Hemos absuelto Alef, la primera división del salmo 118. Ahora viene Bet, la segunda letra del hebreo. Se centra el poeta sabio en el joven:
¿Cómo el joven mantendrá puro su camino?
Una glosa de este salmo subraya la dificultad del joven para vencer nuestra inclinación al mal. Por de pronto Rousseau, que ha engendrado la conciencia moderna, ha objetado vigorosamente esto en la polémica con el arzobispo de París. Su conocida tesis: el hombre nace bueno por naturaleza pero la sociedad lo corrompe. La santificación de la naturaleza con la cual rompe la sociedad encapsulándose es análogo a lo que llamamos mundo. Aquí no se crece en conformidad con ella sino contra ella y sólo desde ella surge la libertad que luego se objetiva en el Estado.
Sin embargo, a pesar de la pura concepción del Emilio acerca del joven, hay que ver claro o mejor dicho leer claro y comprenderemos fácilmente que el gran cuento nos muestra la santidad originaria del hombre, hecho a imagen y semejanza y la explosión de la misma con el conocimiento del bien y del mal, con la manifestación de la autonomía de la LIBIDO y el advenimiento de la enfermedad y la muerte. Hemos visto que THÁNATOS Y EROS ha sido la lectura del psicólogo hebreo bien helenizado. Pero tal conocimiento es una inmediatez y no un saber. El cual se proporciona como sabiduría en la promesa de redención de una situación de desorden contrastante con la condición de la esencia del hombre. Los libros sapienciales fueron escritos para denunciar la inmediatez del hombre sensitivo.
El salmista desde la necesidad de ser hombre esencialmente clama a Yahveh, al Dios cuyo nombre es YO SOY y que los sacó de la esclavitud de Egipto y escribió con su dedo las Tablas de la Ley pero con la seguridad de su cercanía, con el tono de cercanía, que luego llegará en la plenitud de los tiempos a la PARRESÍA. Y le pregunta:
¿cómo?
Y la respuesta es evangélica:
Conservando tus palabras.
La inmediatez de aquel saber del Ello consistía en la ausencia de la palabra de su mandamiento (si comieres morirás), en el olvido que fue el afuera del paraíso.
Ahora la palabra de sabiduría ha resonado y permanece y descubre la persona que dice:
Con toda mi alma te busco
Es un lenguaje de cercanía, es una persona que procede hacia la Persona que habla y deja huella. Así:
No permitas que yo ande errante
Al margen de tus mandamientos.
Hay un responsable que en el comienzo dijo haciendo y su imagen resultó una intimidad que puede decirle tras un alejamiento paradógico:
En mi corazón escondo tus palabras
Lo recóndito es el ámbito de la persona donde resuena el ser de la palabra o la palabra del ser resultado de la creación a imagen y semejanza. Ahora tiene especial interés en esto:
Para que no peque contra ti
Experiencia incesante desde el comienzo ahora expandida con la ley, que exacerba la desobediencia. El santo sin embargo se afirma ante ella y dice:
Con mis labios doy a conocer
Todos los oráculos de tu boca.
La persona que ha recibido la vocación del ser hace resonar un catecismo viviente. No es así meramente un viviente sensitivo racional con sus condicionantes propias de la finitud natural y mundanal.
Aquí oímos en el salmo cómo se deleita en su relación con un Dios cercano y solícito que lo llena con sus testimonios y lo hace rico en sabiduría ya no en conocimientos inmediatos. Por eso
Medito en tus preceptos y me gozo en ellos
No olvido tus palabras.
La inmediatez de sus experiencias los pone a sus compañeros en el olvido en contacto con los otros hombres, producto de la expansión sobre la faz de la tierra con la condición del desorden o separación del conocimiento del bien y del mal.
Él sin embargo ha respondido al llamado y alabándolo
Contemplo gozoso tus caminos.
Quiero gozarme en tus estatutos
No olvidar tus palabras.
¿Hay algún peligro en que un hombre quiera ser hombre de esta manera? ¿Algún peligro para los demás? Salvo que estuviera en Sodoma.
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