viernes, 20 de diciembre de 2013

MÁS ACÁ DE LA MORAL: HABITAMOS EN SUS PALABRAS

Él permanece en el retiro orando e interroga a los discípulos aceca de su identidad. Lo que dice la gente hebrea y lo que dicen los apóstoles por medio de Pedro: TÚ ERES EL CRISTO. Ellos tenían ese conocimiento y él se había manifestado con signos ante ellos pero lo que ahora supieron es que el Cristo tenía que padecer de parte de los dirigentes la muerte y resucitaría al tercer día.
Así la consecuencia resulta logicamente: todo el que quiera seguirme tome su cruz negándose a sí mismo. La paradoja subsiguiente va más allá de toda moral: PORQUE QUIEN QUIERA SALVAR SU VIDA LA PERDERÁ PERO TODO EL QUE PERDIERA POR MÍ LA GANARÁ O SALVARÁ ¿PORQUE QUÉ PROVECHO SACARÁ PERDIÉNDOSE A SÍ MISMO?
Él vendrá en su gloria y la de su padre y quienes la comparten y se avergonzará de quienes se hayan hecho inmunes a sus palabras por el consenso del mundo. 
Esto no es moralina sino absolutez concreta: guardo sus palabras, tomo la cruz de cada día, lo sigo. ¿Quien es? Aquel hijo de la promesa de Abraham, un motivo de gozo para todos y a quien el ángel anunció como el salvador. 
Heidegger había dicho, lo repetimos, "sólo un dios puede todavía salvarnos". Boeder contestó: "ya nos salvó".
Muy simple: lo sabe cualquier niño del catecismo. Solo el mundo finge ignorarlo con toda la farándula artística, política y...¿religiosa? Porque la salvación se llevó a cabo, está en los sacramentos y no en la moralina social donde el otro pasa a ser la dilusión de las Divinas Personas y de su propia persona.
Dios en figura de hombre no ha estado en el planeta tierra sino que está hoy en el cumplimiento de la promesa: BENDECIRÉ POR TU DESCENDENCIA A TODAS LAS NACIONES y mirando las estrellas lo invitó a contarlas: así será tu descendencia. Los siete sacramentos traen a todo el universo la presencia efectiva de Dios, porque se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios, es decir persona que alabando la gloria de las Personas Divinas sea agraciado en la fenomenología de su propia persona en el amor de caridad o AGAPE.
"Yo soy y tú eres para mí, por mí y en mí", nos decimos escuchando sus palabras, anticipando las epístolas paulinas y las de Juan.
Si nos avergonzamos en ellas es porque aspiramos a ganar nuestra vida con la gloria vana de este mundo perecedero. Y siempre será así porque lo que llamamos con Hume realidad percibida nos medirá.

1 comentario:

  1. agrego: Dios en el hombre no ha estado en el planeta tierra como un hecho particular sino que ha mostrado así su abajamiento y su condición de semilla o palabra de vida ¡para todo el universo!

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