sometemos con las generaciones.
Ahora seguimos con lo dicho en el argumento.
VII
David tocaba la cítara y su canto sanaba a Saúl. La tradición le ha adjudicado los salmos desde que la narración del libro de Samuel lo pone cantando un salmo entusiásticamente frente al arca del testimonio. En él el reinado pasa a ser litúrgico y profético. Es a Israel lo que Pericles a Atenas: el momento en que en la inmediatez histórica se abre el claro. Si hay cieno es porque hubo lluvia copiosa o diluvio de belleza.
Sabemos que a Jesús se lo llama como Mesías hijo de David porque la gloria que Dios le dio con él a Israel es figura de su triunfo escatológico. Una gran poesía que tiene su inicio en el mismo rey celebra este momento como también el momento fundamental de la tragedia es el del estratega y amigo de Sófocles, Pericles, signo de la DEMOCRACIA, propia de Atenas (no habrá que llamarla profana según la divinizan sin cesar nuestros políticos).
Decimos que se muestra el claro del ser en muchos salmos. Escuchemos a David y comprobemos cómo él ve lo que nadie y así lo canta:
Los cielos atestiguan la gloria de Dios
Y el firmamento predica las obras que él ha hecho
Cada día transmite al siguiente este mensaje
Y una noche lo hace conocer a la otra
Si bien no es la palabra (misma)
Tampoco un lenguaje cuya voz no se perciba.
Por toda la tierra se oye su sonido
Y sus acentos hasta los confines del orbe.
La creación por la PALABRA, expresada con la precisión poética de los siete días en el libro primero del Génesis se interpreta aquí con felicidad y a continuación viene el resto de lo acontecido en los mil años desde Abraham: la ley.
La ley de Yahveh es perfecta
El alma reconforta,
el testimonio de Yahveh es verdadero
sabiduría del humilde.
Los mandamientos de Yahveh son rectos,
Alegran el corazón,
La enseñanza de Yahveh es clara,
Los ojos ilumina.
El temor de Yahveh es santo
Permanece para siempre
Los juicios de Yahveh son la verdad
son la justicia misma, más codiciable que el oro,
oro finísimo y abundante
mas sabrosos que la miel de los panales.
Aquí hay verdad de la que llamamos absoluta hoy como si ella pudiera ser relativa. El entendimiento del mundo así la finge para tranquilidad de sus maquinaciones. Pero hay claro y hay verdad del ser pese a quienes pese.
También tu siervo es iluminado por ellos
Y halla gran galardón en su observancia
¿Mas quien conocerá sus defectos?
Purifícame de los que no advierto.
Preserva a tu siervo para que nunca
Domine en mí la soberbia.
Entonces seré íntegro
Y estaré libre del gran pecado.
Hallen favor ante ti
Estas palabras de mi boca
Y los anhelos de mi corazón,
¡oh Yaveh, roca mía y redentor mío!
Comprobamos que la obra del Padre ha encontrado correspondencia en la esencia obediente y laudatoria del hombre que es rey profeta y sacerdote. Estamos en el año mil, mil años después se cumplen los designios de quien llamó al hombre de la nada. Lo demás es el péndulo del “sí no”. De la necesidad de la finitud que aquí se hace infinita por negación.
El salmo es el 18.
sábado, 29 de octubre de 2011
LA LIBERTAD ONTOLÓGICA DE ISRAEL
VI
En ese camino hacia el origen la historia da grandes rodeos. El último de los jueces es el mejor: Samuel ¡privilegio de no tener gobierno formal y estar bajo tal guía! Pero los hombres buscan saciarse de la exterioridad o enajenamiento del mundo y corren tras las apariencias y se afirman en las propias opiniones.
Ahora va a querer rey como los otros pueblos y tiene sien embargo al juez querido singularmente por Yahveh. Así serán los hombres en su historia superficial.
Ana, una figura de Elizabeth pues quedó embarazada por obra explícita de Dios había concebido a Samuel y canta un cántico semejante al de María cuando visita a su prima. En esto se ve la singularidad mencionada.
Samuel es el consagrado que escucha a Dios con el habitual: HEME AQUÍ y debe juzgar en un pueblo siempre enajenado en los baales y derrotado por ello. Solamente cuando hace penitencia y vuelve a Yahveh se recupera. Así envejece Samuel en el consabido péndulo del hijo, del elegido de Yahveh, del pueblo de Israel que es siempre el del hombre en general que se cierra frente a un Dios que como un padre solicita su obediencia filial.
El pueblo de Israel quiere ser como todos y tener un rey que conduzca sus batallas por más que los esquilme en impuestos y en servicios para su corte. Quiere mundo no a Dios y a un santo como juez. Así serán los hombres y así han sido, según la narración de estos prestigiosos libros: es muy útil repetirlo porque es subrayado en las llamadas Sagradas Escrituras.
Entonces viene Saúl, de la tribu de Benjamín, la más pequeña, que irá buscando unas asnas perdidas y será ungido rey por Samuel. Quien se retira enrostrándoles los pasados pecados sirviendo a los baales y poniendo siempre el tema de esta historia por delante: SI TEMIEREIS A YAVEH Y LE SIRVIERES Y ESCUCHAREIS SU VOZ Y NO FUEREIS REBELDES A SUS MANDAMIENTOS, TANTO VOSOTROS COMO VUESTRO REY…BIEN. Lo contrario traerá calamidad y ahora se lamenta de la elección que han tenido, dejando a Yahveh como rey y pidiendo un simple hombre.
Para Samuel esto es una maldad por la cual pide prodigios a Dios que avalen sus dicterios y vienen truenos y lluvias. Tras ellos Samuel los exhorta a no seguir vanidades y a que sigan en cambio a Yahveh que no abandona a su pueblo pues ha querido hacerlo suyo. Lleno de celo le enseña el recto camino para temer a Yahveh y servirlo de todo corazón, porque de lo contrario, haciendo el mal a sus ojos perecerán.
Así sucedió que Saúl no fue obediente a su voz y Samuel le comunica que ha perdido su gracia porque “mejor es la obediencia que los sacrificios”. Ha arrancado hoy de ti Yahveh el reino y lo ha dado a quien es mejor que tú: este cambio también da de pensar acerca de la instabilidad del poder.
El momento de David que será ungido a espaldas de Saúl por un Samuel que habla nuevamente con Yahveh y va a Betlehem donde le va diciendo primero los que no son elegidos hasta llegar al más pequeño pues “Dios no ve las apariencias como el hombre”. Así David es ungido y recibe el espíritu del Señor en el punto en que Sául lo pierde y lo posee un espíritu malo. Precisamente David es quien es escogido para tocar la cítara en su presencia para calmarlo.
Se torna dificultoso discernir si el cuento gusta porque es célebre o adquiere su celebridad por el gusto raro que hallamos en el relato. Hay una mano maestra que va encantando con los episodios y a este gusto nos sometemos con las generaciones.
Ahora seguimos con lo dicho en el argumento.
VII
En ese camino hacia el origen la historia da grandes rodeos. El último de los jueces es el mejor: Samuel ¡privilegio de no tener gobierno formal y estar bajo tal guía! Pero los hombres buscan saciarse de la exterioridad o enajenamiento del mundo y corren tras las apariencias y se afirman en las propias opiniones.
Ahora va a querer rey como los otros pueblos y tiene sien embargo al juez querido singularmente por Yahveh. Así serán los hombres en su historia superficial.
Ana, una figura de Elizabeth pues quedó embarazada por obra explícita de Dios había concebido a Samuel y canta un cántico semejante al de María cuando visita a su prima. En esto se ve la singularidad mencionada.
Samuel es el consagrado que escucha a Dios con el habitual: HEME AQUÍ y debe juzgar en un pueblo siempre enajenado en los baales y derrotado por ello. Solamente cuando hace penitencia y vuelve a Yahveh se recupera. Así envejece Samuel en el consabido péndulo del hijo, del elegido de Yahveh, del pueblo de Israel que es siempre el del hombre en general que se cierra frente a un Dios que como un padre solicita su obediencia filial.
El pueblo de Israel quiere ser como todos y tener un rey que conduzca sus batallas por más que los esquilme en impuestos y en servicios para su corte. Quiere mundo no a Dios y a un santo como juez. Así serán los hombres y así han sido, según la narración de estos prestigiosos libros: es muy útil repetirlo porque es subrayado en las llamadas Sagradas Escrituras.
Entonces viene Saúl, de la tribu de Benjamín, la más pequeña, que irá buscando unas asnas perdidas y será ungido rey por Samuel. Quien se retira enrostrándoles los pasados pecados sirviendo a los baales y poniendo siempre el tema de esta historia por delante: SI TEMIEREIS A YAVEH Y LE SIRVIERES Y ESCUCHAREIS SU VOZ Y NO FUEREIS REBELDES A SUS MANDAMIENTOS, TANTO VOSOTROS COMO VUESTRO REY…BIEN. Lo contrario traerá calamidad y ahora se lamenta de la elección que han tenido, dejando a Yahveh como rey y pidiendo un simple hombre.
Para Samuel esto es una maldad por la cual pide prodigios a Dios que avalen sus dicterios y vienen truenos y lluvias. Tras ellos Samuel los exhorta a no seguir vanidades y a que sigan en cambio a Yahveh que no abandona a su pueblo pues ha querido hacerlo suyo. Lleno de celo le enseña el recto camino para temer a Yahveh y servirlo de todo corazón, porque de lo contrario, haciendo el mal a sus ojos perecerán.
Así sucedió que Saúl no fue obediente a su voz y Samuel le comunica que ha perdido su gracia porque “mejor es la obediencia que los sacrificios”. Ha arrancado hoy de ti Yahveh el reino y lo ha dado a quien es mejor que tú: este cambio también da de pensar acerca de la instabilidad del poder.
El momento de David que será ungido a espaldas de Saúl por un Samuel que habla nuevamente con Yahveh y va a Betlehem donde le va diciendo primero los que no son elegidos hasta llegar al más pequeño pues “Dios no ve las apariencias como el hombre”. Así David es ungido y recibe el espíritu del Señor en el punto en que Sául lo pierde y lo posee un espíritu malo. Precisamente David es quien es escogido para tocar la cítara en su presencia para calmarlo.
Se torna dificultoso discernir si el cuento gusta porque es célebre o adquiere su celebridad por el gusto raro que hallamos en el relato. Hay una mano maestra que va encantando con los episodios y a este gusto nos sometemos con las generaciones.
Ahora seguimos con lo dicho en el argumento.
VII
LA MUJER Y EL HABITAR
V
Si subrayamos la condición de gran cuento, de sublime narración, lo hacemos sin duda por el sentido que tiene desde su origen. Desde el interior de Dios por el regimiento del padre de una descendencia cuya promesa habrá de bendecir al universo: hacia delante y hacia atrás. La carta a los Colosenses en su himno revela plenamente esto. En él, por él y para él son todas las cosas. Por ello esta narración es la HISTORIA DE LA ETERNIDAD.
La historia de Rut es deliciosa como cada una de las que se inserta en estos libros pero además integra la genealogía del hijo de la promesa del cual pende el sentido desde el comienzo.
Rut expresa lo que cada uno de nosotros dirá en su conversión desde las cosas o entes al ser: No insistas en que te deje…porque donde tú vayas iré yo y donde tú mores moraré yo. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. El habitar en la perspectiva del hijo del hombre convertido al evangelio de la paz hace fundamental esta actitud.
Así llegan con su ex suegra a Bethlehem y se encuentra con Booz, quien como hombre justo cumple la ley del levirato casándose con la nuera de Noemí, de quien era pariente, la extranjera Rut. De ellos desciende el mismo David, el rey de Israel, la figura del Mesías, el cual llegará como rey de la humildad, no en el reino de este mundo.
Cuento hermoso por donde se lo examine y tan verdadero cuanto que requiere del auxilio del Espíritu de la Promesa del Padre para poder afirmar que Jesús es Dios y es su Hijo. De esto se trata desde el comienzo: paternidad y filiación. Personas e imagen. Cercanía y paz. Difícil para los hombres antes y ahora, con o sin derecho internacional, con o sin evangelio. Y sin embargo si amamos este cuento el fin se acerca: el reino de los cielos se pone más acá en la cercanía. Por eso la mujer ha sentido aquello de TU PUEBLO SERÁ MI PUEBLO Y TU DIOS SERÁ MI DIOS. Es Yahveh, el Dios cercano, que nos hace existir o habitar.
Si subrayamos la condición de gran cuento, de sublime narración, lo hacemos sin duda por el sentido que tiene desde su origen. Desde el interior de Dios por el regimiento del padre de una descendencia cuya promesa habrá de bendecir al universo: hacia delante y hacia atrás. La carta a los Colosenses en su himno revela plenamente esto. En él, por él y para él son todas las cosas. Por ello esta narración es la HISTORIA DE LA ETERNIDAD.
La historia de Rut es deliciosa como cada una de las que se inserta en estos libros pero además integra la genealogía del hijo de la promesa del cual pende el sentido desde el comienzo.
Rut expresa lo que cada uno de nosotros dirá en su conversión desde las cosas o entes al ser: No insistas en que te deje…porque donde tú vayas iré yo y donde tú mores moraré yo. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. El habitar en la perspectiva del hijo del hombre convertido al evangelio de la paz hace fundamental esta actitud.
Así llegan con su ex suegra a Bethlehem y se encuentra con Booz, quien como hombre justo cumple la ley del levirato casándose con la nuera de Noemí, de quien era pariente, la extranjera Rut. De ellos desciende el mismo David, el rey de Israel, la figura del Mesías, el cual llegará como rey de la humildad, no en el reino de este mundo.
Cuento hermoso por donde se lo examine y tan verdadero cuanto que requiere del auxilio del Espíritu de la Promesa del Padre para poder afirmar que Jesús es Dios y es su Hijo. De esto se trata desde el comienzo: paternidad y filiación. Personas e imagen. Cercanía y paz. Difícil para los hombres antes y ahora, con o sin derecho internacional, con o sin evangelio. Y sin embargo si amamos este cuento el fin se acerca: el reino de los cielos se pone más acá en la cercanía. Por eso la mujer ha sentido aquello de TU PUEBLO SERÁ MI PUEBLO Y TU DIOS SERÁ MI DIOS. Es Yahveh, el Dios cercano, que nos hace existir o habitar.
LA LEY DEL SER
IV
Un concepto fundamental: el justo para sí se es ley. Mas la ley antigua fue puesta con amor de padre para Israel: es un Dios fiel y sin iniquidad y reclama la filiación y la lealtad que es un compromiso. Dios se airará con ellos cuando lo abandonen por ídolos y los entregará a sus enemigos, cuando no vean que EL ES Y SOLO ÉL. Sus palabras constituyen la vida del pueblo y el olvido de ellas es castigado. Moisés mismo, a pesar de haber tratado cara a cara con Dios no entra en la tierra prometida por haber infrigido algo de la ley qué él mismo entregó al pueblo. No cuenta cómo pero sí que hay rigor para la ley.
Josué hereda la conducción y cruza el jordán para establecerse en la tierra prometida y recibe también órdenes de Dios mismo. El cuento no decae y los símbolos apuntan al establecimiento de las doce tribus en medio del arca del testimonio. Signo de una ley promulgada por Dios. Cuando el precepto es transgredido Israel es derrotado por los enemigos. Hay que tener en cuenta la necesidad de esto: es Dios mismo, el ser, quien estatuye las reglas, no los hombres. Cuando se siguen los preceptos se producen prodigios a su favor. Y venciendo a los pobladores de la tierra que mana leche y miel se distribuye entre las doce tribus.
Estas como hijas de Dios que les dio la ley requieren solamente de jueces como gobernantes que verifican el cumplimiento de la misma y los acaudillan en tiempos de peligro. Sucesivamente prevaricaban olvidando la ley y adorando dioses falsos. Por eso los pueblos enemigos los esclavizaban. Es la constante del cuento: el olvido de Dios y el avance del mundo circundante con sus dioses y prácticas adversas a los mandamientos. El péndulo de victorias y derrotas está regido por el cumplimiento o no de la ley. El caso célebre de Sansón lo personifica enteramente. Es un nazareo de Dios, sobre su cabeza no pasará navaja. Su fuerza o su debilidad proviene de la fidelidad. Sabemos que una mujer filistea corta su cabello. Fue esclavo cuando prevaricó y muriendo venció con su fuerza a los filisteos, una vez arrepentido.
Israel es libre por otra parte de lo que caracteriza a los pueblos: un monarca. Es la ley su regimiento, su joya, su don.
Un concepto fundamental: el justo para sí se es ley. Mas la ley antigua fue puesta con amor de padre para Israel: es un Dios fiel y sin iniquidad y reclama la filiación y la lealtad que es un compromiso. Dios se airará con ellos cuando lo abandonen por ídolos y los entregará a sus enemigos, cuando no vean que EL ES Y SOLO ÉL. Sus palabras constituyen la vida del pueblo y el olvido de ellas es castigado. Moisés mismo, a pesar de haber tratado cara a cara con Dios no entra en la tierra prometida por haber infrigido algo de la ley qué él mismo entregó al pueblo. No cuenta cómo pero sí que hay rigor para la ley.
Josué hereda la conducción y cruza el jordán para establecerse en la tierra prometida y recibe también órdenes de Dios mismo. El cuento no decae y los símbolos apuntan al establecimiento de las doce tribus en medio del arca del testimonio. Signo de una ley promulgada por Dios. Cuando el precepto es transgredido Israel es derrotado por los enemigos. Hay que tener en cuenta la necesidad de esto: es Dios mismo, el ser, quien estatuye las reglas, no los hombres. Cuando se siguen los preceptos se producen prodigios a su favor. Y venciendo a los pobladores de la tierra que mana leche y miel se distribuye entre las doce tribus.
Estas como hijas de Dios que les dio la ley requieren solamente de jueces como gobernantes que verifican el cumplimiento de la misma y los acaudillan en tiempos de peligro. Sucesivamente prevaricaban olvidando la ley y adorando dioses falsos. Por eso los pueblos enemigos los esclavizaban. Es la constante del cuento: el olvido de Dios y el avance del mundo circundante con sus dioses y prácticas adversas a los mandamientos. El péndulo de victorias y derrotas está regido por el cumplimiento o no de la ley. El caso célebre de Sansón lo personifica enteramente. Es un nazareo de Dios, sobre su cabeza no pasará navaja. Su fuerza o su debilidad proviene de la fidelidad. Sabemos que una mujer filistea corta su cabello. Fue esclavo cuando prevaricó y muriendo venció con su fuerza a los filisteos, una vez arrepentido.
Israel es libre por otra parte de lo que caracteriza a los pueblos: un monarca. Es la ley su regimiento, su joya, su don.
martes, 25 de octubre de 2011
LA GRAN POESÍA III
Por cierto que la narración de las circunstancias de la salida de manos del Faraón se vuelve sublime. Para nosotros, los lectores, tantos milenios después es motivo de alegría, ya que estamos en un proceso de liberación inexorable con respecto a toda estructura que nos ponga a fabricar ladrillos para un Faraón o sociedad planificada alguna (sí, no se asusten: somos miembros de un estado libre y de la sociedad civil pero esta es una dimensión cósmica para gobierno de nuestro paso: al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios: nuestra persona o imagen suya).
En nuestra lectura la emoción de salir de las ollas de Egipto para ser conducidos por Dios mismo en el desierto y ser alimentados por su mano libres de toda cultura de masas llega a su máximo. Agradecemos ser suyos y ser sacados de las manos del poder omnipotente de las ciudades con todo lo que en ellas se contiene, desde estadios hasta las nobles universidades. Caminar por el desierto siguiendo la columna de nube se nos antoja algo hermoso y digno del hombre que cae una y otra vez por estar fuera del paraíso: el mundo, sea Babel, sea Sodoma. Eso de ir mirando el cielo del desierto guiados por una nube es como aquella salida de don Quijote por el campo de Montiel e ir a parar a las soledades del la sierra Morena.
Ese ir a contramano del mundo, de la opresión de las culturas (como Rut: tu Dios será mi Dios) y las opiniones se vive en este cuento en el libro del Éxodo, donde el Dios se nombra simplemente como EL QUE ES. No es algo: simplemente “es” y nos llama a nosotros a “ser”. Y en la penitencia del maná y de las codornices donde cada día tiene su propio afán.
Y Dios que así se nombra y da la libertad del ser (no la política donde la libertad se la confiere el mismo hombre) amonesta como Padre y da los diez mandamientos en una nueva y suprema teofanía. En el desierto del Sinaí los llama desde el monte a ser un reino de sacerdotes y una nación santa porque les pertenecen a Él y exige la santificación ya que “su nombre es santo”.
Las prohibiciones y los mandamientos incumplibles por los hombres, como son fuera del paraíso, emanan de un privilegio: el de los futuros hijos y partícipes del ser de QUIEN ES, su ser es caridad, agape.
Los hombres por cierto en la finitud necesitan también regulación para el uso de las cosas y reciben normas de convivencia y tienen un legislador inspirado que ha subido al monte y recibido las tablas de la ley y ha quedado transfigurado en su rostro, escena que vuelve a realizarse con la transfiguración de Jesús en el monte Tabor. Entre tanto los hombres han adorado al becerro de oro llevados por el impulso irrefrenable ya mencionado: thánatos y eros. Y así será bajo la ley que se llenará de preceptos sin poder domar la condición del hombre en el mundo hasta la gracia que hará depender la victoria del hilo más delgado: la fe. Así lo explica el ex fariseo que escribe las catorce cartas a los cristianos.
No se ve ningún cambio en la naturaleza sino por la dulzura de la gracia en el Espíritu Santo de la promesa, como se lo denomina al final del evangelio de San Lucas.
El primer mandamiento de la ley, repetido en los libros de la ley que siguen al Éxodo, muestra la exclusividad del amor del Padre a quien hay que amar sobre todo y con todas las fuerzas, que si bien en el hombre están dispersas ha de unificarlas para ser aquello que es desde su origen: no lo que es inmediatamente pues es lo que no tiene que ser y lo que tiene que ser está en el precepto y luego en la gracia a través de la ofrenda del sacerdote para siempre, donde se cumple la promesa de Abraham.
El primer mandamiento dispensa la descripción de los otros y más aún de los preceptos: si se ama al Padre que nos habla con todo el ser, las fuerzas, el corazón quedamos absortos en Él y con plena santidad viendo todo en Él cumplimos ipso facto todo mandamiento.
San Agustín lo dijo así en la oración preliminar a sus Soliloquios: PARA LOS QUE SE REFUGIAN EN TI LES MUESTRAS QUE EL MAL NADA ES.
IV
En nuestra lectura la emoción de salir de las ollas de Egipto para ser conducidos por Dios mismo en el desierto y ser alimentados por su mano libres de toda cultura de masas llega a su máximo. Agradecemos ser suyos y ser sacados de las manos del poder omnipotente de las ciudades con todo lo que en ellas se contiene, desde estadios hasta las nobles universidades. Caminar por el desierto siguiendo la columna de nube se nos antoja algo hermoso y digno del hombre que cae una y otra vez por estar fuera del paraíso: el mundo, sea Babel, sea Sodoma. Eso de ir mirando el cielo del desierto guiados por una nube es como aquella salida de don Quijote por el campo de Montiel e ir a parar a las soledades del la sierra Morena.
Ese ir a contramano del mundo, de la opresión de las culturas (como Rut: tu Dios será mi Dios) y las opiniones se vive en este cuento en el libro del Éxodo, donde el Dios se nombra simplemente como EL QUE ES. No es algo: simplemente “es” y nos llama a nosotros a “ser”. Y en la penitencia del maná y de las codornices donde cada día tiene su propio afán.
Y Dios que así se nombra y da la libertad del ser (no la política donde la libertad se la confiere el mismo hombre) amonesta como Padre y da los diez mandamientos en una nueva y suprema teofanía. En el desierto del Sinaí los llama desde el monte a ser un reino de sacerdotes y una nación santa porque les pertenecen a Él y exige la santificación ya que “su nombre es santo”.
Las prohibiciones y los mandamientos incumplibles por los hombres, como son fuera del paraíso, emanan de un privilegio: el de los futuros hijos y partícipes del ser de QUIEN ES, su ser es caridad, agape.
Los hombres por cierto en la finitud necesitan también regulación para el uso de las cosas y reciben normas de convivencia y tienen un legislador inspirado que ha subido al monte y recibido las tablas de la ley y ha quedado transfigurado en su rostro, escena que vuelve a realizarse con la transfiguración de Jesús en el monte Tabor. Entre tanto los hombres han adorado al becerro de oro llevados por el impulso irrefrenable ya mencionado: thánatos y eros. Y así será bajo la ley que se llenará de preceptos sin poder domar la condición del hombre en el mundo hasta la gracia que hará depender la victoria del hilo más delgado: la fe. Así lo explica el ex fariseo que escribe las catorce cartas a los cristianos.
No se ve ningún cambio en la naturaleza sino por la dulzura de la gracia en el Espíritu Santo de la promesa, como se lo denomina al final del evangelio de San Lucas.
El primer mandamiento de la ley, repetido en los libros de la ley que siguen al Éxodo, muestra la exclusividad del amor del Padre a quien hay que amar sobre todo y con todas las fuerzas, que si bien en el hombre están dispersas ha de unificarlas para ser aquello que es desde su origen: no lo que es inmediatamente pues es lo que no tiene que ser y lo que tiene que ser está en el precepto y luego en la gracia a través de la ofrenda del sacerdote para siempre, donde se cumple la promesa de Abraham.
El primer mandamiento dispensa la descripción de los otros y más aún de los preceptos: si se ama al Padre que nos habla con todo el ser, las fuerzas, el corazón quedamos absortos en Él y con plena santidad viendo todo en Él cumplimos ipso facto todo mandamiento.
San Agustín lo dijo así en la oración preliminar a sus Soliloquios: PARA LOS QUE SE REFUGIAN EN TI LES MUESTRAS QUE EL MAL NADA ES.
IV
LA GRAN POESÍA DEL PENSAMIENTO
La Biblia con sus libros ha sido escrita para alimento, deleite y sobre conocimiento nuestro. Así estamos preparados para escucharlo a Él mismo, al Verbo del Padre que nos habla hoy a cada uno. Es un curso preliminar, una propedeútica para que se ponga en marcha nuestro espíritu para la recepción del Espíritu en nosotros y podamos interpretar y seguir sus mociones. En fin para que veamos, esperemos y amemos con su amor derramado en nuestros corazones. Sí, hay que decirlo: la Biblia no es para hacer teología sino para comerla en el PAN DE VIDA.
Las historias que a continuación vienen ya son del afuera con hombres “reales”, es decir para quienes sólo vale el fuera y sólo ven lo que sus ojos recogen. Dios queda a tiro de interna palabra con quien escucha (OIRÉ LO QUE EN MÍ HABLA EL SEÑOR, dice el salmista reflejando aquel constante: HABLA SEÑOR QUE TU SIERVO ESCUCHA de parte de un patriarca o profeta).
Y tenemos después de rara genealogía desde Adán (para nosotros simplemente: el “hombre”, tomado del “humus”) a Noé quien escucha en su alma la palabra y construye el arca delante de los hombres siempre caóticos y sordos a esa palabra porque son cerrados es decir realistas, es decir mundanos y culturales, o sea que se miden por ellos.
Y vemos el maravilloso flotar de Noé sobre las aguas y cómo el arca encalla…¡en la cima de un monte! La pureza del agua y la altura de una montaña dicen pureza, infinitud y mencionan la promesa de salvación ¿De qué? De esa cerrazón que los cosifica en el olvido de lo que la voz de Dios recuerda y el mundo va olvidando progresivamente como se ve desde la salida del paraíso, donde Caín no sabe ya nada de aquello.
Y se vuelve después del diluvio a lo mismo, lamentablemente para el poeta que se quedó con la paloma que halló en la verde ribera a su socio deseado herida de soledad.
La prosa de los hombres del mundo avanza hasta el cuento de la torre de babel con el raro suceso de la confusión de las lenguas que se conecta con la venida del Espíritu de Pentecostés donde se hicieron comprensibles. Los hombres quisieron subir al cielo o bien cubrirlo con sus maquinaciones. La lengua única da de pensar ¿será la técnica?
Genealogía por medio, la voz del Dios Palabra (que repetimos, se comporta como un padre que dona y bendice a la familia –usamos para conocerlo el método de la analogía, como nosotros Él en plenitud infinita) le indica una tierra y le da una promesa para bendecir a todas las naciones de la tierra y por extensión del universo (lo saca afuera a mirar las estrellas). Melquisedec viene a su encuentro y da testimonio del sacerdocio eterno. En el transcurso de este cuento, donde se notan varias versiones incluidas las abundantes palabras de Yahveh se vuelven universales: “y le sacó fuera y dijo: mira al cielo y cuenta las estrellas si puedes contarlas…así será tu descendencia”. Esto lo decía a un hombre anciano y con una mujer estéril. Por el hijo serían benditas todas las naciones y tendría en herencia una patria: he aquí la promesa que pasa por arriba de la ley. Y así lo ve el evangelio de San Mateo (llama a Jesús: hijo de Abraham, hijo de David) que cuenta también generaciones hasta el nacimiento universal de Belén.
Allí veremos cómo la promesa de Abraham se cumple y el cuento se vuelve entrañable: el del pesebre, no ignorado por ningún hombre desde que la tradición de la Iglesia pudo hacerse oír. Dos cuentos universales hay en este gran cuento de la Biblia: el de Adán y Eva y el del nacimiento de Jesús en Belén, visitado por los pastores y en otro momento por los magos de oriente.
En el medio se narra la historia de la descendencia material con la posesión de la tierra material a través de los hijos de Abraham: narración donde se ve la paternidad de Dios que conduce al hijo de la descendencia desde Isaac y Jacob, dejándolo en Egipto, en la prosa del mundo como fabricante de ladrillos para después dirigir la epopeya que hasta el día de hoy recuerdan los judíos: el cruce del mar rojo en la pascua.
Es la narración correspondiente que se ha llamado Éxodo no menor en interés que la anterior del llamado Génesis donde la historia de Isaac y la de Jacob tiene una calidad máxima para la sensibilidad literaria de todas las épocas. Con esto decimos: no es un cuento cualquiera, lo percibe quien lee con sensibilidad cultivada; y no es cuestión de cultura.
Y si no es menor en interés allí también la constante de la teofanía a través de la palabra abre el cielo, que es de lo que se trata en este gran cuento: desprosificar el cerrado mundo que nos asfixia por humano y demasiado humano.
Entonces viene el célebre nacimiento de Moisés en Egipto, del cual no interesa a los amantes de los cuentos la historicidad sino la decibilidad (que indica de parte del cielo justamente lo que rechazan quienes odian las prohibiciones para tener patente para un hacer sin limitaciones) y nos hallamos con la piedad de un hombre que defiende a sus hermanos y que recluido en el desierto escucha el renovado: Moisés, Moisés…heme aquí”. El Padre habla y el hijo que aún se siente siervo responde. Y el Padre le dice en medio de una zarza ardiente: Yo soy el que es y os está cerca ¿Quién más que el Padre podría mencionar la cercanía? No un dios imaginado o representado, siempre como poder. Sigue siendo el poder de un Padre para con su hijo por quien se preocupa, ahora, por toda la descendencia de Abraham.
Aquí surge una cuestión fundamental: ¿YAHVEH es yo soy? La traducción tradicional fue “Yo soy el que soy” y “el que es me envió” le dice a Moisés. “Este es mi nombre para siempre”. Filólogos hoy, claro está desdicen esto. La discusión puede ser interminable, mas teniendo en cuenta que la objetada metafísica cristiana reposa en el Yo soy el que es, según Tomás de Aquino, el ser subsistente, quien es su propio ser y no el que tiene ser, como la creatura.
Sea de esto lo que fuere según las conveniencias de unos y otros, contestes en eliminar para siempre la cuestión tercera de la Suma, por nuestra parte salutífera, es YAVEH el verbo ser hebreo. Y diga: Yo soy, diga hago ser, diga llamo a la existencia y se trate de bajar a la concepción material de aquel tiempo acerca del ser (ya la he oído con respecto a Parménides y mal vista o empíricamente considerada por filólogos no filósofos) nosotros leemos nuestro cuento escrito con palabras que hablan para oidores de todos los tiempos. Jesús, como hemos dicho en otra parte, pronunció varias veces el YO SOY y no se preocupó de lo que especialistas de hoy dirían.
De acuerdo a nuestra lectura del gran cuento experimentada a lo largo de los días de nuestra vida hemos verificado en ellos precisamente que HOY ÉL ES. Y no hemos escuchado la zarza ardiente sino sentimos ardiendo nuestro corazón por las calles y senderos donde experimentamos que las cosas son, HOY ÉL ES para mí y sobre todo que yo soy para Él. Más facil quizás: delante de estas sierras en la tarde.
Toda una fiesta del ser y el tiempo que acontece ya en esta dimensión, en la plenitud de lo eterno.
En el éxodo esto se lee como una teofanía, cosa que pocos lo toman al pie de la letra. Para ellos esto es literario, es decir cosa de ficción que hay que interpretar al modo de un sueño freudiano. Para nosotros la realidad misma es cuasi ficción o por lo menos insustancial y determinada por motivaciones múltiples del mundo cerrado. El cosmos, por otra parte, ya sabemos hoy que es una explosión de nada que va hacia la nada. Poco pudo sospechar de ello Galileo.
Supongo que los religiosos por el hecho de serlo tienen alguna experiencia de Dios y aceptan el hecho de que Moisés sacó al pueblo elegido de Egipto pero para nosotros la historicidad y sus criterios nada tienen que hacer en este lugar. Por otra parte lo histórico de un hecho actual tiene diversidad de interpretaciones según ideologías y conveniencias inmediatas ¡Qué será para hechos de tres mil quinientos años atrás!
La teofanía y el paso del mar Rojo tras la Pascua ocupan un lugar fundamental en nuestro gran cuento: significan la Pascua y la liberación del pecado, leídos así, en estos términos, por un fariseo llamado Pablo que escribió las catorce epístolas tenidas por canónicas desde el siglo cuarto de nuestra era. Este cuento es algo muy leído y muy comentado y sobre todo muy escuchado por las personas a quienes va dirigido, por dos mil años, las cuales, ellas mismas en cuanto personas, son el criterio de verdad del mismo.
Es verdad, porque me habla a mí y a mí me dice: YO SOY EL QUE CONTIGO HABLO. Tal es el criterio de verdad basado en mi historia, la de una persona que despierta al escuchar tales palabras leyendo el encuentro con la mujer de Samaría, junto al pozo
y no en facultad alguna de teología.
III
Las historias que a continuación vienen ya son del afuera con hombres “reales”, es decir para quienes sólo vale el fuera y sólo ven lo que sus ojos recogen. Dios queda a tiro de interna palabra con quien escucha (OIRÉ LO QUE EN MÍ HABLA EL SEÑOR, dice el salmista reflejando aquel constante: HABLA SEÑOR QUE TU SIERVO ESCUCHA de parte de un patriarca o profeta).
Y tenemos después de rara genealogía desde Adán (para nosotros simplemente: el “hombre”, tomado del “humus”) a Noé quien escucha en su alma la palabra y construye el arca delante de los hombres siempre caóticos y sordos a esa palabra porque son cerrados es decir realistas, es decir mundanos y culturales, o sea que se miden por ellos.
Y vemos el maravilloso flotar de Noé sobre las aguas y cómo el arca encalla…¡en la cima de un monte! La pureza del agua y la altura de una montaña dicen pureza, infinitud y mencionan la promesa de salvación ¿De qué? De esa cerrazón que los cosifica en el olvido de lo que la voz de Dios recuerda y el mundo va olvidando progresivamente como se ve desde la salida del paraíso, donde Caín no sabe ya nada de aquello.
Y se vuelve después del diluvio a lo mismo, lamentablemente para el poeta que se quedó con la paloma que halló en la verde ribera a su socio deseado herida de soledad.
La prosa de los hombres del mundo avanza hasta el cuento de la torre de babel con el raro suceso de la confusión de las lenguas que se conecta con la venida del Espíritu de Pentecostés donde se hicieron comprensibles. Los hombres quisieron subir al cielo o bien cubrirlo con sus maquinaciones. La lengua única da de pensar ¿será la técnica?
Genealogía por medio, la voz del Dios Palabra (que repetimos, se comporta como un padre que dona y bendice a la familia –usamos para conocerlo el método de la analogía, como nosotros Él en plenitud infinita) le indica una tierra y le da una promesa para bendecir a todas las naciones de la tierra y por extensión del universo (lo saca afuera a mirar las estrellas). Melquisedec viene a su encuentro y da testimonio del sacerdocio eterno. En el transcurso de este cuento, donde se notan varias versiones incluidas las abundantes palabras de Yahveh se vuelven universales: “y le sacó fuera y dijo: mira al cielo y cuenta las estrellas si puedes contarlas…así será tu descendencia”. Esto lo decía a un hombre anciano y con una mujer estéril. Por el hijo serían benditas todas las naciones y tendría en herencia una patria: he aquí la promesa que pasa por arriba de la ley. Y así lo ve el evangelio de San Mateo (llama a Jesús: hijo de Abraham, hijo de David) que cuenta también generaciones hasta el nacimiento universal de Belén.
Allí veremos cómo la promesa de Abraham se cumple y el cuento se vuelve entrañable: el del pesebre, no ignorado por ningún hombre desde que la tradición de la Iglesia pudo hacerse oír. Dos cuentos universales hay en este gran cuento de la Biblia: el de Adán y Eva y el del nacimiento de Jesús en Belén, visitado por los pastores y en otro momento por los magos de oriente.
En el medio se narra la historia de la descendencia material con la posesión de la tierra material a través de los hijos de Abraham: narración donde se ve la paternidad de Dios que conduce al hijo de la descendencia desde Isaac y Jacob, dejándolo en Egipto, en la prosa del mundo como fabricante de ladrillos para después dirigir la epopeya que hasta el día de hoy recuerdan los judíos: el cruce del mar rojo en la pascua.
Es la narración correspondiente que se ha llamado Éxodo no menor en interés que la anterior del llamado Génesis donde la historia de Isaac y la de Jacob tiene una calidad máxima para la sensibilidad literaria de todas las épocas. Con esto decimos: no es un cuento cualquiera, lo percibe quien lee con sensibilidad cultivada; y no es cuestión de cultura.
Y si no es menor en interés allí también la constante de la teofanía a través de la palabra abre el cielo, que es de lo que se trata en este gran cuento: desprosificar el cerrado mundo que nos asfixia por humano y demasiado humano.
Entonces viene el célebre nacimiento de Moisés en Egipto, del cual no interesa a los amantes de los cuentos la historicidad sino la decibilidad (que indica de parte del cielo justamente lo que rechazan quienes odian las prohibiciones para tener patente para un hacer sin limitaciones) y nos hallamos con la piedad de un hombre que defiende a sus hermanos y que recluido en el desierto escucha el renovado: Moisés, Moisés…heme aquí”. El Padre habla y el hijo que aún se siente siervo responde. Y el Padre le dice en medio de una zarza ardiente: Yo soy el que es y os está cerca ¿Quién más que el Padre podría mencionar la cercanía? No un dios imaginado o representado, siempre como poder. Sigue siendo el poder de un Padre para con su hijo por quien se preocupa, ahora, por toda la descendencia de Abraham.
Aquí surge una cuestión fundamental: ¿YAHVEH es yo soy? La traducción tradicional fue “Yo soy el que soy” y “el que es me envió” le dice a Moisés. “Este es mi nombre para siempre”. Filólogos hoy, claro está desdicen esto. La discusión puede ser interminable, mas teniendo en cuenta que la objetada metafísica cristiana reposa en el Yo soy el que es, según Tomás de Aquino, el ser subsistente, quien es su propio ser y no el que tiene ser, como la creatura.
Sea de esto lo que fuere según las conveniencias de unos y otros, contestes en eliminar para siempre la cuestión tercera de la Suma, por nuestra parte salutífera, es YAVEH el verbo ser hebreo. Y diga: Yo soy, diga hago ser, diga llamo a la existencia y se trate de bajar a la concepción material de aquel tiempo acerca del ser (ya la he oído con respecto a Parménides y mal vista o empíricamente considerada por filólogos no filósofos) nosotros leemos nuestro cuento escrito con palabras que hablan para oidores de todos los tiempos. Jesús, como hemos dicho en otra parte, pronunció varias veces el YO SOY y no se preocupó de lo que especialistas de hoy dirían.
De acuerdo a nuestra lectura del gran cuento experimentada a lo largo de los días de nuestra vida hemos verificado en ellos precisamente que HOY ÉL ES. Y no hemos escuchado la zarza ardiente sino sentimos ardiendo nuestro corazón por las calles y senderos donde experimentamos que las cosas son, HOY ÉL ES para mí y sobre todo que yo soy para Él. Más facil quizás: delante de estas sierras en la tarde.
Toda una fiesta del ser y el tiempo que acontece ya en esta dimensión, en la plenitud de lo eterno.
En el éxodo esto se lee como una teofanía, cosa que pocos lo toman al pie de la letra. Para ellos esto es literario, es decir cosa de ficción que hay que interpretar al modo de un sueño freudiano. Para nosotros la realidad misma es cuasi ficción o por lo menos insustancial y determinada por motivaciones múltiples del mundo cerrado. El cosmos, por otra parte, ya sabemos hoy que es una explosión de nada que va hacia la nada. Poco pudo sospechar de ello Galileo.
Supongo que los religiosos por el hecho de serlo tienen alguna experiencia de Dios y aceptan el hecho de que Moisés sacó al pueblo elegido de Egipto pero para nosotros la historicidad y sus criterios nada tienen que hacer en este lugar. Por otra parte lo histórico de un hecho actual tiene diversidad de interpretaciones según ideologías y conveniencias inmediatas ¡Qué será para hechos de tres mil quinientos años atrás!
La teofanía y el paso del mar Rojo tras la Pascua ocupan un lugar fundamental en nuestro gran cuento: significan la Pascua y la liberación del pecado, leídos así, en estos términos, por un fariseo llamado Pablo que escribió las catorce epístolas tenidas por canónicas desde el siglo cuarto de nuestra era. Este cuento es algo muy leído y muy comentado y sobre todo muy escuchado por las personas a quienes va dirigido, por dos mil años, las cuales, ellas mismas en cuanto personas, son el criterio de verdad del mismo.
Es verdad, porque me habla a mí y a mí me dice: YO SOY EL QUE CONTIGO HABLO. Tal es el criterio de verdad basado en mi historia, la de una persona que despierta al escuchar tales palabras leyendo el encuentro con la mujer de Samaría, junto al pozo
y no en facultad alguna de teología.
III
LA GRAN POESÍA DE LA BIBLIA I
La Biblia tiene por lo menos el mismo derecho que los demás textos para obtener la autoridad de alguien en cuanto escrito por autores que se ven “inspirados” así como uno cuando ha escrito sus mejores poemas: los escribió sin sentir esfuerzo y con reconcentrado gozo y quizás como la oda a la vida retirada de Fray Luis de León, las coplas de Manrique o las liras de Juan de la Cruz (de las cuales Paul Valery dijo al descubrirlas traducidas al francés que eran los mejores versos que leyó, él, el simbolista moderno y sin Dios) tendrán quienes se rijan por ellos desde el interior inexorable del espíritu que ata con hilos de luz.
Si es Dios quien habla en la Biblia o no es algo que no decide nada acerca de la verdad y belleza de lo que allí se propala con voz de un Padre que se preocupa por sus hijos, cosa que a muchos nos ha pasado y sabemos de qué se trata. La verdad brota de este hecho de paternidad.
En este cuento, de pura poesía, un Padre habla y comienza creando lo que no había como cualquier padre, sólo que él crea absolutamente hablando. Él crea con la Palabra como cualquier poeta y especialmente al hombre para lo cual en el más viejo texto de la creación usa metafóricamente la mano aunque le sopla espíritu. En el primer relato, con la palabra lo hace su poema (HAGAMOS, dice) a la imagen del Hijo, como lo dice el escritor de epístolas (ESTIS POIÉMATA TOY CHRISTOY, Ef.2), cartas dirigidas a nosotros.
Un Padre habla y crea y habla ad intra a las otras personas (que atendiendo a la significación originaria de las palabras es igual a RESONADOS: per-sonare) cuando crea al varón y a la mujer a su imagen y semejanza. El Padre engendra “al Hijo hoy”, como dice en el salmo segundo nuestro gran cuento`poético, que contiene ciento cincuenta salmos. El Padre crea al hombre (=varon y mujer) a imagen de su Hijo y con Él y les da su porción de Espíritu Santo soplando sobre él.
Así los hizo con esa porción de santidad paradisíaca la cual podía ser perdida (possit pecare dijo el filo-sofo AGUSTÍN) por inclinación al conocer lo que no tenía que ser: el conocer finito conoce el bien con la experiencia del mal y elige el bien teniendo que luchar contra el mal (el campo le produce espinas y se le siembra cizaña). Una persona finita lo envidia (protagonista esencial del cuento) adivinando su victoria en la lucha y su paso al lugar más alto siendo el último. Una persona que odia con su soberbia y conspira contra la humildad, receptora de la verdad completa (según puede verse en el libro final de la Biblia), que es la enseñanza del Espíritu Santo.
Reconoceréis que esto dice el cuento gratuito de la Biblia al cual considero como uno, pues está en un mismo volumen, del primer al último libro: allí campea el envidioso con su odio y el divisor, acusador, calumniador que en griego es DIABLO y ejerce en el cuento su diabolía como en muchísimas novelas, televisivas o no, y en cuentos de hadas.
Su acción es sobre el hombre en su unidad varón-mujer a quienes se dona la gracia de la paz que no puede dar el mundo. Y Dios a quien no vemos se hace sentir como el Padre que amonesta porque existimos fuera suyo.
El mundo precisamente se ve en este cuento como lo de afuera del paraíso, como el campo de los experimentos de la lucha y del conocimiento ¡Y a fe que se ha desarrollado! El primer relato incluye la orden de marcha de tal desenvolvimiento: ¡Henchid el mundo y dominadlo!
El padre desde afuera (es decir desde su divinidad, desde el ser) lo conduce al hombre (ya en medio de los entes) como hijo que es “a imagen” de quien eternamente engendró y le promete ser él quien le quiebre la cabeza a la serpiente calumniadora. Mas la inmediatez, adonde desciende desde la gracia que poseía como niño de Dios, lo somete al desorden que experimenta: la desnudez y la violencia, EROS Y THÁNATOS, dijo el fundador de la psicología profunda, educado en la Biblia.
Y esto adviene afuera de lo que será ya no real: el paraíso. No real para la ciencia que el científico adorará proscripto del origen.
Así comienza el gran cuento desde las causas a los efectos, desde adentro de Dios (hagamos al hombre a nuestra imagen) hacia fuera, desde el fundamento hacia lo superfluo, lo que fluye en la superficie, desde el paraíso hacia el mundo, construido con materiales perecederos. Y sólo se habita en la región de la quimera dijo el padre de la revolución francesa, realidad de realidades.
Si es Dios quien habla en la Biblia o no es algo que no decide nada acerca de la verdad y belleza de lo que allí se propala con voz de un Padre que se preocupa por sus hijos, cosa que a muchos nos ha pasado y sabemos de qué se trata. La verdad brota de este hecho de paternidad.
En este cuento, de pura poesía, un Padre habla y comienza creando lo que no había como cualquier padre, sólo que él crea absolutamente hablando. Él crea con la Palabra como cualquier poeta y especialmente al hombre para lo cual en el más viejo texto de la creación usa metafóricamente la mano aunque le sopla espíritu. En el primer relato, con la palabra lo hace su poema (HAGAMOS, dice) a la imagen del Hijo, como lo dice el escritor de epístolas (ESTIS POIÉMATA TOY CHRISTOY, Ef.2), cartas dirigidas a nosotros.
Un Padre habla y crea y habla ad intra a las otras personas (que atendiendo a la significación originaria de las palabras es igual a RESONADOS: per-sonare) cuando crea al varón y a la mujer a su imagen y semejanza. El Padre engendra “al Hijo hoy”, como dice en el salmo segundo nuestro gran cuento`poético, que contiene ciento cincuenta salmos. El Padre crea al hombre (=varon y mujer) a imagen de su Hijo y con Él y les da su porción de Espíritu Santo soplando sobre él.
Así los hizo con esa porción de santidad paradisíaca la cual podía ser perdida (possit pecare dijo el filo-sofo AGUSTÍN) por inclinación al conocer lo que no tenía que ser: el conocer finito conoce el bien con la experiencia del mal y elige el bien teniendo que luchar contra el mal (el campo le produce espinas y se le siembra cizaña). Una persona finita lo envidia (protagonista esencial del cuento) adivinando su victoria en la lucha y su paso al lugar más alto siendo el último. Una persona que odia con su soberbia y conspira contra la humildad, receptora de la verdad completa (según puede verse en el libro final de la Biblia), que es la enseñanza del Espíritu Santo.
Reconoceréis que esto dice el cuento gratuito de la Biblia al cual considero como uno, pues está en un mismo volumen, del primer al último libro: allí campea el envidioso con su odio y el divisor, acusador, calumniador que en griego es DIABLO y ejerce en el cuento su diabolía como en muchísimas novelas, televisivas o no, y en cuentos de hadas.
Su acción es sobre el hombre en su unidad varón-mujer a quienes se dona la gracia de la paz que no puede dar el mundo. Y Dios a quien no vemos se hace sentir como el Padre que amonesta porque existimos fuera suyo.
El mundo precisamente se ve en este cuento como lo de afuera del paraíso, como el campo de los experimentos de la lucha y del conocimiento ¡Y a fe que se ha desarrollado! El primer relato incluye la orden de marcha de tal desenvolvimiento: ¡Henchid el mundo y dominadlo!
El padre desde afuera (es decir desde su divinidad, desde el ser) lo conduce al hombre (ya en medio de los entes) como hijo que es “a imagen” de quien eternamente engendró y le promete ser él quien le quiebre la cabeza a la serpiente calumniadora. Mas la inmediatez, adonde desciende desde la gracia que poseía como niño de Dios, lo somete al desorden que experimenta: la desnudez y la violencia, EROS Y THÁNATOS, dijo el fundador de la psicología profunda, educado en la Biblia.
Y esto adviene afuera de lo que será ya no real: el paraíso. No real para la ciencia que el científico adorará proscripto del origen.
Así comienza el gran cuento desde las causas a los efectos, desde adentro de Dios (hagamos al hombre a nuestra imagen) hacia fuera, desde el fundamento hacia lo superfluo, lo que fluye en la superficie, desde el paraíso hacia el mundo, construido con materiales perecederos. Y sólo se habita en la región de la quimera dijo el padre de la revolución francesa, realidad de realidades.
viernes, 21 de octubre de 2011
EL FINAL DEL SIMPOSIO
¿Qué pensar de un hombre que llegara a ver lo bello, puro, sin mezcla, en lugar de lo bello deformado por cuerpos humanos, por colores y por otros defectos de vanidad mortales, y llegara a ver lo bello divino en sí mismo que posee su forma única (MONOEIDOS)...este hombre que mira en esta dirección por medio de lo que se requiere para contemplar (el NOYS) y que está en comunión con ello...allí viendo lo bello por lo que es visible (idem Aristóteles en Met, lambda), no produciendo ídolos de la virtud sino tocando lo verdadero y produciendo la verdadera virtud, comenzando por ello a ser, nutrido por esto, caro a la divinidad. ¿No es este entre los hombres quien es capaz de inmortalizarse?...Esta es la obra del amor (EROS).
Este es el fin de la PAIDEIA: la contemplación de la belleza en sí es lo que hace que valga la pena vivir. Es la belleza AUTO KATH AUTÓ METH AUTÓ MONOEIDES AEI ON. ELLA MISMA SEGÚN ELLA MISMA CON ELLA MISMA ÚNICA EN SU FORMA QUE ES SIEMPRE. LA NATURALEZA ADMIRABLE DE LA BELLEZA QUE ES EL FIN DEL INEXTINGUIBLE IMPULSO NOÉTICO AL SABER ÚNICO (FILOSOFÍA). ESTA CONTEMPLACIÓN QUE SE HACE POR COMUNIÓN DE QUIEN CONTEMPLA EN EL PIÉLAGO DE LO BELLO QUE EMBELLECE ES LA CORONACIÓN DE LA PAIDEIA. Las ciencias quedan debajo, y las experiencias de lo bello más abajo.
Platón lo piensa en los diálogos (República, Fedro..), que nadie debería dejar de leer sin peligro de la pureza del don de pensar.
Este es el fin de la PAIDEIA: la contemplación de la belleza en sí es lo que hace que valga la pena vivir. Es la belleza AUTO KATH AUTÓ METH AUTÓ MONOEIDES AEI ON. ELLA MISMA SEGÚN ELLA MISMA CON ELLA MISMA ÚNICA EN SU FORMA QUE ES SIEMPRE. LA NATURALEZA ADMIRABLE DE LA BELLEZA QUE ES EL FIN DEL INEXTINGUIBLE IMPULSO NOÉTICO AL SABER ÚNICO (FILOSOFÍA). ESTA CONTEMPLACIÓN QUE SE HACE POR COMUNIÓN DE QUIEN CONTEMPLA EN EL PIÉLAGO DE LO BELLO QUE EMBELLECE ES LA CORONACIÓN DE LA PAIDEIA. Las ciencias quedan debajo, y las experiencias de lo bello más abajo.
Platón lo piensa en los diálogos (República, Fedro..), que nadie debería dejar de leer sin peligro de la pureza del don de pensar.
LA DETENCIÓN DE LA FILO-SOFIA
Una pieza de tragedia fue la aparición de María Magdalena en el sepulcro. La finura del narrador para pintar la esencia de la mujer se compadece con su función de guardián de María. Todo esto es filo-sófico por esto: ¡cómo habrá creado Dios a la mujer para llegar a nacer de mujer! La relación de la mujer con Jesús tomará su máxima expresión en esta escena: DIME DONDE LO HAS PUESTO Y YO ME LO LLEVARÉ. Los pequeñuelos son los primeros.
Jesús se vuelve el tesoro del religioso que ama a Dios en ese hombre visto (VENGAN Y VEAN…fueron y vieron -eidon) que expresa la esencia de la verdad. Y lo hemos tocado con nuestras manos y apretado, dirá Juan ya en su carta.
Él se presenta resucitado y hay una actitud reverencial nueva de parte de los apóstoles porque viene dando la gracia sacramental, es un misterio vivo, les da la paz y la gracia de perdonar los pecados ya no es el hombre hombre sino ya es Dios en el hombre. Quitar la culpa dando la vida nueva por la expresión de su orden QUE NOS INCLUYE ENTRE LAS PERSONAS, del orden del ser, es la novedad de la resurrección. Quien no lo creyera no tendrá la vida eterna o verdadera: depende de la fe (NO SEAS INCRÉDULO SINO CREYENTE, FELICES LOS QUE NO VIERON Y CREYERON). Verdadera por la posesión del TELOS Y EL ARCHÉ que es Él. Quienes no están en la infinitud de indiferencia de los medios a los cuales les acoplan más o menos sentido. ¿Qué pasará cuando todos tengan la subsistencia y el futuro asegurado como se ve en las películas de ciencia ficción? ¿La ciencia eliminará el mal? Ya estará todo y se ira pasando de unos a otros y seguirán y seguirán con nuevos inventos y costumbres y seguirán…sin arché y sin telos…con un socialismo que eliminará los males…¿y a los malos también? Todos estómago lleno y ¿droga no habrá más? ¿Qué vendrá después de la enajenación del comunismo de los cuerpos y haber terminado con todo vestigio de PERSONA? Y ciencia y más ciencia: nos solo de pan vive el hombre…¿qué hombre?
Sopló y les dio la paz, es decir la unión de lo separado por la experiencia del pecado original: así los discípulos perdonarían con la absolución.
Jaques Lacan dice que el perdón de la culpa es fundamental porque hay un misterio de culpa en el hombre que se transmite.
El final de Juan es transmisor de serenidad. La escena de la pesca ahora puesta al final como signo de la Iglesia y la afirmación filo-sófica de Pedro como el pastor de sus ovejas es fundamental para comprender la sabiduría del Nuevo Testamento ¿Por qué filo-sófica?
Jesús le pregunta a Pedro: AGAPAS ME? Y Pedro: FILO SE. Y el Señor es, se le apropia (apropiación trinitaria) la sabiduría. Pedro ama la sabiduría, la palabra del ser que es una persona, la que le pregunta: AGAPAS ME? Y SERÁ EL PASTOR DE SUS OVEJAS.
San Agustín se definirá como amator sapientiae y será también pastor.
Pero aún resta lo fundamental: Juan no será el pastor sino quien permanezca hasta que él vuelva. La palabra del ser, la persona del Verbo, quiere que PERMANEZCA. La palabra clave: MENO, MONE, AUFENTHALT, MORADA, RESIDENCIA, es aquello que para siempre y desde siempre quiere ser pensado, dice Heidegger. La morada el remanso en al verdad del ser. Recordemos el huerto de LAERTES en el origen innominado por la pregunta por el ser.
Jesús se vuelve el tesoro del religioso que ama a Dios en ese hombre visto (VENGAN Y VEAN…fueron y vieron -eidon) que expresa la esencia de la verdad. Y lo hemos tocado con nuestras manos y apretado, dirá Juan ya en su carta.
Él se presenta resucitado y hay una actitud reverencial nueva de parte de los apóstoles porque viene dando la gracia sacramental, es un misterio vivo, les da la paz y la gracia de perdonar los pecados ya no es el hombre hombre sino ya es Dios en el hombre. Quitar la culpa dando la vida nueva por la expresión de su orden QUE NOS INCLUYE ENTRE LAS PERSONAS, del orden del ser, es la novedad de la resurrección. Quien no lo creyera no tendrá la vida eterna o verdadera: depende de la fe (NO SEAS INCRÉDULO SINO CREYENTE, FELICES LOS QUE NO VIERON Y CREYERON). Verdadera por la posesión del TELOS Y EL ARCHÉ que es Él. Quienes no están en la infinitud de indiferencia de los medios a los cuales les acoplan más o menos sentido. ¿Qué pasará cuando todos tengan la subsistencia y el futuro asegurado como se ve en las películas de ciencia ficción? ¿La ciencia eliminará el mal? Ya estará todo y se ira pasando de unos a otros y seguirán y seguirán con nuevos inventos y costumbres y seguirán…sin arché y sin telos…con un socialismo que eliminará los males…¿y a los malos también? Todos estómago lleno y ¿droga no habrá más? ¿Qué vendrá después de la enajenación del comunismo de los cuerpos y haber terminado con todo vestigio de PERSONA? Y ciencia y más ciencia: nos solo de pan vive el hombre…¿qué hombre?
Sopló y les dio la paz, es decir la unión de lo separado por la experiencia del pecado original: así los discípulos perdonarían con la absolución.
Jaques Lacan dice que el perdón de la culpa es fundamental porque hay un misterio de culpa en el hombre que se transmite.
El final de Juan es transmisor de serenidad. La escena de la pesca ahora puesta al final como signo de la Iglesia y la afirmación filo-sófica de Pedro como el pastor de sus ovejas es fundamental para comprender la sabiduría del Nuevo Testamento ¿Por qué filo-sófica?
Jesús le pregunta a Pedro: AGAPAS ME? Y Pedro: FILO SE. Y el Señor es, se le apropia (apropiación trinitaria) la sabiduría. Pedro ama la sabiduría, la palabra del ser que es una persona, la que le pregunta: AGAPAS ME? Y SERÁ EL PASTOR DE SUS OVEJAS.
San Agustín se definirá como amator sapientiae y será también pastor.
Pero aún resta lo fundamental: Juan no será el pastor sino quien permanezca hasta que él vuelva. La palabra del ser, la persona del Verbo, quiere que PERMANEZCA. La palabra clave: MENO, MONE, AUFENTHALT, MORADA, RESIDENCIA, es aquello que para siempre y desde siempre quiere ser pensado, dice Heidegger. La morada el remanso en al verdad del ser. Recordemos el huerto de LAERTES en el origen innominado por la pregunta por el ser.
sábado, 15 de octubre de 2011
LO DICHO DESPIERTA LA RAZÓN
Precisamente el procurador romano no veía que la filosofía fuera causa de muerte y pudiera incriminar a quien dijo ser LA VERDAD. Porque pensaba que la realidad iba por otro camino. Efectivamente Jesús se presenta como la misma sabiduría que no viene a reclamar nada del mundo ni menos a cambiarlo, porque el reino suyo no es de este mundo. Es más, Él es luz del mundo y el mundo fue hecho por él por lo tanto nada tenía que reclamar. La sabiduría se presenta en el mundo como gracia para él y todo lo que ocurre en su pasión es definitivo para el universo entero.
Entonces se muestra la sabiduría personal como signo humano. ECCE HOMO. La elección de cada uno como hombre devela su esencia en la figura de un rey coronado de espinas y azotado. Esta es la matriz humana, hemos sido hechos en él y para él. Los mundanos se resisten y piden la crucifixión. No es un hecho accidental. Los que tienen su negocio puesto en el mundo alegan la causa: SE HA HECHO HIJO DE DIOS, POR NUESTRA LEY DEBE MORIR. Siempre el hombre del mundo actuará así incitado por el príncipe de este mundo que sin embargo encontrará aquí su jaque mate.
Los hombres de este mundo proclaman que no tienen otro rey que el Cesar cuando Pilatos le presenta al ECCE HOMO. Pilato no tenía fuerza contra el mundo porque estaba a él conformado pero dejó claro que no quería crucificarle y escribió aquello de INRI, Jesús nazareno rey de los judíos para dar testimonio de alguna manera de su pensamiento. De todas maneras tomó la decisión más importante de la historia del universo ¡Para que alguien siga queriendo ser gobernante!
Recordemos otra vez lo de la carta al humanismo como frustración del pensamiento puro: QUIZÁS ALGÚN DÍA DESDE LA ESENCIA REAL DEL SER PODREMOS PREGUNTAR LO QUE CASA Y HABITAR SON. El discípulo a quien Jesús amaba narra cómo estuvo presente ante la cruz con la madre de Jesús. Las palabras que en esa instancia pronunció no pueden dejar de ser la verdad misma, la esencia de la verdad:
MUJER HE A AHÍ A TU HIJO, y a él: HE AHÍ A TU MADRE y desde aquella hora la recibió EN SU HOGAR.
La Moné, la morada el habitar en la conclusión del Nuevo Testamento. Con esto dicho Jesús dio el CONSUMATUM EST, se alcanzó el fin: TETÉLESTAI e inclinando la cabeza entregó el espíritu. La lanza, el agua, la sangre, el testimonio verdadero de quien lo dice señalan dicha consumación: LOS SACRAMENTOS que significan la realización del ser. La realidad queda consumada: la del ser en el ente.
Por cierto el testigo apela a la fe: el saber de lo verdadero y real efectivo. Porque esto tendrá efectividad, operatividad. EL SACRAMENTO REALIZA LO QUE SIGNIFICA. La resurrección corona esta realidad efectiva.
Encontramos que aquí se da razón explícita del ser de todo y de cada cosa. Y el sacramento en la esfera del lenguaje ostenta su condición de signo que obra, operante, que es realidad. La cabeza del gran sacramento, Cristo, el cuerpo la Iglesia, los efectos distintos: los siete sacramentos, que dan razón de cada instancia. No es un tema religioso que atañe a las creencias particulares, es una manifestación del ser, realizado en la Misa, donde se realiza el sacramento de los sacramentos en el altar.
Antes, en la época media, era Filosofía, ahora es filo-sofía o relación directa y plena con la efectividad de lo dicho por el LOGOS TEES ALETHEIAS.
Entonces se muestra la sabiduría personal como signo humano. ECCE HOMO. La elección de cada uno como hombre devela su esencia en la figura de un rey coronado de espinas y azotado. Esta es la matriz humana, hemos sido hechos en él y para él. Los mundanos se resisten y piden la crucifixión. No es un hecho accidental. Los que tienen su negocio puesto en el mundo alegan la causa: SE HA HECHO HIJO DE DIOS, POR NUESTRA LEY DEBE MORIR. Siempre el hombre del mundo actuará así incitado por el príncipe de este mundo que sin embargo encontrará aquí su jaque mate.
Los hombres de este mundo proclaman que no tienen otro rey que el Cesar cuando Pilatos le presenta al ECCE HOMO. Pilato no tenía fuerza contra el mundo porque estaba a él conformado pero dejó claro que no quería crucificarle y escribió aquello de INRI, Jesús nazareno rey de los judíos para dar testimonio de alguna manera de su pensamiento. De todas maneras tomó la decisión más importante de la historia del universo ¡Para que alguien siga queriendo ser gobernante!
Recordemos otra vez lo de la carta al humanismo como frustración del pensamiento puro: QUIZÁS ALGÚN DÍA DESDE LA ESENCIA REAL DEL SER PODREMOS PREGUNTAR LO QUE CASA Y HABITAR SON. El discípulo a quien Jesús amaba narra cómo estuvo presente ante la cruz con la madre de Jesús. Las palabras que en esa instancia pronunció no pueden dejar de ser la verdad misma, la esencia de la verdad:
MUJER HE A AHÍ A TU HIJO, y a él: HE AHÍ A TU MADRE y desde aquella hora la recibió EN SU HOGAR.
La Moné, la morada el habitar en la conclusión del Nuevo Testamento. Con esto dicho Jesús dio el CONSUMATUM EST, se alcanzó el fin: TETÉLESTAI e inclinando la cabeza entregó el espíritu. La lanza, el agua, la sangre, el testimonio verdadero de quien lo dice señalan dicha consumación: LOS SACRAMENTOS que significan la realización del ser. La realidad queda consumada: la del ser en el ente.
Por cierto el testigo apela a la fe: el saber de lo verdadero y real efectivo. Porque esto tendrá efectividad, operatividad. EL SACRAMENTO REALIZA LO QUE SIGNIFICA. La resurrección corona esta realidad efectiva.
Encontramos que aquí se da razón explícita del ser de todo y de cada cosa. Y el sacramento en la esfera del lenguaje ostenta su condición de signo que obra, operante, que es realidad. La cabeza del gran sacramento, Cristo, el cuerpo la Iglesia, los efectos distintos: los siete sacramentos, que dan razón de cada instancia. No es un tema religioso que atañe a las creencias particulares, es una manifestación del ser, realizado en la Misa, donde se realiza el sacramento de los sacramentos en el altar.
Antes, en la época media, era Filosofía, ahora es filo-sofía o relación directa y plena con la efectividad de lo dicho por el LOGOS TEES ALETHEIAS.
martes, 11 de octubre de 2011
YO SOY EL SER
Cuando Jesús pronuncia el verbo SER en primera persona, YO SOY, cayeron de espaldas. La dimensión del ser se revela. Es como aquel YO SOY QUIEN SOY del Éxodo (que ahora no se traduciría así). Al ser no se puede prenderlo y cayeron de espaldas (Heidegger ha dicho que el ser nos volvió las espaldas). Cuando se muestra como algo aprehensible y les dice OS HE DICHO QUE YO SOY, entonces por fortuna para nosotros el SER es “ algo” que puede ser encadenado e interrogado en un juicio y cacheteado. Nosotros ya sabemos que es alguien trinitario.
Aquí a quienes hablan en una interminable habladuría (Gerede) de las muchas religiones entre las cuales tenemos derecho a elegir, como si fueran clubs de futbol (en realidad son pensamientos de balón pie) les preguntamos ¿qué religión es esta donde el objeto de adoración es cacheteado por un servidor de un poderoso? En esta supuesta “religión” adoramos a un Dios que es también hombre y despreciado. En la filosofía por lo menos hay un caso: Sócrates, a quien se le dice que a él cualquiera lo cachetea por su negación de sí mismo (Calicles en el Gorgias).
Y Boeder nos fue enseñando tras el descubrimiento de las sabidurías originarias como la cosa o Sache de la filo-sofía, que al hombre le cumple para ser hombre una diferenciación de sí con respecto a sí mismo, un ECCE HOMO, y a la razón un diferenciación con respecto a su mundanidad y naturidad, donde militan los físicos y sofistas del mundo. Esto para no adentrarnos en el magisterio de Sepich que nos predicó la ACTITUD DEL FILÓSOFO (obra de 1946) ya bajo la figura de la formación de la conciencia del individuo singular por un “arrancarse la piel en vivo” en el año 1972. La filosofía está en el espíritu que se manifiesta en quien es titular de tal experiencia. Aquí no vale la filosofía en una exterioridad meramente académica y para Sepich muchísimo menos, la teología, si no fueran EXPERIENCIA DEL ESPÍRITU. En cuanto a la religión diríamos que es una inmediatez que se va transformando en entendimiento que es fácil presa de la sociología y psicología, ciencias de la inmediatez.
Precisamente estas ciencias (que sancionan dogmáticamente la inmediatez en todo ámbito, según el modelo de las ciencias de la naturaleza que las anteceden) se adueñaron del Evangelio, al cual manosean desde su sitial precisamente de procuradores romanos que velan por la salud del universo, quizás queriendo ocupar el sitial URBI ET ORBI, que tanto deploran.
Y nosotros, logotectónicos, vemos y gozamos de los evangelios como sabiduría originaria que encierra toda razón filosófica. Y no es expresión de deseos: ocurrió así en la época media (no en la edad media de la historiografía: otra ciencia de inmediatez) con San Juan y Plotino, Pablo y Agustín y Sinópticos y Tomás.
Pero ahora, en la esfera del Lenguaje, nos sumergimos en ellos como don Quijote en aquel lago de pez hirviendo a borbollones desde cuya inmediatez oscura se encontraba el andante frente a palacios cristalinos donde el sol luce con claridad más nueva.
Veamos ¿Acaso la filosofía no nació como la ciencia de la verdad? Nosotros la abrazamos en el comienzo de nuestros estudios (antes de conocerlo a Boeder) como aquella EPISTEME TEES ALETHÉIAS. Y no fuimos defraudados como no lo están quienes abrazaron los estudios socio-antropológicos ¡SUUM QUIQUE! Y quienes se mantuvieron en el puesto vieron pasar la liebre o salir de la cueva a la vizcacha.
Que la actuación pragmática de Pilatos se lleve a los empiristas hacia un lado. Nosotros vemos a quien devela el YO SOY y que rechaza los términos de la inmediatez diciendo aquello: MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO. El reinado del hombre será el de la HUMILIFICACIÓN, por otra parte ¡Y eso está en curso! Determina la inmediatez de los hechos históricos. La soberbia busca otros caminos pero el del hombre va por el camino estrecho de la humilitas, ya que él es HOMO=HUMUS.
Y Jesús admite frente al pragmático romano, quinta esencia de toda mundanidad futura, que lo matan por filo-sofo, porque dio testimonio de la verdad: A ESTO HE VENIDO AL MUNDO: PARA DAR EL TESTIMONIO DE LA VERDAD: QUIEN ES DE LA VERDAD OYE MI VOZ. Así tenemos al ECCE HOMO y al mismo tiempo a LA VERDAD DEL “YO SOY LA VERDAD”.
Le queda al realista que representará el divorcio de verdad y realidad hasta el fin fingir la pregunta: ¿QUÉ ES LA VERDAD?
¿No se trató de filo-sofía en este momento culminante de los evangelios?
Aquí a quienes hablan en una interminable habladuría (Gerede) de las muchas religiones entre las cuales tenemos derecho a elegir, como si fueran clubs de futbol (en realidad son pensamientos de balón pie) les preguntamos ¿qué religión es esta donde el objeto de adoración es cacheteado por un servidor de un poderoso? En esta supuesta “religión” adoramos a un Dios que es también hombre y despreciado. En la filosofía por lo menos hay un caso: Sócrates, a quien se le dice que a él cualquiera lo cachetea por su negación de sí mismo (Calicles en el Gorgias).
Y Boeder nos fue enseñando tras el descubrimiento de las sabidurías originarias como la cosa o Sache de la filo-sofía, que al hombre le cumple para ser hombre una diferenciación de sí con respecto a sí mismo, un ECCE HOMO, y a la razón un diferenciación con respecto a su mundanidad y naturidad, donde militan los físicos y sofistas del mundo. Esto para no adentrarnos en el magisterio de Sepich que nos predicó la ACTITUD DEL FILÓSOFO (obra de 1946) ya bajo la figura de la formación de la conciencia del individuo singular por un “arrancarse la piel en vivo” en el año 1972. La filosofía está en el espíritu que se manifiesta en quien es titular de tal experiencia. Aquí no vale la filosofía en una exterioridad meramente académica y para Sepich muchísimo menos, la teología, si no fueran EXPERIENCIA DEL ESPÍRITU. En cuanto a la religión diríamos que es una inmediatez que se va transformando en entendimiento que es fácil presa de la sociología y psicología, ciencias de la inmediatez.
Precisamente estas ciencias (que sancionan dogmáticamente la inmediatez en todo ámbito, según el modelo de las ciencias de la naturaleza que las anteceden) se adueñaron del Evangelio, al cual manosean desde su sitial precisamente de procuradores romanos que velan por la salud del universo, quizás queriendo ocupar el sitial URBI ET ORBI, que tanto deploran.
Y nosotros, logotectónicos, vemos y gozamos de los evangelios como sabiduría originaria que encierra toda razón filosófica. Y no es expresión de deseos: ocurrió así en la época media (no en la edad media de la historiografía: otra ciencia de inmediatez) con San Juan y Plotino, Pablo y Agustín y Sinópticos y Tomás.
Pero ahora, en la esfera del Lenguaje, nos sumergimos en ellos como don Quijote en aquel lago de pez hirviendo a borbollones desde cuya inmediatez oscura se encontraba el andante frente a palacios cristalinos donde el sol luce con claridad más nueva.
Veamos ¿Acaso la filosofía no nació como la ciencia de la verdad? Nosotros la abrazamos en el comienzo de nuestros estudios (antes de conocerlo a Boeder) como aquella EPISTEME TEES ALETHÉIAS. Y no fuimos defraudados como no lo están quienes abrazaron los estudios socio-antropológicos ¡SUUM QUIQUE! Y quienes se mantuvieron en el puesto vieron pasar la liebre o salir de la cueva a la vizcacha.
Que la actuación pragmática de Pilatos se lleve a los empiristas hacia un lado. Nosotros vemos a quien devela el YO SOY y que rechaza los términos de la inmediatez diciendo aquello: MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO. El reinado del hombre será el de la HUMILIFICACIÓN, por otra parte ¡Y eso está en curso! Determina la inmediatez de los hechos históricos. La soberbia busca otros caminos pero el del hombre va por el camino estrecho de la humilitas, ya que él es HOMO=HUMUS.
Y Jesús admite frente al pragmático romano, quinta esencia de toda mundanidad futura, que lo matan por filo-sofo, porque dio testimonio de la verdad: A ESTO HE VENIDO AL MUNDO: PARA DAR EL TESTIMONIO DE LA VERDAD: QUIEN ES DE LA VERDAD OYE MI VOZ. Así tenemos al ECCE HOMO y al mismo tiempo a LA VERDAD DEL “YO SOY LA VERDAD”.
Le queda al realista que representará el divorcio de verdad y realidad hasta el fin fingir la pregunta: ¿QUÉ ES LA VERDAD?
¿No se trató de filo-sofía en este momento culminante de los evangelios?
sábado, 8 de octubre de 2011
EL FAMOSO OLVIDO DEL SER
Llegó el tiempo de decirlo: los modernos que se apoyan negativamente
en la totalidad de la Historia están circunscriptos en su totalidad: la del mundo. Nosotros abierta la totalidad del lenguaje podemos lícitamente escuchar directamente lo que la Palabra dice: ME ODIARON GRATUITAMENTE.
Aquí no se trata de un aséptico "olvido" sino de un rechazo de quien da testimonio (no un hombre sino una Persona filo-sófica por excelencia): el PARÁCLITO, quien arguirá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Se entiende que la finitud del "yo" no acepte intimidad del Espíritu ni juicio consiguiente. El príncipe de este mundo ha sido juzgado. Es lógico que el mundo defienda lo suyo, su tiempo.
En cambio el Espíritu conducirá hacia la verdad completa. Esto es siempre inaceptable para el mundo partidor de verdades llamadas opiniones o puntos de vista, donde todo termina siendo relativo, especialmente lo que tiene que ser o absoluto.
Claro que Heidegger ha visto que es el PARÁCLITO (quien alienta, quien llama en la cercanía) quien recordará toda la verdad y por eso ha tomado esa posicion defensiva frente al relativismo incurable de la periferia de su mundo, guareciéndose en la casa del ser, que debería ser cruzado.
Es como si un agricultor celoso de su campo estuviera trabajando bajo una gran lluvia y no pudiendo abandonar hasta terminar su tarea debiera afrontar la intemperie, aunque a su lado bajo techo fuera invitado al reparo y a la bebida caliente.
Aquí tiene al salvador (no "lo" salvador como él imagina) que dice: TODO CUANTO POSEE EL PADRE ES MÍO y vuelve al Padre por lo tanto TODO LO QUE PIDIERES AL PADRE EN MI NOMBRE OS LO DARÁ. El sistema de los entes tendría la salvación presente y ya consumada y no futura (Eso piensa un niño) Ya la muerte ha sido vencida con la muerte y el ser para la muerteha sido absuelto. E irrumpe la gloria.
La sublime oración sacerdotal. El hombre ora y Dios en el hombre concede. Mas realidad no se puede pensar. No sé qué se quiere demostrar con respecto a la existencia de Dios. Ya nada más se puede hacer para acercar a Dios con lo creado, con lo que es, además de Dios. El Padre está con Él y ha vencido al mundo ¿Cómo? Muriendo como ofrenda.
Por eso llega la hora para que el Padre lo glorifique y le de vida eterna a todos los que le han sido dados. Hay sí sí y no no, hay juicio necesario. Se puede decir no, se debe decir sí.
La vida eterna es QUE TE CONOZCAN A TÍ SOLO DIOS VERDADERO Y A QUIEN ENVIASTE JESUCRISTO. Nótese el trato entre personas cercanas. No es ontología sino cercanía relacional de un sujeto con otro que habla.
Y desde esta cercanía se dan las palabras del Padre a quienes las reciben conociendo que quien las dice procede del Padre. Es conocer la Trinidad el conocer la procedencia y para ello hay que creer. Creer en lo mejor: puesto que Dios Trino es Dios cercano y Dios Padre y Dios incluyente y Dios íntimo y el Dios del tierno amor.
Ruega el Verbo encarnado por las personas que son dadas a Él por el Padre, ya que somos hijos, somos del Padre. Somos trinitarios y por eso somos UNO COMO ELLOS SON UNO. Esta no es una cuestión social o mundana, es una inefable condición que está o más allá de toda razón o más acá de todo entendimiento social.
NO SON DEL MUNDO COMO NOSOTROS NO SOMOS DEL MUNDO. Pero al no ser quitados del mundo y guardados del maligno nos preguntamos ¿adonde estamos? En el "más acá", en la dimensión heideggeriana de la tierra y SANTIFICADOS EN LA VERDAD. Pues TU LOGOS ES LA VERDAD. De aquí surge la misión en el mundo donde esta verdad será creída en calidad de CONSUMACIÓN EN LO UNO, EN SU AMOR, AQUEL CON EL CUAL LO AMA A ÉL, es decir el ESPIRITU SANTO.
Aquí se consuma la oración: TÚ EN MÍ Y YO EN ELLOS. Cada uno de nosotros es su morada. Y viene la pasión y el CONSUMATUM EST TETÉLESTHAI en la cruz. Unos minutos antes había sancionado el habitar:
MUJER HE AHÍ A TU HIJO Y HE AHÍ A TU MADRE
ELLA VA A HABITAR EN LA INTIMIDAD DEL HOGAR en el ALTUM SILENTIUM.
Todo lo olvidado según Heidegger lo ha puesto de manifiesto: había sido dicho.
en la totalidad de la Historia están circunscriptos en su totalidad: la del mundo. Nosotros abierta la totalidad del lenguaje podemos lícitamente escuchar directamente lo que la Palabra dice: ME ODIARON GRATUITAMENTE.
Aquí no se trata de un aséptico "olvido" sino de un rechazo de quien da testimonio (no un hombre sino una Persona filo-sófica por excelencia): el PARÁCLITO, quien arguirá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Se entiende que la finitud del "yo" no acepte intimidad del Espíritu ni juicio consiguiente. El príncipe de este mundo ha sido juzgado. Es lógico que el mundo defienda lo suyo, su tiempo.
En cambio el Espíritu conducirá hacia la verdad completa. Esto es siempre inaceptable para el mundo partidor de verdades llamadas opiniones o puntos de vista, donde todo termina siendo relativo, especialmente lo que tiene que ser o absoluto.
Claro que Heidegger ha visto que es el PARÁCLITO (quien alienta, quien llama en la cercanía) quien recordará toda la verdad y por eso ha tomado esa posicion defensiva frente al relativismo incurable de la periferia de su mundo, guareciéndose en la casa del ser, que debería ser cruzado.
Es como si un agricultor celoso de su campo estuviera trabajando bajo una gran lluvia y no pudiendo abandonar hasta terminar su tarea debiera afrontar la intemperie, aunque a su lado bajo techo fuera invitado al reparo y a la bebida caliente.
Aquí tiene al salvador (no "lo" salvador como él imagina) que dice: TODO CUANTO POSEE EL PADRE ES MÍO y vuelve al Padre por lo tanto TODO LO QUE PIDIERES AL PADRE EN MI NOMBRE OS LO DARÁ. El sistema de los entes tendría la salvación presente y ya consumada y no futura (Eso piensa un niño) Ya la muerte ha sido vencida con la muerte y el ser para la muerteha sido absuelto. E irrumpe la gloria.
La sublime oración sacerdotal. El hombre ora y Dios en el hombre concede. Mas realidad no se puede pensar. No sé qué se quiere demostrar con respecto a la existencia de Dios. Ya nada más se puede hacer para acercar a Dios con lo creado, con lo que es, además de Dios. El Padre está con Él y ha vencido al mundo ¿Cómo? Muriendo como ofrenda.
Por eso llega la hora para que el Padre lo glorifique y le de vida eterna a todos los que le han sido dados. Hay sí sí y no no, hay juicio necesario. Se puede decir no, se debe decir sí.
La vida eterna es QUE TE CONOZCAN A TÍ SOLO DIOS VERDADERO Y A QUIEN ENVIASTE JESUCRISTO. Nótese el trato entre personas cercanas. No es ontología sino cercanía relacional de un sujeto con otro que habla.
Y desde esta cercanía se dan las palabras del Padre a quienes las reciben conociendo que quien las dice procede del Padre. Es conocer la Trinidad el conocer la procedencia y para ello hay que creer. Creer en lo mejor: puesto que Dios Trino es Dios cercano y Dios Padre y Dios incluyente y Dios íntimo y el Dios del tierno amor.
Ruega el Verbo encarnado por las personas que son dadas a Él por el Padre, ya que somos hijos, somos del Padre. Somos trinitarios y por eso somos UNO COMO ELLOS SON UNO. Esta no es una cuestión social o mundana, es una inefable condición que está o más allá de toda razón o más acá de todo entendimiento social.
NO SON DEL MUNDO COMO NOSOTROS NO SOMOS DEL MUNDO. Pero al no ser quitados del mundo y guardados del maligno nos preguntamos ¿adonde estamos? En el "más acá", en la dimensión heideggeriana de la tierra y SANTIFICADOS EN LA VERDAD. Pues TU LOGOS ES LA VERDAD. De aquí surge la misión en el mundo donde esta verdad será creída en calidad de CONSUMACIÓN EN LO UNO, EN SU AMOR, AQUEL CON EL CUAL LO AMA A ÉL, es decir el ESPIRITU SANTO.
Aquí se consuma la oración: TÚ EN MÍ Y YO EN ELLOS. Cada uno de nosotros es su morada. Y viene la pasión y el CONSUMATUM EST TETÉLESTHAI en la cruz. Unos minutos antes había sancionado el habitar:
MUJER HE AHÍ A TU HIJO Y HE AHÍ A TU MADRE
ELLA VA A HABITAR EN LA INTIMIDAD DEL HOGAR en el ALTUM SILENTIUM.
Todo lo olvidado según Heidegger lo ha puesto de manifiesto: había sido dicho.
jueves, 6 de octubre de 2011
EL HABLA DICE LO QUE TIENE QUE SER
El maestro divino de Juan evangelista que invita a la morada (Pablo: morada de Dios en el Espíritu) dice de sí mismo: YO SOY. Entiéndase esto en griego, fuera de aquel "Yo soy quien soy" del Éxodo (dicen ahora que no se traduce así quizás para liberar a YAHVEH de toda metafísica), pero aquí es un hecho linguístico, histórico, mundano bien nuestro (Jesucristo nos pertenece indudablemente). Jesús se lo dice a la samaritana, a los fariseos, a quienes vienen a prenderlo cuando caen hacia atrás. ¿Quien es Dios? Yo soy quien contigo habla. Y la expresión heideggeriana el"habla habla" aquí es el VERBO QUE ERA EN ARCHÉ. No puede soslayarlo el maestro de Freiburg, como sin duda lo ha hecho cubierto por un mundo encerrado.
Comprendemos que en el pensamiento anárquico, fuera del ARCHÉ y postgoetheano (en el principio era la acción) esto se crea definitivamente pisado dentro del pasado. El descubrimiento logotectónico fundamental está en el abandono del supuesto del continuum, caro a todo evolucionismo que luego en el pensar se transformó en involución (Marx, Nietzsche, Heidegger). La pretendida vuelta o viraje heideggeriana (cf.LO QUE MEUVE EL PENSAR HEIDEGGERIANO, Boeder, Sapientia, trad ZUBIRÍA)
"Yo soy" (antes de los entes) es un hecho linguístico: quien habla fue puesto al comienzo DEL CUARTO EVANGELIO como el Verbo que era Dios, o mejor: PROS TON THEON, AD DEUM. Este Logos es aquel en quien hemos sido creados según Pablo Y Juan que no describen al Jesús histórico en sus himnos (poéticos: donde está la CASA DEL SER). "Yo soy" expresa la Verdad que Él es, la luz que vino a este mundo y que a quienes en el mundo lo recibieron los hizo hijos del Padre que lo envió. Concretamente, históricamente fue hallado y visto y tocado por sus discípulos y amigos a quienes ha revelado todo lo que ve en el Padre y a quienes ha enviado su Espíritu, otro Paraklito, cercanía que se hunde en la interioridad que funda el habitar o la morada. Y esto tiene una consecuencia para el mundo que salvado ha sido juzgado: porque Él ha vuelto al Padre y pone la obligación de dividirse por sí o por no: la vida eterna de la gracia de la caridad o las tinieblas de afuera radicadas en el príncipe de este mundo anclado en su yo óntico donde se borra la persona, creada a imagen de quien habla y da la vida suya a sus amigos que es el VERBO DE LA VERDAD (el diablo es el padre de la mentira, no un personaje mítico para meter miedo a los chicos). Aquí hay una crisis, un juicio.
Yo soy es un hecho histórico que queda plasmado en la institución pastoral, en la cual es cabeza y quien, negando tres veces, ahora se ciñe (afirmando tres veces) para ir dónde no quiera y ser su signo visible (ver palabras habidas entre Dante y Pedro en el Paraíso). El odio que le tuvieron a Él es el rechazo al Espíritu que sopla donde quiere y no se puede saber de dónde ni adónde. Este odio se traspasa a quienes no son del mundo, pues se han hecho "nada", se han negado a sí mismos, para recibirlo. Nada de individuo y todo en la inserción a quien es la vid y ellos los sarmientos. Sin la permanencia en Él nada podrán hacer a este respecto, el del ser. Solamente manejarán entes y planificaran efectividades. "Sin mí nada podréis hacer". Esto significa: en la dimensión del ser donde sopla el Espíritu Santo y de la cual somos herederos. Por eso se llama testamento: la promesa se ha cumplido.
Ahora hay un mandato nuevo:el AGAPE, que procede de ÉL. Para ello se requiere PERMANECER: QUIEN PERMANECE EN MÍ Y YO EN ÉL DA MUCHO FRUTO. LA MONE, la morada, ES EL REMANSO EN EL SER DONDE AFLORAN LAS PALABRAS SUYAS Y LAS NUESTRAS QUE SON ORACIONES QUE OBTIENEN EN SU NOMBRE LO MEJOR QUE PIDAMOS:
EL CUMPLIMIENTO DEL MANDAMIENTO DEL AGAPE (NI eros ni tampoco philía). Por ello debemos pedir el AGAPE que no nace de nuestra condición.
Agape es caritas y desde el fundamento sale el acto llamado AMOR. Solo así podemos obrar. Hay que leer el comienzo de la Carta al Humanismo al respecto: siempre tocamos el evangelio de Juan y aparece Heidegger. Claro él desarrolla el lenguaje en la secuencia Marx, Nietzsche (historia y mundo). La clave del pensar puro (VOSOTROS ESTÁIS PUROS POR MI PALABRA, KATHAROI ESTIN DIA TON LOGON) está en LA PERMANENCIA, EN LA GELASSENHEIT EN DONDE ADVIENE EL SER EN EL TIEMPO PLENO (ver Tiempo y Ser) Somos en la permanencia y antes que el obrar está el ser: aquello que obramos en el mandamiento nuevo no es un voluntarismo antropológico.
Hay personas, Él nos llama amigos y esto nos posiciona fuera del mundo de los hombres y nos coloca en el Hijo del hombre.Él e sla hypóstasis. Estamos en un plan donde solamente hay ser, le dice Heidegger al plan antropológico de Sartre (ver Carta).
Aquí por necesidad surge el odio del mundo donde solamente hay un plan: el del hombre. Como el Verbo de la verdad vino del Padre y se va de nuevo al Padre de quien todo lo posee y hacia quien Él está girado como Persona, porque Él es "hacia el Padre", el mundo no posee la substancialidad o permanencia que se le atribuye. Hay unicidad en la persona (es una subsistencia relacional) pero no autismo individual. Por eso el mundo que se fabricó un Dios así y maneja los intereses finitos de los individuos incluídos en el pueblo a quien preceptúa lo que tiene que sentir y pensar y gustar odia gratuitamente a quien siendo Dios habla desde Dios y desde su perspectiva personal o relacional, que ¡oh paradoja! es infinita ¿Cómo así? Porque no es el Dios de una muerta abstracción que puede moverse entonces como un comodín. Es el DIOS VIVO que ad intra produce las personas eternamentees decir en su "Hoy": TÚ ERES MI HIJO YO TE HE ENGENDRADO HOY", dice el salmo segundo. Agustín estampó aquello: QUOD IN VETERO TESTAMENTO LATET EN NOVO PATET. No vemos la Biblia como un laboratorio histórico, antropológico sino como una dimensión, la del ser.
Aquí esta patente la máxima cercanía de Dios que en el Éxodo se había manifestado según la antigua traducción. YO SOY, EL QUE ES. Bueno traduzcamos: soy quien está cerca de vosotros. Y más cerca no se podrá realizar: va a ser sacrificio en la cruz, debe morir como el grano de trigo y va a SER EL PAN DE VIDA. MAXIMUM REALITATIS.
Y ¡ES LA PALABRA ENVIADA QUIEN LA OBRA!
Comprendemos que en el pensamiento anárquico, fuera del ARCHÉ y postgoetheano (en el principio era la acción) esto se crea definitivamente pisado dentro del pasado. El descubrimiento logotectónico fundamental está en el abandono del supuesto del continuum, caro a todo evolucionismo que luego en el pensar se transformó en involución (Marx, Nietzsche, Heidegger). La pretendida vuelta o viraje heideggeriana (cf.LO QUE MEUVE EL PENSAR HEIDEGGERIANO, Boeder, Sapientia, trad ZUBIRÍA)
"Yo soy" (antes de los entes) es un hecho linguístico: quien habla fue puesto al comienzo DEL CUARTO EVANGELIO como el Verbo que era Dios, o mejor: PROS TON THEON, AD DEUM. Este Logos es aquel en quien hemos sido creados según Pablo Y Juan que no describen al Jesús histórico en sus himnos (poéticos: donde está la CASA DEL SER). "Yo soy" expresa la Verdad que Él es, la luz que vino a este mundo y que a quienes en el mundo lo recibieron los hizo hijos del Padre que lo envió. Concretamente, históricamente fue hallado y visto y tocado por sus discípulos y amigos a quienes ha revelado todo lo que ve en el Padre y a quienes ha enviado su Espíritu, otro Paraklito, cercanía que se hunde en la interioridad que funda el habitar o la morada. Y esto tiene una consecuencia para el mundo que salvado ha sido juzgado: porque Él ha vuelto al Padre y pone la obligación de dividirse por sí o por no: la vida eterna de la gracia de la caridad o las tinieblas de afuera radicadas en el príncipe de este mundo anclado en su yo óntico donde se borra la persona, creada a imagen de quien habla y da la vida suya a sus amigos que es el VERBO DE LA VERDAD (el diablo es el padre de la mentira, no un personaje mítico para meter miedo a los chicos). Aquí hay una crisis, un juicio.
Yo soy es un hecho histórico que queda plasmado en la institución pastoral, en la cual es cabeza y quien, negando tres veces, ahora se ciñe (afirmando tres veces) para ir dónde no quiera y ser su signo visible (ver palabras habidas entre Dante y Pedro en el Paraíso). El odio que le tuvieron a Él es el rechazo al Espíritu que sopla donde quiere y no se puede saber de dónde ni adónde. Este odio se traspasa a quienes no son del mundo, pues se han hecho "nada", se han negado a sí mismos, para recibirlo. Nada de individuo y todo en la inserción a quien es la vid y ellos los sarmientos. Sin la permanencia en Él nada podrán hacer a este respecto, el del ser. Solamente manejarán entes y planificaran efectividades. "Sin mí nada podréis hacer". Esto significa: en la dimensión del ser donde sopla el Espíritu Santo y de la cual somos herederos. Por eso se llama testamento: la promesa se ha cumplido.
Ahora hay un mandato nuevo:el AGAPE, que procede de ÉL. Para ello se requiere PERMANECER: QUIEN PERMANECE EN MÍ Y YO EN ÉL DA MUCHO FRUTO. LA MONE, la morada, ES EL REMANSO EN EL SER DONDE AFLORAN LAS PALABRAS SUYAS Y LAS NUESTRAS QUE SON ORACIONES QUE OBTIENEN EN SU NOMBRE LO MEJOR QUE PIDAMOS:
EL CUMPLIMIENTO DEL MANDAMIENTO DEL AGAPE (NI eros ni tampoco philía). Por ello debemos pedir el AGAPE que no nace de nuestra condición.
Agape es caritas y desde el fundamento sale el acto llamado AMOR. Solo así podemos obrar. Hay que leer el comienzo de la Carta al Humanismo al respecto: siempre tocamos el evangelio de Juan y aparece Heidegger. Claro él desarrolla el lenguaje en la secuencia Marx, Nietzsche (historia y mundo). La clave del pensar puro (VOSOTROS ESTÁIS PUROS POR MI PALABRA, KATHAROI ESTIN DIA TON LOGON) está en LA PERMANENCIA, EN LA GELASSENHEIT EN DONDE ADVIENE EL SER EN EL TIEMPO PLENO (ver Tiempo y Ser) Somos en la permanencia y antes que el obrar está el ser: aquello que obramos en el mandamiento nuevo no es un voluntarismo antropológico.
Hay personas, Él nos llama amigos y esto nos posiciona fuera del mundo de los hombres y nos coloca en el Hijo del hombre.Él e sla hypóstasis. Estamos en un plan donde solamente hay ser, le dice Heidegger al plan antropológico de Sartre (ver Carta).
Aquí por necesidad surge el odio del mundo donde solamente hay un plan: el del hombre. Como el Verbo de la verdad vino del Padre y se va de nuevo al Padre de quien todo lo posee y hacia quien Él está girado como Persona, porque Él es "hacia el Padre", el mundo no posee la substancialidad o permanencia que se le atribuye. Hay unicidad en la persona (es una subsistencia relacional) pero no autismo individual. Por eso el mundo que se fabricó un Dios así y maneja los intereses finitos de los individuos incluídos en el pueblo a quien preceptúa lo que tiene que sentir y pensar y gustar odia gratuitamente a quien siendo Dios habla desde Dios y desde su perspectiva personal o relacional, que ¡oh paradoja! es infinita ¿Cómo así? Porque no es el Dios de una muerta abstracción que puede moverse entonces como un comodín. Es el DIOS VIVO que ad intra produce las personas eternamentees decir en su "Hoy": TÚ ERES MI HIJO YO TE HE ENGENDRADO HOY", dice el salmo segundo. Agustín estampó aquello: QUOD IN VETERO TESTAMENTO LATET EN NOVO PATET. No vemos la Biblia como un laboratorio histórico, antropológico sino como una dimensión, la del ser.
Aquí esta patente la máxima cercanía de Dios que en el Éxodo se había manifestado según la antigua traducción. YO SOY, EL QUE ES. Bueno traduzcamos: soy quien está cerca de vosotros. Y más cerca no se podrá realizar: va a ser sacrificio en la cruz, debe morir como el grano de trigo y va a SER EL PAN DE VIDA. MAXIMUM REALITATIS.
Y ¡ES LA PALABRA ENVIADA QUIEN LA OBRA!
miércoles, 5 de octubre de 2011
¿OLVIDO DEL SER O RECUERDO DEL SER?
La casa del ser es el lenguaje poético como Heidegger insinúa ( por lo que veo Derrida se atiene al tachado del ser).Por lo tanto aquí en el discurso final de Jesús se anuncia el recuerdo o interiorización del ser por el PARÁ-KLITO, quien llama (kaleo) en la cercanía (pará). El olvido del ser heideggeriano implica la pérdida del Espíritu Santo de la promesa, derramado en nuestros corazones. Un hecho al cual se le puede volver la espalda. San Esteban varón lleno del Espíritu Santo da el originario testimonio. Es el protomártir.
La cura de las palabras del que es indicado como Verbo (por quien ha convivido con Él como discípulo) el cual Logos dice que no es suyo, que por sí no habla, sino por quien lo envió y que lo dicho será realizado por otro PARÁKLITO.La cura de sus palabras venidas desde el ser significa amarlo a ÉL. Él nos puede así dejar la paz, pues el otro Paráklito es unidad con ambas Personas:la del Padre y del Hijo, y la de sus hermanos. La paz es prieta unidad con Él y tranquilidad en el orden en nosotros mismos.
Así pasamos al capítulo quince de San Juan que hoy debe ser antídoto contra el olvido del ser y arrancamos de la paz que es como la abertura del ser. Sí: habrá olvido si dejamos de lado lo que aquí se dice y se descarta como "religión" que es como decir: arbitrariedad o creencia de cada uno. Conocemos en la vida diaria estos artilugios de picapleitos acreditados.
Desborda la verdad desde el capítulo catorce y no es cuestión de creencias sino de indicación de la palabra. Se trata de escuchar simplemente, sin plantearse cuestiones ni metafísicas ni menos histórico antropológicas. Aquí el habla habla. Y para desgracia de muchos: habla en griego. Se trata no de culturas sino de escuchar lo que dicen las palabras.
La cura de las palabras del que es indicado como Verbo (por quien ha convivido con Él como discípulo) el cual Logos dice que no es suyo, que por sí no habla, sino por quien lo envió y que lo dicho será realizado por otro PARÁKLITO.La cura de sus palabras venidas desde el ser significa amarlo a ÉL. Él nos puede así dejar la paz, pues el otro Paráklito es unidad con ambas Personas:la del Padre y del Hijo, y la de sus hermanos. La paz es prieta unidad con Él y tranquilidad en el orden en nosotros mismos.
Así pasamos al capítulo quince de San Juan que hoy debe ser antídoto contra el olvido del ser y arrancamos de la paz que es como la abertura del ser. Sí: habrá olvido si dejamos de lado lo que aquí se dice y se descarta como "religión" que es como decir: arbitrariedad o creencia de cada uno. Conocemos en la vida diaria estos artilugios de picapleitos acreditados.
Desborda la verdad desde el capítulo catorce y no es cuestión de creencias sino de indicación de la palabra. Se trata de escuchar simplemente, sin plantearse cuestiones ni metafísicas ni menos histórico antropológicas. Aquí el habla habla. Y para desgracia de muchos: habla en griego. Se trata no de culturas sino de escuchar lo que dicen las palabras.
lunes, 3 de octubre de 2011
NOVEDAD LOGOTECTÓNICA
La cercanía que nos expresa el Verbo es la del ser y depende de nuestra afección, de nuestro sí en el sosiego y esta cercanía se sella con la venida de otro enviado: EL PARÁKLITO CUYO ENVÍO REEMPLARÁ ¡POR FIN! AL INCONCIENTE AL ELLO. ¡ÉL NOS ENSEÑARÁ TODAS LAS COSAS POR INA RECORDACIÓN O INTERIORIZACIÓN! Siempre aparece Heidegger cuando se toca San Juan…
Y hablando de cercanía se dibuja el don de la paz, lo que tiene que ser para que todo lo dicho dé fruto ¿De qué vale esta mañana del paraíso sin la paz resultante? El pájaro cruza este azul en posesión de esa paz que falta a quien tiene el saber sobre bienes o cosas pero sin lo que nos deja el Verbo en “su” Espíritu: la paz. El mundo va teniendo todo pero no puede contenerla. Para ello sólo el vacío de la simplicidad de la tierra en la PERMANENCIA DADA `POR LA CATARSIS DE LA PALABRA. El remanso en la verdad del ser.
Entonces nos encontramos en la GELASSENHEIT de María en Nazaret: QUIEN PERMANECE EN MÍ Y YO EN ÉL. Esto es filo-sofía.
La realidad no es poética y es inhabitable, la poesía no es real pero es el único lugar para habitar.
EL VERBO ES EL POEMA DEL PADRE Y EN ÉL ESTÁ CONTENIDA TODA REALIDAD POSIBLE Y REAL Y NECESARIA . Este es el fundamento y el fin de todo. Por lo menos eso indica el himno a los Colosenses, medio de la sabiduría paulina del saber del NUEVO TESTAMENTO.
En la logotectónica lenguaje diferenciado en sí con respecto a sí mismo (ver Racionalidad del Nuevo Testamento; Seditions, Boeder)
Y hablando de cercanía se dibuja el don de la paz, lo que tiene que ser para que todo lo dicho dé fruto ¿De qué vale esta mañana del paraíso sin la paz resultante? El pájaro cruza este azul en posesión de esa paz que falta a quien tiene el saber sobre bienes o cosas pero sin lo que nos deja el Verbo en “su” Espíritu: la paz. El mundo va teniendo todo pero no puede contenerla. Para ello sólo el vacío de la simplicidad de la tierra en la PERMANENCIA DADA `POR LA CATARSIS DE LA PALABRA. El remanso en la verdad del ser.
Entonces nos encontramos en la GELASSENHEIT de María en Nazaret: QUIEN PERMANECE EN MÍ Y YO EN ÉL. Esto es filo-sofía.
La realidad no es poética y es inhabitable, la poesía no es real pero es el único lugar para habitar.
EL VERBO ES EL POEMA DEL PADRE Y EN ÉL ESTÁ CONTENIDA TODA REALIDAD POSIBLE Y REAL Y NECESARIA . Este es el fundamento y el fin de todo. Por lo menos eso indica el himno a los Colosenses, medio de la sabiduría paulina del saber del NUEVO TESTAMENTO.
En la logotectónica lenguaje diferenciado en sí con respecto a sí mismo (ver Racionalidad del Nuevo Testamento; Seditions, Boeder)
domingo, 2 de octubre de 2011
LA BELLEZA EN LA ÉPOCA DE LA REVELACIÓN CRISTIANA
Las preciosas primicias del cielo vienen revestidas de belleza, es decir de medida u orden bello. La medida es reflejo de “otra medida”, la medida de la medida que es infinita denominada en griego AGAPE y traducida con una equivocidad interesada como amor. DIOS ES AGAPE Y QUIEN PERMANECE EN EL AGAPE permanece en Dios y Dios en él. No es esto un simple: ¡amen!. No es voluntarismo antropológico que ha avanzado en los últimos quinientos años hasta enarbolar la bandera de “EL HOMBRE HA MUERTO” porque debe morir a manos de la otredad liberadora.
El amor es Dios y Él lo envía en orden bello: primero el Hijo es engendrado y luego el Espíritu es espirado por ambos y finalmente el Espíritu procede hacia ambos en la cercanía unitiva de la paz: pura bienaventuranza, gozo y espiritual deleite. Es así que puesta la creación como escabel de sus pies ha llegado la plenitud de los tiempos: la del tiempo que vuelve al ser que es la del envío del Hijo a asumir la naturaleza humana, envío de la Palabra que se vuelve signo humano de Dios
y se hace audible, visible y tocarlo. Así Él es la suprema belleza, la imagen del Padre, que da al hombre su figura: aquella que se pinta en la iconografía.
Así se plantea el tema de la belleza en la revelacíon que del hombre que es modelo final de las otras creaturas como se ve en los días de la creacón, que hay muchos hombres que creen que se refiere a días de veinticuatro horas. La belleza de las creaturas está documentada en el poema de San Juan de la Cruz: pasando vestidos los dejó de su hermosura.
El arte medieval da buena cuenta de la medida del Dios Trino
El amor es Dios y Él lo envía en orden bello: primero el Hijo es engendrado y luego el Espíritu es espirado por ambos y finalmente el Espíritu procede hacia ambos en la cercanía unitiva de la paz: pura bienaventuranza, gozo y espiritual deleite. Es así que puesta la creación como escabel de sus pies ha llegado la plenitud de los tiempos: la del tiempo que vuelve al ser que es la del envío del Hijo a asumir la naturaleza humana, envío de la Palabra que se vuelve signo humano de Dios
y se hace audible, visible y tocarlo. Así Él es la suprema belleza, la imagen del Padre, que da al hombre su figura: aquella que se pinta en la iconografía.
Así se plantea el tema de la belleza en la revelacíon que del hombre que es modelo final de las otras creaturas como se ve en los días de la creacón, que hay muchos hombres que creen que se refiere a días de veinticuatro horas. La belleza de las creaturas está documentada en el poema de San Juan de la Cruz: pasando vestidos los dejó de su hermosura.
El arte medieval da buena cuenta de la medida del Dios Trino
sábado, 1 de octubre de 2011
FENOMENOLOGÍA DEL VERBO
No estamos hablando de cosas pasadas, de religiones superadas, de épocas lejanas o distorsivas: estamos hablando del HABITAR, clave en el pensador fundamental de los modernos, el que marca un non plus ultra después de Nietzsche y de Marx. Estamos en la esfera del lenguaje recibiendo aquel que no solamente habla sino que dice obligando a un diferenciación de sí con respecto a sí mismo. Esto nos lo ha enseñado Heribert Boeder. Y por ende escuchamos con pureza (requisito siempre propio del pensar) el discurso puesto por San Juan de Jesús, que es el LOGOS aquí, antes de entregarse a la cruz para volver al Padre.
Está diciendo que nadie va al Padre sino por Él y quien lo ve a Él ve al Padre. Hay que reconocer que ÉL ESTÁ EN EL PADRE Y EL PADRE EN ÉL y sus palabras las dice desde el PADRE. Hay que recibirlas, es decir creerlas para hacer mayores obras que Él porque va al Padre,sus palabras obran
y otro Paráklito, el El Espíritu Santo vendrá enviado y sellará la permanencia, la morada, el habitar. Es quien el mundo no puede recibir:el Mundo es lo otro que el Espíritu Santo. Por oposición resulta accesible o sea visible su invisibilidad
¿Esto qué nos va a nosotros filosófos, no es una cuestión piadosa de los creyentes? Sucede que el VERBO, él el LOGOS DE LA VERDAD, lo llama y lo presenta como el ESPÍRITU DE LA VERDAD, el anti mundo. Y también (como el Padre) está junto, permanece junto a Él.
Debemos en el lenguaje darle la mayor importancia al empleo de una palabra: Juan emplea, Mone, menoo, permanecer, habitar , morada como 60 veces. Es cierto: aquí no estamos ni en prácticas piadosas ni menos en teologías modernas. Estamos en la piedad del pensar y escuchamos las palabras y ellas anidan en los que las reciben. Eso los hace "hijos" de Dios y conocedores de quien nos habla quien no nos dejará huérfanos: nos deja SU ESPÍRITU y así Él se queda en su invisibilidad que opera en el sacramento. Recordar cada día: ÉL ES EL PAN DE VIDA (no hablamos aquí de una religión entre otras sino de filo-sofía).
Lo arduo de su palabra llama a recibir, lo cual en griego es AGAPAOO. Si alguien lo ama significa que recibe su amor y luego es amado y así Él se le mostrará EL MISMO. LA MISMIDAD OCURRE: aquello que Pablo había experimentado: NO VIVO YO SINO CRISTO EN MÍ..
ESTO DEPENDE DE LA TÉRESIS, de la vigilancia sobre su palabra que le da la realidad de su Espíritu, de su vida divina y ésta es la morada para el Padre y para Él. Ocurre lo que sólo se puede experimentar por la cura de su palabra, porque ella es operante, creadora del habitar (Heidegger: QUIZÁS ALGÚN DÍA -FILOSOFÍA DEL FUTURO)PODREMOS PREGUNTAR LO QUE CASA Y HABITAR SON...¡ESTÁ YA DICHO!).
Estamos recibiendo el discurso de Jesús narrado en el capítulo catorce. Es el momento de decirlo: esto es no lo que la filosofía buscó sino lo que recibió rotundamente y que hoy como puro lenguaje que dice incisivamente produce el habitar y el despertar de la pura razón que comprende asintiendo a semejante solicitud de admisión.
¿Cómo Dios entero (las Personas) en mí? E PUR S'IL MUOVE
Está diciendo que nadie va al Padre sino por Él y quien lo ve a Él ve al Padre. Hay que reconocer que ÉL ESTÁ EN EL PADRE Y EL PADRE EN ÉL y sus palabras las dice desde el PADRE. Hay que recibirlas, es decir creerlas para hacer mayores obras que Él porque va al Padre,sus palabras obran
y otro Paráklito, el El Espíritu Santo vendrá enviado y sellará la permanencia, la morada, el habitar. Es quien el mundo no puede recibir:el Mundo es lo otro que el Espíritu Santo. Por oposición resulta accesible o sea visible su invisibilidad
¿Esto qué nos va a nosotros filosófos, no es una cuestión piadosa de los creyentes? Sucede que el VERBO, él el LOGOS DE LA VERDAD, lo llama y lo presenta como el ESPÍRITU DE LA VERDAD, el anti mundo. Y también (como el Padre) está junto, permanece junto a Él.
Debemos en el lenguaje darle la mayor importancia al empleo de una palabra: Juan emplea, Mone, menoo, permanecer, habitar , morada como 60 veces. Es cierto: aquí no estamos ni en prácticas piadosas ni menos en teologías modernas. Estamos en la piedad del pensar y escuchamos las palabras y ellas anidan en los que las reciben. Eso los hace "hijos" de Dios y conocedores de quien nos habla quien no nos dejará huérfanos: nos deja SU ESPÍRITU y así Él se queda en su invisibilidad que opera en el sacramento. Recordar cada día: ÉL ES EL PAN DE VIDA (no hablamos aquí de una religión entre otras sino de filo-sofía).
Lo arduo de su palabra llama a recibir, lo cual en griego es AGAPAOO. Si alguien lo ama significa que recibe su amor y luego es amado y así Él se le mostrará EL MISMO. LA MISMIDAD OCURRE: aquello que Pablo había experimentado: NO VIVO YO SINO CRISTO EN MÍ..
ESTO DEPENDE DE LA TÉRESIS, de la vigilancia sobre su palabra que le da la realidad de su Espíritu, de su vida divina y ésta es la morada para el Padre y para Él. Ocurre lo que sólo se puede experimentar por la cura de su palabra, porque ella es operante, creadora del habitar (Heidegger: QUIZÁS ALGÚN DÍA -FILOSOFÍA DEL FUTURO)PODREMOS PREGUNTAR LO QUE CASA Y HABITAR SON...¡ESTÁ YA DICHO!).
Estamos recibiendo el discurso de Jesús narrado en el capítulo catorce. Es el momento de decirlo: esto es no lo que la filosofía buscó sino lo que recibió rotundamente y que hoy como puro lenguaje que dice incisivamente produce el habitar y el despertar de la pura razón que comprende asintiendo a semejante solicitud de admisión.
¿Cómo Dios entero (las Personas) en mí? E PUR S'IL MUOVE
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