miércoles, 20 de noviembre de 2013

LA BELLEZA DE LO PURAMENTE CONCEPTUAL

Nació en aquel pesebre cuya lógica ubicación era la ciudad real de Belén y cuya paradógica cámara real era la cueva entre animales y pastores. La belleza nos arrebata y la gloria celestial nos rodea. La paz es el resultado sobre la tierra. El mundo no aparece sino en los márgenes de este maravilloso claro de Navidad.
Ahora sale de la tierra e ingresa en el mundo por vez primera a los ocho días para cumplir con el rito de la purificación. Se le había puesto el nombre que el ángel había dado: Jesús. Y he aquí que la historia va añadiendo situaciones maravillosas. El sacerdote que recibe a la familia, Simeón, era un hombre que aguardaba la PARÁKLESIS de Israel y por ello el Espíritu Santo estaba sobre él. Es descripto como justo y que se curaba de Dios. Un verdadero filo-sofo en sentido pleno: atento, devoto del pensar en lo que lo determina, girado al ser y despegado por ello de los entes o cosas de este mundo. En este caso la determinación de su saber lo ponía ante la espera, avisado por el Espíritu Santo, del Cristo: no vería la muerte hasta que lo viera ¡Admirable privilegio de Simeón!
En este talante vino al templo y halló al niño Jesús y tomándolo en los brazos bendijo a Dios diciendo:
“Ahora dueño mío sueltas mi vida de siervo, la dejas ir a la paz según lo que habías dicho, porque vieron mis ojos la salvación, la cual has dispuesto ante la faz de todos los pueblos, luz para revelación de los gentiles y gloria para tu pueblo Israel”.
La maravilla de estas palabras admiraron al padre y a la madre. En medio de tal profeta impensado que Lucas ha introducido en el Nuevo Testamento y que ya sabía todo lo que tanto había de costar comprender (porque estaba bien dispuesto para recibir la lógica de Dios acerca de la necesidad de un salvador y por ende lleno del Espíritu Santo que lo santificaba) María recibe su misión y el esclarecimiento de la esencia de su hijo:
“Mira que éste está puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel y como signo de contradicción. Y a ti una espada te atravesará el alma para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones”.
La antilógica del LOGOS. Él contradice la lógica mundanal que cubre muchos corazones que deberán salir al sí o al no de la fe, deberán pensar…lo que viene desde el ser: ¡el LOGOS!

El dolor de María que la hará corredentora. Y la salvación desde el seno de Dios: el Padre ha enviado a su Hijo bajo la esfera omnipresente del Espíritu Santo. Lucas lo ha trazado delicadísimamente, con la belleza del puro concepto o logos.

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