La predicación de los religiosos de hoy y quizás de ayer considera al mundo como una sustancia (Spinoza en cambio lo vio a Dios como sustancia en la razón natural), algo permanente (no les importa que el Big Bang haya mostrado la absoluta transitoriedad y la disolución de las galaxias) al cual se le aplica la dimensión de Dios como un ensanchamiento confirmatorio. Dios es un “además” al maravilloso mundo donde la vida del hombre es el valor supremo: el centro de los entes.
Sí, esto lo vemos como razón mundanal: un caso notable es la filosofía inglesa, la historia inglesa posterior a SHAKESPEARE. De hecho el puritanismo ha mostrado el valor de la gracia en la economía y así surgió el capitalismo dejando como vieja y pisada la edad media.
Ni sospechan luego entre literalismo de la Biblia y autonomía del mundo que la cosa podría ser diferente y que lo era. El evolucionismo fue un dogma que a todo se extendió. Ahora desatada la tormenta y satisfecha la tierra de lluvia ¿Quién la detiene? Sigue hacia delante…
La filosofía ha tenido, con todo (a pesar de la efímera inmediatez de las modas y corrientes), su historia y luego consecuentemente el mundo se autonomizó con respecto a ella y le tocó al lenguaje lo mismo con respecto a la totalidad del mundo.
Como la filosofía es simplemente razón conceptual que responde a una sophía determinada y es precedida por una razón mundanal y otra natural, no extrañará ver la autonomía de los modernos en sentido singular ni la de los submodernos del puro lenguaje.
Tampoco debe hacerlo nuestra posición vecina a los submodernos amparados en las sabidurías íniciales que hoy como lenguaje nos dicen indicando ¿Qué? Aquello que según Heidegger para siempre y desde siempre quiere ser pensado.
El ser nos habla diciendo: YO SOY QUIEN CON VOSOTROS HABLA y nos lleva consigo mostrándonos el camino del oris ratio en la permanencia del ESPÍRITU SANTO que ora en nosotros con sonidos inenarrables.
Hay una luz donde vemos y sentimos que procede de los dones del Espíritu paráklito ¡tantas palabras nos envuelven! PARÁKLESIS, PARRESÍA, TERESIS, MONÉ, AGAPE. Nosotros vemos y aprendemos en esa luz del Señor Vivificante y no podemos sino pertenecerle al Verbo, Logos, que nos habla persona a persona como lo narró Juan con la mujer de Samaría.
El Verbo es Verbo del Padre o genitor y ¿qué dice el Verbo? AGAPAO, DICE EL AMOR DEL PADRE Y DEL HIJO. Es el Espíritu quien nos enseña todo. Y no podríamos eludir estas palabras pronunciadas además por Jesucristo en un discurso fundamental: el de la última cena. Muchos querrían haber asistido a una cena tan fructífera y muchos asistimos, porque se da en la Misa. La cena con un gran discurso que determina el pensar durante una vida.
Sólo que debemos asistir al sitio, donde la cercanía de la Palabra del ser se hace máxima y mundo y aún paraíso se desvanecen: solo cielo sobre una tierra sedienta hace crecer la semilla, que es su palabra.
Lo demás es cosa suya porque nos hace suyos y no del mundo. “No son del mundo”,dice antes de la Pasión, mientras la predicación nos ata al mundo indiferenciado, a una comunidad masificada y quizás santificada cuando es claramente el “afuera” del claro y donde la persona está cautiva y menesterosa de ser rescatada…por la palabra. Pero la parábola del sembrador habla de espinos, de falta de profundidad, del diablo que la sustrae. Mientras las sonrisas del predicador soslaya todo esto. Y el mundo pesa aunque sea precisamente flor de un día ¡Y cómo, con qué signos enajenantes! La misma Julia Kristeva afirma que el joven ya no privilegia el saber, sólo el poder de las cosas, y considera al psicoanalisis como lo único salvador.
Ahora, antes eso movilizaba al salmista para pedir ya en DALET:
Postrada está mi alma en el polvo
Vuélveme la vida según tu palabra
Él solo habla como persona más acá del cosmos y pide la salud:
Te manifesté mis pasos y Tú me escuchaste
Enséñame tus disposciones
Se ve cómo Yahveh recibió esta oración haciéndose carne el Verbo y enviándonos su Espíritu que nos enseña todo.
¡Esto es pura palabra que me habla! Lo demás es un juego. Me refiero a las teologías.
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