miércoles, 15 de enero de 2014

LUCAS ES GRIEGO

Las piedras alabarían al rey de la humildad: BENDITO QUIEN VINE COMO REY EN NOMBRE DEL SEÑOR. PAZ Y GLORIA. Y venía sobre un asno.
Tal paradoja se acompaña por la lamentación por no reconocer la presencia divina. Jerusalén no reconocería sino a un triunfador potente sobre la inmediatez. Es que la esencia del mundo es esta en su relativismo constitucional. El templo mismo se ha convertido en cueva de ladrones o de comerciantes o financistas, dijo en fuerte comparación el Verbo de lo absoluto. 
Estaba así cavándose la tumba chocando el mundo y vinieron los dignatarios (mencionados como desposeídos de su autoridad en el Magnificat) y le hacen cuenta al rey de la humildad  (no de la debilidad): ¿con qué autoridad haces estas cosas (echar a los cambistas)? Y Jesús como un dialéctico repregunta por la autoridad de Juan Bautista y así por el relativismo de los jefes que no querían decir ni que "sí" ni que "no" acerca de ello se libra de revelar su autoridad por el momento.
Pero les arrojó la parábola de los viñadores homicidas que son ellos mismos quienes rechazarán al Hijo de Dios en esa figura y lo matarán no reconociendo la propiedad de la viña de Israel en aquel bendito que viene en nombre del Señor. Y añadió la palabra escrituraria: LA PIEDRA QUE DESECHARON LOS EDIFICADORES SE HA CONVERTIDO EN PIEDRA ANGULAR Y QUIEN TROPIECE CON ESA PIEDRA...
Hubieran querido apresarlo ya pero temieron al pueblo en ese momento. Pero con astucia le enviaron agentes (para implicarlo con un sí o un no) que le preguntaron lo del tributo al Cesar encontrándose con la precisa determinación: AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS. Quedaron todos admirados de sus palabras. Lógica perfecta.
Dios es perfecto  los hombres aprenderán a ver en lo uno lo contradictorio. 
Y Lucas irá a la patria de Heraclito.

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