sábado, 16 de noviembre de 2013

ESCUCHAR SIMPLEMENTE

de entrar en el claro de San Lucas, la Navidad, la apertura del cielo que desciende a la tierra, debemos repetirnos que estamos leyendo la narración lucana como quien recibe libres de todo (filosofía, teología, ideología antropológica, etnológica, culturalista, historicista, hechuras de los dos siglos anteriores). Recibimos el LOGOS. Nos gustó desde hace dos décadas hacerlo y ahora arrimados a la LOGOTECTÓNICA diferenciamos claramente entre LOGOS Y SPRACHE.
Es un gozo el escuchar la Navidad y sobre todo narrada con estas pinceladas de quien ha sido sindicado como el primer iconógrafo, San Lucas.
Gozo de niño que ha tenido en Navidad sus días gloriosos. Saint Exupery lo certifica. No hay escena más universal y célebre, miles de veces representada en la historia que ha humanizado al hombre desde hace dos mil años. Esto es indudable y no se desplaza tildándolo de "religioso y cuestión de creencia". Aquí no se cree en una religión sino que se verifica el claro de luz celestial sobre la tierra más acá que el mundo, quintasencia de la realidad que termina desrealizándose. Se verifica la venida de Dios nacido en un pesebre. Cualquiera lo conoce pero ¿entonces cómo se queda uno neutro ante este hecho?
Es bello en suma manera ¿y cómo no sería maximamente verdadero? Pero ¿qué es verdad? Ahora simplemente el habitar en este claro de Navidad y maravillarse como un niño (requerimiento clave para habitar). No se discutirá sobre la verdad histórica del caso porque aunque la verificáramos leyéndola en una computadora trans galáctica no veríamos más que un niño envuelto en pañales. Los pastores lo vieron pero su disposición admirativa era en el camino del campo notoriamente adecuada y conveniente. Así se les abrió el cielo como a un personaje lucano: San Esteban.
Conditio sine qua non.
Libertad nuestra de simplemente participar en esto recibiendo el LOGOS. Sin los obstáculos mencionados. A María le dijo Isabel: FELIZ TÚ QUE HAS CREÍDO LO QUE SE TE DIJO DE PARTE DE DIOS.
Recuerdo aquel refrán de Sancho Panza: Quien bien tiene y mal escoge por más que se enoje no se venga. Tenemos ahora el claro del LOGOS que se nos dice. Quien tenga oídos que oiga. Simplemente esto se exige para recibir el premio. HABLA SEÑOR QUE TU SIERVO ESCUCHA decía el antiguo santo u hombre bien dispuesto. 

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