lunes, 16 de diciembre de 2013

LA VERDAD: LOS ÚLTIMOS SERÁN PRIMEROS

A continuación de aquel: "hemos tocado y no bailasteis" referido a los doctos uno de ellos lo invita a comer pero no le da los homenajes hospitales y una mujer pecadora ingresa con un perfume y riega sus pies con lágrimas y los unge con el perfume ante la murmuración del Fariseo que la conoce.
 Jesús le lee el pensamiento y le da la parábola de los dos deudores: el que debe quinientos y el que debe cincuenta; los dos son perdonados en su deuda, luego ¿cual le estará más agradecido?. Sin duda el que fue perdonado por más pero que ha amado más, porque quien poco ama le es perdonado poco.
Es una cuestión de caridad que tiene grados ¡Cómo amó la mujer regándole los pies con sus lágrimas de arrepentimiento y gastándose un frasco de carísimo perfume! Cantidad y calidad la hicieron alcanzar un grado que mereció el perdón y la alabanza del maestro, visto por ella como Dios que perdona los pecados, ante el escándalo de los que saben pero no ven quien está allí delante.
Y si oyen su logos no lo reciben y lo guardan con amor. EL LOGOS MISMO ESTÁ DELANTE y oyendo no escuchan y viendo no comprenden. La pecadora en cambio respondió a la moción del Espíritu Santo y salió justificada.
La Virgen lo cantó: los últimos serán primeros.

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