La casa del ser es el lenguaje poético como Heidegger insinúa ( por lo que veo Derrida se atiene al tachado del ser).Por lo tanto aquí en el discurso final de Jesús se anuncia el recuerdo o interiorización del ser por el PARÁ-KLITO, quien llama (kaleo) en la cercanía (pará). El olvido del ser heideggeriano implica la pérdida del Espíritu Santo de la promesa, derramado en nuestros corazones. Un hecho al cual se le puede volver la espalda. San Esteban varón lleno del Espíritu Santo da el originario testimonio. Es el protomártir.
La cura de las palabras del que es indicado como Verbo (por quien ha convivido con Él como discípulo) el cual Logos dice que no es suyo, que por sí no habla, sino por quien lo envió y que lo dicho será realizado por otro PARÁKLITO.La cura de sus palabras venidas desde el ser significa amarlo a ÉL. Él nos puede así dejar la paz, pues el otro Paráklito es unidad con ambas Personas:la del Padre y del Hijo, y la de sus hermanos. La paz es prieta unidad con Él y tranquilidad en el orden en nosotros mismos.
Así pasamos al capítulo quince de San Juan que hoy debe ser antídoto contra el olvido del ser y arrancamos de la paz que es como la abertura del ser. Sí: habrá olvido si dejamos de lado lo que aquí se dice y se descarta como "religión" que es como decir: arbitrariedad o creencia de cada uno. Conocemos en la vida diaria estos artilugios de picapleitos acreditados.
Desborda la verdad desde el capítulo catorce y no es cuestión de creencias sino de indicación de la palabra. Se trata de escuchar simplemente, sin plantearse cuestiones ni metafísicas ni menos histórico antropológicas. Aquí el habla habla. Y para desgracia de muchos: habla en griego. Se trata no de culturas sino de escuchar lo que dicen las palabras.
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