En algún tiempo creí que aplicaba la Filosofía al evangelio de Lucas. O bien creía que el pensador acudía a él para tomar prestado su pensamiento sin decirlo como lo pensé de Heidegger.
Pero ahora está claro que el evangelio habla en el LOGOS y con su destino. Y fue concebido en la doctrina cristiana por Agustín y Tomás pero que ahora brilla por su propia pureza y fuerza en LOGOO.
El ángel le comunica a María que a su hijo le dará el Señor el trono de David su padre y reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.
Se retoma la herencia ya anticipada en el Génesis y en los profetas y subrayada en el evangelio de San Mateo pero aquí es el origen quien da la claridad de su palabra: ¿cómo será esto si no conozco varón? Ella misma habla, aquella virgen que concebirá mencionada por Isaías. Y el mismo ángel que asiste a la presencia de Dios con un nombre personal es el que responde a su rara cuestión que tanto ha dado que hablar a quienes no piensan y de pensar a quienes obedecen al Logos y lo custodian con solicitud de pastores del ser. El ángel Gabriel revela el así llamado misterio de la unión hypostática concebido por Santo Tomás en la tercera parte de la Suma Teológica con estas directas palabras que se han originado del seno de la Trinidad:
EL ESPÍRITU SANTO DESCENDERÁ SOBRE TI Y EL PODER DE LO ALTO TE CUBRIRÁ CON SU SOMBRA POR LO CUAL LO ENGENDRADO SERÁ LLAMADO SANTO HIJO DE DIOS.
La fe entra en escena en forma absoluta. El sí de María abre el camino: HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR: HÁGASE EN MÍ SEGÚN SU PALABRA. Y el ángel se marchó.
Hay que pensar que Lucas recibió tal narración íntima con una aptitud única bajo aquel transparente cielo de Éfeso. Las grullas homéricas quizás estuvieran sobre un nido vigilantes. La sencillez lo rodearía y el FIAT de María resonó en sus oídos como aquel FIAT LUX del origen.
Dios en el hombre, el hombre en Dios de una manera carnal. Dios trino, misterio de la encarnación, misterio de cercanía, misterio eucarístico.
Pero ahora está claro que el evangelio habla en el LOGOS y con su destino. Y fue concebido en la doctrina cristiana por Agustín y Tomás pero que ahora brilla por su propia pureza y fuerza en LOGOO.
El ángel le comunica a María que a su hijo le dará el Señor el trono de David su padre y reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.
Se retoma la herencia ya anticipada en el Génesis y en los profetas y subrayada en el evangelio de San Mateo pero aquí es el origen quien da la claridad de su palabra: ¿cómo será esto si no conozco varón? Ella misma habla, aquella virgen que concebirá mencionada por Isaías. Y el mismo ángel que asiste a la presencia de Dios con un nombre personal es el que responde a su rara cuestión que tanto ha dado que hablar a quienes no piensan y de pensar a quienes obedecen al Logos y lo custodian con solicitud de pastores del ser. El ángel Gabriel revela el así llamado misterio de la unión hypostática concebido por Santo Tomás en la tercera parte de la Suma Teológica con estas directas palabras que se han originado del seno de la Trinidad:
EL ESPÍRITU SANTO DESCENDERÁ SOBRE TI Y EL PODER DE LO ALTO TE CUBRIRÁ CON SU SOMBRA POR LO CUAL LO ENGENDRADO SERÁ LLAMADO SANTO HIJO DE DIOS.
La fe entra en escena en forma absoluta. El sí de María abre el camino: HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR: HÁGASE EN MÍ SEGÚN SU PALABRA. Y el ángel se marchó.
Hay que pensar que Lucas recibió tal narración íntima con una aptitud única bajo aquel transparente cielo de Éfeso. Las grullas homéricas quizás estuvieran sobre un nido vigilantes. La sencillez lo rodearía y el FIAT de María resonó en sus oídos como aquel FIAT LUX del origen.
Dios en el hombre, el hombre en Dios de una manera carnal. Dios trino, misterio de la encarnación, misterio de cercanía, misterio eucarístico.
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