pruebas había dado de poder infinito pero ahora es la palabra, la firma puesta: YO SOY.
Unos pueden entonces creerle a Dios que  se expresa, otros no. No es una cuestión metafísica académica: es una cuestión de manifestación lingüística de una persona: YO SOY ¿Quién ME CREE? Es un juicio realizado bajo la ley judía narrado por cuatro versiones que tendrá todavía una extensión: la misma Roma lo hallará inocente. La Roma que borrará de la faz de la tierra a Pablo, Pedro y a todos los siguientes sin juicio claro. Nerón ya iniciaría la injusticia total.

Aquí no se podía fallar, es el juicio documentado: era la piedra angular. Y LO QUE ME HICIERON A MÍ OS LO HARÁN A VOSOTROS. Pero el juicio al juez que ha de venir a juzgar a vivos y muertos es clarísimo y sumamente paradógico.

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