El salmista es un poeta y se sumerge en el ámbito de la poesía. Insistimos al decirlo porque les resulta fácil a muchos descartar esto como mera “religión”. Yo he presenciado la burla que procede del encerramiento en la hipercrítica (creen los modernos superficiales poder hacerlo desde Kant) en una facultad de Filosofía (no la mía de Cuyo) acerca del libro del Cantar de los Cantares. Y hemos sufrido también del campo de la religión una interminable moralina social que procede de la misma fuente: aquella cuya agua no calma nunca la sed.
En la letra sagrada TETH el escritor experimenta la palabra, sustancia de Yahveh: la que obra bondadosamente. Él se considera siervo porque no ha conocido a Jesucristo. Él recibe la palabra sin haber tocado con sus manos al Verbo de la vida. Si esto es religión, que sea, pero religando una persona con otra sin las interminables moralinas que abastecen cátedras de los fariseos de la nouvelle vague que luego inundan el mundo del se dice…
El salmista muy al comienzo de futuras configuraciones o “figuraciones” simplemente se expresa, como el vuelo de un “ave solitaria que con su cantar se consuela”:
Conforme a tu palabra oh Yahveh
Has obrado bondadosamente con tu siervo.
Hay que escuchar simplemente las palabras casi sin considerar la procedencia. Es como un hombre que pasa el carpidor en un maizal recién crecido en la dorada tarde. Uno que sigue el impulso esta vez de cuidar (¡la cura!) lo que ha sembrado en su campito. Él pasa ida y vuelta por los surcos. El salmista repite los versos con fervor. El sol hace una obra maestra de matices. La paloma lanza sus llamados desde el interior del monte ¡Es así. Siempre ha sido así! El recto surco no tolera desvíos para proteger las plantitas verdes. La vida del hombre llena de torcedores sobre la tierra exige pues:
Enséñame el juicio recto y el conocimiento
pues confío en tus preceptos
Antes que me humillaras anduve descarriado
mas ahora me atengo a tu palabra.
Atender a la medida ¿Qué mide, qué nos mide? ¿Las opiniones de la televisión, la superstición de la cultura, las sombras parlantes de la caverna platónica? Sea, pero dejemos al que cuida su sembrado con su caballo blanco en esta tarde inenarrable. Le dice, también a la antigua, el salmista como niño:
Tu eres benéfico y bueno,
Instrúyeme pues en tus enseñanzas.
Al punto se ve que no se trata de leer la Biblia y llevarla de aquí para allá sino de la apelación a quien instruye, a Él, personalmente. Esta relación personal tiene su diabolía:
Fraguan contra mí engaños los infatuados
Pero yo guardo tus preceptos
con todo mi corazón.
Son los soberbios quienes obstaculizan la interioridad y pureza de corazón porque el corazón de ellos
Está craso como cebo
Existían redes de comunicación en aquel entonces y burlas y el “se dice”, porque había mundo o afuera del paraíso o sociedad abierta. Con todo, THEIA MOIRA, como diría Platón, el poeta santo está ya formado como persona frente a los soberbios de craso corazón que operan en grupos sociales. Hay muchos ejemplos en la Biblia: Sodoma es uno de ellos. No busquemos moral pensemos en ser uno indiviso frente a la crasitud que odia la pureza. Hay eso que se llamará persona y se diferencia así:
El corazón está craso como sebo
Mas yo tengo tu ley como deleite
El ha comprado el campo donde está escondido aquel tesoro, el campo donde el hombre siembra con su obediente caballo blanco, clara nobleza, religación al origen. Por eso exclama con entusiasmo:
Mejor es para mí la ley de tu boca
que millares de oro y plata
El hombre escarda su sembrado y tiene allí puesta su dilección no buscando oro ni plata, solamente el sustento de su animales de granja y sigue la disciplina de las labores ¿Quién le habla en el silencio del sembrado entre cercos de viejos talas, moreras y algarrobos? Detenido está detrás del caballo. El clamor de algunas aves desde el arroyo lo afirma en su auscultación. Escucha:
La ley de tu boca
Llama el salmista a la imponente ley. La boca de Dios habla intimamente y la diferenciación de sí mismo le dio apertura para la ley
bueno me ha sido ser maltratado
para conocer tus estatutos.
Y el conocimiento, dice ya en YOD, no es una exterioridad aprendida en academias. Insiste en el hecho de experiencia:
Tus manos me formaron
La palabra poética produce una formación en su alma que lo hace visible para quienes temen a Dios:
Los que te temen se alegrarán al verme
porque puse en tu palabra toda mi esperanza
Y le ha sido dada la inteligencia, la lectura interna, de sus disposiciones. Hay un reconocimiento interno, es decir espiritual, una artesanía del saber que le hace reflejar el contenido de los juicios escritos en la ley y ver que
tus juicios son justos
Y para ello ha habido una diferenciación necesaria, una condición para recibir:
Justamente me has humillado.
En la formación que el espíritu ha experimentado brota el consuelo de sus misericordias (felices los que lloran porque serán consolados)
Vengan a mí tus misericordias
para que tenga vida
porque tu ley hace mis delicias.
El espíritu no solo reconoce y la ley persuade sino que lo sumerge en delicias ¿Hay moralina aquí? Ningún rastro. Y sí hay mención de la acción externa del soberbio que no puede ser otro que el “homicida desde el principio”. El padre de la mentira:
Confundido quede el soberbio,
Mintiendo me ha deformado
Sin embargo la acción interior frente a la presión mundana produce autonomía:
Pero yo meditaré en tus mandatos.
Yo meditaré, es decir: yo soy el titular de mi reflexión (como enseñaba siempre mi maestro Sepich) y no soy lo otro,, salgo triunfante en mi mismo:
Hágase mi corazón inmaculado
en tus mandamientos.
Así se convertirán a él los que conocen sus testimonios y sin confusión habrá claro. Filo-sofía en el claro: serán tanto más amigos o cercanos cuanto tesoro más común sea la amada: la sabiduría (Agustín). Ningún grupo social.
Diríjanse a mí los que te temen
Los que también conocen tus testimonios.
Uno es una persona y otro es otra persona que están religados por la verdad de sus enseñanzas. No cuenta el número.
lA PERSONA ES DIOS Y SABEMOS DESDE PLATÓN QUE LA FILOSOFÍA ES DIVINA Y QUE EL HOMBRE SEGÚN ARISTÓTELES DEBE DIVINIZARSE LO MÁS POSIBLE. El máximum de los filósofos: SOLO DIOS EXISTE LO DEMÁS SON MODIFICACIONES: SPINOZA.
Por eso los modernos debieron sacárselo de encima. Nietzsche hizo el esfuerzo. Pero para librarnos de la creciente moralina, platónico, cristiana, socialista. Lo bien que hizo. Ahora después de Derrida, COMO NO HABLAR DE DIOS, estamos persona a Persona si queremos la FILO-SOFIA.
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