miércoles, 11 de diciembre de 2013

EL REINO DE LAS PERSONAS

Ahora el narrador describe cómo Jesús se va a la montaña a orar durante la noche. Allí Dios se vuelve cercano en contraste con la opinión de que está entre los hermanos. Es así pero entre los hermanos que se ven en Dios porque la sociedad no es el ámbito donde podemos verlo pues allí los hombres no son lo que tienen que ser y son en sí. Son piezas de una cultura o sociedad: los Fariseos por ejemplo que ya piensan en quitarlo de en medio.La sociedad, como bien lo vio Rousseau, asfixia la humanidad.
Dios se acerca en la cima de la montaña a quien es capaz de dedicarle toda la noche. Muchos hombres lo han hecho en todos los tiempos y culturas, que son como el escabel donde han apoyado sus pies y frecuentemente potro de torturas. Nos admira que Jesús siendo él mismo Dios lo hiciera. Se indica que el tiempo humano lo aprovechaba no en fiestas o fogones comunitarios sino en la operación de la ORIS RATIO. La palabra que sale de la boca de los hombres en su prístina naturaleza es ratio y en su uso cotidiano baja de ese nivel de pureza y llega a ser puramente sensible o aplicada al mundo de los negocios. Aquí él marca el camino del ocio meditativo ¡lleno del Espíritu Santo su oración sería el íntimo coloquio con el Padre celestial al cual nos remite a nosotros en la oración dominical! Un vínculo espiritual de razón con quien está en los cielos, y los cuales cielos no pueden contenerlo, como le dice Salomón. 
Si hay que adorar a Dios -le dice Jesús a la samaritana- hay que hacerlo en espíritu y en verdad. No lo vamos a a buscar en el comienzo del Big Bang ni en el azar de la física cuántica. Oris ratio, oratio, en la palabra pura con la cual le respondemos luego de escucharlo ¡en la cima de la montaña!
He aquí que Jesús a la mañana baja de la cima un poco y en un ámbito llano llama a los doce apóstoles por sus nombres estableciendo el hogar de la Iglesia y luego expone la ley de ese hogar, es decir su OIKONOMÍA.  
Y la multitud lo seguía para ser sanada, sobre todo, se subraya, los atormentados por espíritu impuros. O bien antes los había en cantidad o bien ahora verificamos por las noticias de cada día que también los hay.
Y comienza: FELICES LOS POBRES O MENDIGOS PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE DIOS.
Primera gran paradoja que ha sido conservada para ser escrita y rumiada por una razón que despertaría al conjuro de su contradicción.
¿Felices los mendigos? Y para agravarla es completada con el ¡Ay de los ricos!
Ahora sí que nos hallamos invitados a pensar desde siempre y para siempre en lo que quiere ser pensado. Los mendigos, los que están vacíos de las cosas poseen el reino de Dios. Esto dicho para terminar en el comienzo. 
Fuera del sistema de las cosas emerge la persona, donde Dios que es uno y trino en Personas admite a su imagen.

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