sábado, 17 de septiembre de 2011

CÓMO NO HABLAR DE DIOS

Derrida pegado a Heidegger. Así, no os gastéis en teatralizar y deplorar contra el mago de la sangre y de la tierra porque de hecho cuando hay que pensar quien piensa,se deambula en sus arrabales. Y claro, se queda frenado en ellos que de por sí se limitaban a no hacer una teología y a no hablar de Dios. Como Nietzsche dominaba esa instancia Derrida apela a ¡nada menos que a Dionisio en sus NOMBRES DIVINOS!
Y ¡gracias! dejó esa pelota picando (me refiero a una pelota que se pueda tomar con la mano, lo espiritual del cuerpo junto con los ojos. Una de rugby actual que a fe, sí, se adhieren a la mano!) Si se puede en el pensamiento de hoy hablar del imaginativo Dionisio porque los franceses se han ocupado de él mucho, más podemos en la esfera del lenguaje hablar de quien escribió la lectura obligatoria de la misa por dos milenios:
EN EL PRINCIPIO ERA EL VERBO.
Si Goethe lo banalizó hasta tal punto atreviéndose a enmendarle la plana y de allí vinieron los Borges que tienen cómo reescribir las bienaventuranzas hoy con San Juan se levanta el telón en la esfera del lenguaje del LOGOS que "era en ARCHÉ". Toda mi vida esperé que alguien dijera: el LOGOS ES EL ARCHÉ, no ya el agua de Tales y de Píndaro(encomiable comienzo) Y ese Logos es quien ha indicado(¡es un quien!):YO SOY QUIEN CONTIGO HABLA!
Miren la cuestión entera de la teología nagativa y del ser (la de antes con Dionisio y la de ahora con Derrida) es un pseudo problema con la delicadeza de la Francia de hoy, en el mejor de los casos, si no es la vanidad de las profundidades vacías de que hablaba Hegel: ¿frente a qué? Esta indicación de: "YO SOY QUIEN CONTIGO HABLA" disipa toda indiferencia y CHORA posible. Ante la pregunta de una simple mujer fuera del habitar vino esa punzante respuesta para quien tenga oídos.
Pero esto recién comienza. Los dos discípulos han ido a consolarse con Juan Bautista que expresa el signo: ECCE AGNUS DEI QUI TOLLIT PECCATA MUNDI.
Porque precisamente el dolor posmoderno por el gran pecado del mundo europeo tiene su claro asumente (HO AIROON AMARTEMATA)y en el camino del preguntar, MAESTRO DÓNDE MORAS, PERMANECES, HABITAS, MENEIS (sin teología mística pseudo dionisíaca) se ABRE EL SENDERO ESTRECHO: VENID Y VED Y ELLOS EXPERIENCIALMENTE VIERON (EIDAN OY MENEI KAI PAR AUTOO EMEINAN).
La vanidad o el miedo a la vanidad del mundo custodiada por el arché de este mundo quizá no permitan ver lo simple del habitar que además pretende ser un hecho histórico de un testigo: y habitaron con Él y era la hora nona. ¡Pensar que he escuchado que Juan no es testigo confiable porque escribió cincuenta años despues que el testigo de los testigos! ¡Marcos que no vio nada sino de oídas...y ya habiéndose distanciado de Pablo! Que algún epistemólogo hable de la experiencia ("y era la hora nona")y otro linguísta hable de la autenticidad del texto johánico.
Pero Juan que esto vio y sabe que es verdad narra algo distinto que los serios narradores synópticos, de los cuales ninguno vio directamente (LUcas y Marcos) ni tan de cerca como el amigo de Jesús Juan (el publicano Mateo cuyo texto hebreo o arameo no se conservó es mas distante) porque colecta a los apóstoles por intermedio de los dos testigos, Juan y Andrés, que decían "hemos visto al Señor", porque habían estado o permanecido...no se trata de cursos teológicos...habían tomado mate con él (eso recuerda el pasaje narrado por Aristóteles de los que visitaron a Heraclito y lo hallaron calentándose junto aun horno de pan, comentado por Heidegger en la Carta). Y así fue colectado el primado según Juan y luego Felipe y luego aquel que permanecía bajo la higuera y que era un varón justo y admitido en la GELASSENHEIT HEIDEGGERIANA.
Esto ya es muy otra cosa, una muy otra luz que la tiniebla superluminosa del pseudo Dionisio. Pero sigue adelante con el habitar dentro del claro de un luz tan efectiva que el mundo no la quiso recibir. Pero quienes la reciben ven el claro de este escrito que fue antes fundamental en el origen de la época media: PLOTINO Y AGUSTÍN y ahora invita a la permanencia escuchando y no tejiendo redes o denegaciones sutilísimas.

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