martes, 11 de octubre de 2011

YO SOY EL SER

Cuando Jesús pronuncia el verbo SER en primera persona, YO SOY, cayeron de espaldas. La dimensión del ser se revela. Es como aquel YO SOY QUIEN SOY del Éxodo (que ahora no se traduciría así). Al ser no se puede prenderlo y cayeron de espaldas (Heidegger ha dicho que el ser nos volvió las espaldas). Cuando se muestra como algo aprehensible y les dice OS HE DICHO QUE YO SOY, entonces por fortuna para nosotros el SER es “ algo” que puede ser encadenado e interrogado en un juicio y cacheteado. Nosotros ya sabemos que es alguien trinitario.
Aquí a quienes hablan en una interminable habladuría (Gerede) de las muchas religiones entre las cuales tenemos derecho a elegir, como si fueran clubs de futbol (en realidad son pensamientos de balón pie) les preguntamos ¿qué religión es esta donde el objeto de adoración es cacheteado por un servidor de un poderoso? En esta supuesta “religión” adoramos a un Dios que es también hombre y despreciado. En la filosofía por lo menos hay un caso: Sócrates, a quien se le dice que a él cualquiera lo cachetea por su negación de sí mismo (Calicles en el Gorgias).
Y Boeder nos fue enseñando tras el descubrimiento de las sabidurías originarias como la cosa o Sache de la filo-sofía, que al hombre le cumple para ser hombre una diferenciación de sí con respecto a sí mismo, un ECCE HOMO, y a la razón un diferenciación con respecto a su mundanidad y naturidad, donde militan los físicos y sofistas del mundo. Esto para no adentrarnos en el magisterio de Sepich que nos predicó la ACTITUD DEL FILÓSOFO (obra de 1946) ya bajo la figura de la formación de la conciencia del individuo singular por un “arrancarse la piel en vivo” en el año 1972. La filosofía está en el espíritu que se manifiesta en quien es titular de tal experiencia. Aquí no vale la filosofía en una exterioridad meramente académica y para Sepich muchísimo menos, la teología, si no fueran EXPERIENCIA DEL ESPÍRITU. En cuanto a la religión diríamos que es una inmediatez que se va transformando en entendimiento que es fácil presa de la sociología y psicología, ciencias de la inmediatez.
Precisamente estas ciencias (que sancionan dogmáticamente la inmediatez en todo ámbito, según el modelo de las ciencias de la naturaleza que las anteceden) se adueñaron del Evangelio, al cual manosean desde su sitial precisamente de procuradores romanos que velan por la salud del universo, quizás queriendo ocupar el sitial URBI ET ORBI, que tanto deploran.
Y nosotros, logotectónicos, vemos y gozamos de los evangelios como sabiduría originaria que encierra toda razón filosófica. Y no es expresión de deseos: ocurrió así en la época media (no en la edad media de la historiografía: otra ciencia de inmediatez) con San Juan y Plotino, Pablo y Agustín y Sinópticos y Tomás.
Pero ahora, en la esfera del Lenguaje, nos sumergimos en ellos como don Quijote en aquel lago de pez hirviendo a borbollones desde cuya inmediatez oscura se encontraba el andante frente a palacios cristalinos donde el sol luce con claridad más nueva.
Veamos ¿Acaso la filosofía no nació como la ciencia de la verdad? Nosotros la abrazamos en el comienzo de nuestros estudios (antes de conocerlo a Boeder) como aquella EPISTEME TEES ALETHÉIAS. Y no fuimos defraudados como no lo están quienes abrazaron los estudios socio-antropológicos ¡SUUM QUIQUE! Y quienes se mantuvieron en el puesto vieron pasar la liebre o salir de la cueva a la vizcacha.
Que la actuación pragmática de Pilatos se lleve a los empiristas hacia un lado. Nosotros vemos a quien devela el YO SOY y que rechaza los términos de la inmediatez diciendo aquello: MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO. El reinado del hombre será el de la HUMILIFICACIÓN, por otra parte ¡Y eso está en curso! Determina la inmediatez de los hechos históricos. La soberbia busca otros caminos pero el del hombre va por el camino estrecho de la humilitas, ya que él es HOMO=HUMUS.
Y Jesús admite frente al pragmático romano, quinta esencia de toda mundanidad futura, que lo matan por filo-sofo, porque dio testimonio de la verdad: A ESTO HE VENIDO AL MUNDO: PARA DAR EL TESTIMONIO DE LA VERDAD: QUIEN ES DE LA VERDAD OYE MI VOZ. Así tenemos al ECCE HOMO y al mismo tiempo a LA VERDAD DEL “YO SOY LA VERDAD”.
Le queda al realista que representará el divorcio de verdad y realidad hasta el fin fingir la pregunta: ¿QUÉ ES LA VERDAD?
¿No se trató de filo-sofía en este momento culminante de los evangelios?

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