domingo, 17 de noviembre de 2013

Logos es  la expresión de la verdad en la belleza. Así ha sido acuñada esta palabra desde su origen indoeuropeo. Nosotros no estamos ante la palabra que habla sino ante el logos que expresa o es la verdad pero para quien tiene ese oído abierto en su interior.
El Magnificat se cumple en la natividad. Este no es un cuento edificante sino lógico, y claro está, real porque hubo un censo en toda la región por orden de Cesar Augusto y todos acudían a empadronarse, entre ellos le tocaba a José con quien María se había desposado y ahora estaba por dar a luz. Él era de la casa de David y debía ir a Belén de Judá
La narración es de una síntesis elocutiva asombrosa:como no había lugar en la posada lo recostó en un pesebre y lo envolvió en pañales. 
Y he aquí que unos pastores estaban en esa comarca a campo raso y guardaban sus turnos pastoriles de la noche cuidando el rebaño. Y hubo un claro porque la gloria del Señor brilló en su derredor con la presencia. de un ángel. Mas lo dicho es ni más ni menos el cumplimiento de la promesa hecha en el comienzo, cuyo anuncio es un gozo grande para todos:os ha nacido un salvador hoy que es el Cristo, el Señor en la ciudad de David.
Sí, por Judá debía nacer pero se trata de quien es y del modo en que encontrarían a este rey: en un pesebre envuelto en pañales. Esto maravilla por su mensaje paradógico  y será piedra de escándalo para muchos.
De repente aparece un multitud de ángeles con la alabanza: gloria a Dios en las alturas y sobre la tierra paz en los hombres de buena voluntad, es decir de una buena disposición para la gloria.
Se volvieron al cielo y los pastores se exhortaban a verificar lo que se les había dicho y hallaron a María, José y al niño en el pesebre y dieron a conocer lo que se les había dicho o mejor dicho de la palabra hablada a ellos sobre el niño. Y todos se admiraron de lo dicho. Y María guardaba estas cosas habladas ponderándolas en su corazón.
Pero no cesa el narrador de protagonizar a las palabras dichas que expresan el hecho real por excelencia. Los pastores regresaron alabando a Dios y glorificándolo por todo lo que escucharon y vieron conforme les fue hablado.
Hay aquí una manifestación completa llena de sentido, de cumplimiento, de gozo por la salvación que ha dejado tocar la paz. Lo que algunos esperaron a lo largo de los siglos y no vieron fue visto y explicado en esa noche de Navidad a unos pastores que estaban en la tierra. Es la plenitud de los tiempos con respecto a la cual el mundo permanecerá marginal. El mundo vive de contar el tiempo de espaldas al ser.

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