Nació en
aquel pesebre cuya lógica ubicación era la ciudad real de Belén y cuya
paradógica cámara real era la cueva entre animales y pastores. La belleza nos
arrebata y la gloria celestial nos rodea. La paz es el resultado sobre la
tierra. El mundo no aparece sino en los márgenes de este maravilloso claro de
Navidad.
Ahora sale
de la tierra e ingresa en el mundo por vez primera a los ocho días para cumplir
con el rito de la purificación. Se le había puesto el nombre que el ángel había
dado: Jesús. Y he aquí que la historia va añadiendo situaciones maravillosas.
El sacerdote que recibe a la familia, Simeón, era un hombre que aguardaba la PARÁKLESIS de Israel y
por ello el Espíritu Santo estaba sobre él. Es descripto como justo y que se
curaba de Dios. Un verdadero filo-sofo en sentido pleno: atento, devoto del
pensar en lo que lo determina, girado al ser y despegado por ello de los entes
o cosas de este mundo. En este caso la determinación de su saber lo ponía ante
la espera, avisado por el Espíritu Santo, del Cristo: no vería la muerte hasta
que lo viera ¡Admirable privilegio de Simeón!
En este
talante vino al templo y halló al niño Jesús y tomándolo en los brazos bendijo
a Dios diciendo:
“Ahora
dueño mío sueltas mi vida de siervo, la dejas ir a la paz según lo que habías
dicho, porque vieron mis ojos la salvación, la cual has dispuesto ante la faz
de todos los pueblos, luz para revelación de los gentiles y gloria para tu
pueblo Israel”.
La
maravilla de estas palabras admiraron al padre y a la madre. En medio de tal
profeta impensado que Lucas ha introducido en el Nuevo Testamento y que ya
sabía todo lo que tanto había de costar comprender (porque estaba bien
dispuesto para recibir la lógica de Dios acerca de la necesidad de un salvador
y por ende lleno del Espíritu Santo que lo santificaba) María recibe su misión
y el esclarecimiento de la esencia de su hijo:
“Mira que éste está puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel y como signo de contradicción. Y a ti una espada te atravesará el alma para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones”.
“Mira que éste está puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel y como signo de contradicción. Y a ti una espada te atravesará el alma para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones”.
La
antilógica del LOGOS. Él contradice la lógica mundanal que cubre muchos
corazones que deberán salir al sí o al no de la fe, deberán pensar…lo que viene
desde el ser: ¡el LOGOS!
El dolor de
María que la hará corredentora. Y la salvación desde el seno de Dios: el Padre
ha enviado a su Hijo bajo la esfera omnipresente del Espíritu Santo. Lucas lo
ha trazado delicadísimamente, con la belleza del puro concepto o logos.
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