viernes, 30 de septiembre de 2011

EL HABITAR, FUNDAMENTO DE LA FILO-SOFÍA

Desde el comienzo hemos destacado la importancia del guión que separa la palabra filosofía. La relación efectiva con la sophía es lo comunicado en estos espacios, la novedad logotectónica que indica el principio constructivo de lo que ha sido el pensamiento en su historia y en su reverso, el mundo, que se ha modelado a ese respecto con autonomía. Ejemplo: sobre la consumación perfecta del pensamiento de Aristóteles, Tomás y Hegel tenemos el reverso de Marx, Nietzsche y Heidegger, pensamiento que espera su consumación del futuro. Y aún éste ha servido de modelo para la secuencia submoderna: Merleau Ponty, Foucault y Derrida, donde ya establece que no hay más futuro.
El habitar si bien es un blanco al cual apunta el pensamiento heideggeriano (el suyo no de los pretendidos discípulos) sobre la primera época y su sabiduría música (hemos ejemplificado con abundancia su ocupación en el habitar) hay que considerarla como un rasgo esencial del las tres sabidurías que originan la filo-sofía.
En la tercera también la naturaleza es una casa en Rousseau, Schiller y Hölderlin, el poeta de la patria, la tierra patria de Homero.
En el saber neotestamentario, despues del mandamiento del amor mutuo inaugurado en la puerta johánica que vamos abriendo tiene su lugar esencial. Esta fundamental y célebre determinación de la sabiduría en la Persona del Verbo (amaos mutuamente como yo) tiene su ignorada (por nunca pensada como diría Heidegger) esencia en el HABITAR.
Así San Juan catorce se sindica como la revelación del lugar. Jesús va a prepararnos un lugar. Más que un consuelo inusitado: revela la necesidad del habitar, de la permanencia, del remanso en la verdad del ser, de la estancia. EN LA CASA DE MI PADRE HAY MUCHAS MORADAS. La pluralidad posmoderna aquí versa sobre la permanencia, las MONAI, DONDE LUCEN LAS PERSONAS COMO ESTRELLAS. Porque es la Persona del Hijo quien nos tomará consigo para estar, precisamente para ser junto a nosotros, persona a persona. Cada uno es uno en la pluralidad de personas y él nos junta consigo. Una certeza nos da el lenguaje que no existe de otro modo.
Y se pone el hombre Dios como CAMINO para arribar a la Persona del Padre, dicho esto paradógicamente y para escándalo de los entendidos de aquel entonces. Escándalo que es la piedra angular: el UBI. YO ESTOY EN MI PADRE Y MI PADRE EN MÍ. EL PADRE PERMANECE, MORA, EN MÍ. YO EN MI PADRE Y MI PADRE EN MÍ. Así el Padre hace en él las obras y por eso es camino para acceder y el modo es linguístico: LA ORACIÓN.
PEDID Y YO LO HARÉ.
A continuación se abre el horizonte presente de la morada, del admirable habitar de las Perosnas Divinas, de lo íntimo de Dios en cada uno que guardara su palabra, hecho por demás linguístico, una fidelidad de quienes custodian en la noche sobre la faz de la tierra, donde reciben la gracia de la paz ¿Está la serenidad (GELASSENHEIT) de Heidegger imantada a esta condición de los pastores navideños? Son los pastores del ser que aguardan.

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