lunes, 10 de marzo de 2014

RESURRECCCIÓN=GLORIA=CARITAS

CRISTO MURIÓ POR NUESTROS PECADOS Y FUE SEPULTADO Y HA RESUCITADO EL TERCER DÍA. Éste es el credo que se basa en la experiencia de Pedro y los doce y aún por más de quinientos hermanos. Finalmente lo vio Pablo que persiguió a la Iglesia.
MAS POR LA GRACIA DE DIOS SOY LO QUE SOY...ME AFANÉ MÁS QUE TODOS...NO YO SINO LA GRACIA DE DIOS QUE ESTÁ CONMIGO. Pero lo que deben creer está en el credo y los corintios lo han creído.
La clave es la resurrección porque POR UN HOMBRE VINO LA MUERTE Y POR UNO VINO LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS. 
Esto no es un milagro particular. La universalidad es que todos han sido vivificados en Él y al final hace entrega de su reino al Padre cuando HABRÁ DESTRUÍDO TODO  PRINCIPADO Y TODA POTESTAD Y FUERZA. PORQUE ES MENESTER QUE ÉL REINE HASTA QUE HAYA PUESTO A SUS ENEMIGOS DEBAJO DE SUS PIES. Y EL ÚLTIMO ENEMIGO SERÁ LA MUERTE. 
Y el Hijo mismo se le someterá al que todas las cosas le sometió para que sea Dios todas las cosas en todos. Si no fuere así todo carecería de sentido y correría en vano.
Por el contrario SIÉMBRASE EN CORRUPCIÓN SURGE EN INCORRUPTIBILIDAD SIÉMBRASE EN VILEZA SURGE EN GLORIA SIÉMBRASE EN CUERPO ANIMAL SURGE CUERPO ESPIRITUAL.
Adán es alma viviente, Cristo espíritu vivificante. Por eso primero es lo natural luego lo espiritual. El primer hombre fue terreno el segundo celeste.
Por eso LA CARNE Y LA SANGRE NO PUEDE HEREDAR EL REINO DE DIOS NI LA CORRUPCIÓN LA INCORRUPTIBILIDAD. Pero en un instante en su venida lo corruptible será vestido de incorruptibilidad y lo mortal de inmortalidad. Entonces se cumplirá la palabra que ha sido escrita: SUMIÓSE LA MUERTE EN LA VICTORIA ¿DONDE ESTÁ MUERTE TU AGUIJÓN?
El pecado la producía aguijoneado por la ley pero la victoria la dio la gracia por Jesucristo.
Un credo necesario en lo que no puede ni adivinarse con la razón. 
Platón en una galaxia pequeñita con su inmortalidad del alma no lo podía adivinar. La resurrección fue objeto de burlas por los intelectuales del aerópago.
Mas la resurrección implica la recepción final de la gloria que será la vigencia del ser de Dios, de sus sustancia que es la caridad: ¡OH ETERNA CARIDAD TÚ ERES MI DIOS! clamó Agustín.
La dimensión del ser del ente. 

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