La pasión
está por comenzar y predice las negaciones del exaltado Pedro y Jesús muestra
como un apuro o cierta excitación porque ha de cumplirse lo escrito: ME TOMARON
POR UN MALHECHOR ¡Y era Dios! De aquí en adelante los perseguidos y muertos
ingresarán en esta categoría del mismo Dios. La muerte misma comienza a
percibirse como una victoria. Porque es la muerte de Dios. Quienes creen que la
frase “Dios ha muerto” les quita a Dios de delante no ven lo que significa: LA MUERTE MUERE , EL MUNDO FINITO, LA FINITUD SE ASUME Y NACE LO
ETERNO. La Persona
no puede morir y en Dios su vida es su ser eterno.
La oración
en el huerto es el sublime preludio: PADRE PASE DE MÍ ESTE CALIZ PERO NO SE
HAGA MI VOLUNTAD SINO LA TUYA. En
la agonía oraba con máxima intensidad y fue entonces cuando el médico Lucas
consigna que sudó gotas de sangre. No sin cierta agitación –era hombre-
les pidió
a los apóstoles que se levantaran y pidieran no sucumbir en la prueba.
Ya estaban
sobre él quienes venían a arrestarlo con Judas a la cabeza que para
identificarlo en la noche de luna quizás con algunas nubes lo besó y salen
estas hermosas palabras en las cuales se percibe el tono de tristeza tierna:
¿CON UN BESO ENTREGAS AL HIJO DEL HOMBRE? Allí ocurrió que Pedro con una espada
le cortó la oreja al siervo del Sumo sacerdote y Jesús lo curó frenando a los defensores. Lo que más le
ofendió es que salieran contra él como contra un salteador y caracterizó aquella hora como la de las
tinieblas.
Sin
embargo no sería sin juicio pues todo debía documentarse y estaban bajo el
pueblo del derecho. Se cumplen en el patio del consejo de ancianos las
negaciones de Pedro quien luego “lloró amargamente” tras la mirada de Jesús que
se volvió hacia él.
Y faltaban
algunas horas para el amanecer y lo golpeaban los siervos y se burlaban de él.
En el juicio los jefes van al grano: SI ERES EL MESÍAS DÍNOSLO. Punto crucial
para las criaturas del universo: SI OS LO DIJERA NO ME CREERÉIS…PERO EN
ADELANTE EL HIJO DEL HOMBRE ESTARÁ SENTADO A LA DIESTRA DE LA MAJESTAD DE DIOS.
Todos
queriendo incriminarlo se apresuran a decir: ¿LUEGO TÚ ERES EL HIJO DE DIOS? Y
Él aceptando el cargo abrió el universo con la revelación: ES LO QUE DECÍS: YO
LO SOY. Y no buscan más testigos (de los cuales Lucas nada cuenta: parece
querer llegar a la conclusión sin más) para condenarlo porque lo han oído de su
boca. No saben que con ello nosotros, la audiencia universal de este
interrogatorio, sabremos con certeza,
naciendo así la fe, que ÉL ES DIOS.
La fe es
creerle a Dios, no un mero creer que Dios existe. Aquí Él hace que le hagan
decir en situación extrema, como obligado y ante los dignatarios de Israel,
quienes debían esperar al Mesías. Él es urgido a revelar su intimidad en el
lugar oficial y ellos creen que con ello ganan la partida. Irá a la condenación
pero no sin dificultad para ellos porque el procurador romano no hallará culpa
en Él, quedando el acusado como acusador.
El hecho
es: ÉL CERTIFICÓ EN EL JUICIO QUE SE ESTABA JUZGANDO AL MISMO DIOS. Lo
gravísimo por antonomasia. Pruebas había dado de poder infinito pero ahora es
la palabra, la firma puesta: YO SOY.
Unos
pueden entonces creerle a Dios que se expresa, otros no. No es una cuestión metafísica
académica: es una cuestión de manifestación lingüística de una persona: YO SOY ¿Quién
ME CREE? Es un juicio realizado bajo la ley judía narrado por cuatro versiones
que tendrá todavía una extensión: la misma Roma lo hallará inocente. La Roma que borrará de la faz de
la tierra a Pablo, Pedro y a todos los siguientes sin juicio claro. Nerón ya
iniciaría la injusticia total.
Aquí no se
podía fallar, es el juicio documentado: era la piedra angular. Y LO QUE ME HICIERON A MÍ OS LO HARÁN A
VOSOTROS. Pero el juicio al juez que ha de venir a juzgar a vivos y muertos es
clarísimo y sumamente paradógico.
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