lunes, 14 de noviembre de 2011

LO DICHO DICHO ESTÁ

Las lecturas de un día en la liturgia son bien filo-sóficas y aún semióticas. Un viernes durante el año se entrega esta comida. Dice el libro de la Sabiduría:

Vanos son todos los hombres que han ignorado a Dios, los que a partir de las cosas visibles, no fueron capaces de conocer a “Aquel que es”, y al considerar sus obras no reconocieron al Artífice”.

Esta expresión del sabio de Israel segura y triunfante como el cruce del mar Rojo se acompaña con el famoso pasaje de Romanos 1,19 desde el cual Santo Tomás fundamenta las vías de la existencia de Dios y de todo el tratado de Dios Uno, principio de la Filosofía de la Época Media.
A continuación dice que la hermosura de las cosas los llevó a imaginarlas como dioses sin querer llegar hasta el autor de la belleza.
Entonces viene el salmista:

El cielo proclama la gloria de Dios
Y el firmamento anuncia la obra de sus manos:
Un día transmite al otro su mensaje
Y las noches se van dando su noticia.

Aquí el alma entera, conciente e inconciente se llena de un carisma poético invasivo y la semiótica llega su límite:

Sin hablar, sin pronunciar palabras
Sin que se escuche su voz,
Resuena su eco por toda la tierra
Y su lenguaje hasta los confines del mundo.

El sabio ha recibido al DIOS PALABRA. AQUEL QUE ES. Pero sabemos que el fuera del paraíso es trágico y pasando por la gran tragedia de la cruz concluye escatológicamente. El evangelio de San Lucas confirma nuestro punto de partida en este tramo de filo-sofía en el claro:

En los días del Hijo del hombre (dijo Jesús) sucederá como en tiempos de Noé, la gente comía, bebía y se casaba hasta que Noé entró en el arca y llegó el diluvio…
Sucederá como en tiempos de Lot: se comía…Pero el día en que Lot salió de Sodoma cayó del cielo una lluvia de fuego….lo mismo sucederá el día en que se manifieste el Hijo del hombre.
…dos hombres que estén comiendo juntos uno será llevado y el otro dejado, dos mujeres estarán moliendo juntas una será llevada y otra dejada.

Hay aquí una crisis, un juicio. Quien habla indica y realiza lo hablado. Es muy directo: la metáfora final no abandona el ámbito semiológico:

¿Dónde sucederá? Donde esté el cadáver se juntarán los buitres.
Aquí resulta concluido nuestro cuento con un final que va más allá, ahora hemos dado una anticipación.
¿Qué significa el eludir tal lenguaje? ¿Será represión? ¿Será un censura invertida?

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