Esa fue la situación entre un filosofito y Platón: veo la mesa pero la idea de la mesa no la veo, afirmó seguro el sofistés, es que ojos para ver la mesa tienes pero no los tienes para la idea. En Platón ese ojo es el NOYS, que hemos verificado en Parménides y está en Ulyses que tiene NOYS como Zeus. También lo verificamos en Aristóteles cuyo principio es NOYS, NOÉSEOS NÓESIS. IDEIN significa ver y NOEIN ES PERCIBIR LA IDEA QUE EN EL CASO FINAL DE ARISTÓTELES: ES EL VER DE LO VISTO CUYA FORMA ES EL MISMO VER COMO SUSTANCIA PRIMERA, LO ÓPTIMO EN EL TODO O COSMOS. Pues es causa final del COSMOS. EL PRINCIPIO ES LA SUSTANCIA INTELECTUAL O TEORÍA (=VER)DE SÍ MISMA.
Ahora en la Revelación del Verbo que era en el Principio (no igual a comienzo temporal, principio origen sustancial)hay que creer en el enviado y por eso ver, porque quienes no creen no ven y son los universitarios de entonces, los legistas. Vieron la resurrección de Lázaro y nada cambió. Dios no tiene enviado porque es único y no puede venir a ser hombre. Es lógico para quien ha tenido la experiencia del Éxodo y lee el Deuteronomio. Tampoco hoy creen los teólogos en la experiencia de la fe sino en los artificios científicos que valen para extraer leyes físicas. Pero en el Éxodo hubo experiencia y la ley fue consecuencia social del pueblo elegido, elegido para guardar el tesoro del DIOS VIVO.
Ahora su Palabra dice: YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA QUIEN CREE EN MÍ AUNQUE MUERA VIVIRÁ. Muera para que no muera y te vea, dirá San Agustín. Esto es legitimamente filo-sofia. EL LOGOS TES ALETHEIAS, la PALABRA DE LA VERDAD, LA SABIDURÍA invita al PHILEIN,a la amistad de la CHARITAS, AL AGAPE. ¿Me amas más que estos? le dijo Jesús a Pedro y él le responde filosóficamente: EGO PHILO TE. Por eso Agustín se declara amator sapientiae y la filosofía es para él relación con una persona entre amigos de la persona del Verbo.
Mas esto lo pasa por alto Derrida para meterse con alguien que no existe en la filosofía (comparado con Agustín): Dionisio. Pero así hacen: los modernos prefieren a San Anselmo sobre Tomás (es como decir a Protágoras sobre Platón) y los de la totalidad del mundo, modernos singulares, prefieren a Shelling sobre Hegel.
Y los hombres mundanos sin embargo profetizan: CONVIENE QUE MUERA UN SOLO HOMBRE POR TODO EL PUEBLO. Y el hombre Dios, "el" hombre se hizo ofrenda, se hizo cordero pascual. He aquí que en la ciudad de Córdoba Argentina, muchos católicos que hacen cursos de teología dicen que Jesús no sabía que iba a morir en la cruz, es decir: no hay ofrenda suprametafísica. Es el ser lo que está en la disputa pero ¿cómo verlo en una época antimetafísica, cómo entonces ver lo "supra"? ¿No sabía que era el VERBO, LA VERDAD, LA SABIDURÍA?: sería una sabiduría que no sabe y que sólo va presintiendo las cosas, bien dentro del mundo, un ¡claro!...liberador.
Pero estas palabras las escribió Juan que vendría a ser en la mentalidad de las ciencias teológicas de hoy alguien más filosófico que Jesús:
EL QUE AMA SU VIDA LA PERDERÁ Y EL QUE ABORRECE SU VIDA EN ESTE MUNDO
LA CONSERVA PARA LA VIDA ETERNA.
No se trata sin embargo de genialidad de un pescador galileo sino de la experiencia de un testigo que verifica la voz del cielo que pareció trueno:
LO HE GLORIFICADO Y LO GLORIFICARÉ.
¿Donde? Precisamente en la cruz, que establecerá la crisis entre los que ven y los que no ven, es decir entre los que creen y los que dicen "no". El profeta lo había filosóficamente dicho: "cegó sus ojos para que no vieran ni percibiesen (noeesosin) con su corazón ni se convirtiesen.
¿Hay filo-sofía o no? Mejor que ir a Dionisio. ¡Es Isaias! Y aquí está involucrado el gozne de la lógica: EL JUICIO. La separación, la crítica de la lógica. Pero desde la experiencia directa de una voz que suena como un trueno hablándo por quien acaba de hacer salir a un muerto de una tumba y quien promueve en la aceptación del creer ya una experiencia íntima y propia que bien se sabe lo que teólogos de una u otra provincia no podrán decirle sino su propio NOYS que se ve a sí mismo en una teoría que es EXPERIENCIA DEL ESPÍRITU.
El espíritu es posesión de quien lo ejercita en sí y el ESPÍRITU SANTO de quien lo recibe gratis enviado por el hombre resuscitado visto por más de quinientos hombres que formaron comunidades vivas guiadas por un apóstol, llamado EPÍSCOPO. EL QUE VE SOBRE.
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