La razón logotectónica fue despertando al socaire del preguntar fundamental heideggeriano la respueta del orden de lo que ha sido la metafísica (la historia de la verdad en Aristóteles, Tomás y Hegel);lo que fue la no metafísica o antropología del moderno con sentido singular (Marx, Nietzsche y Heidegger y en la periferia que sustituye a la metafísica: Dilthey, Husserl, Witgenstein); la liberación de todo contacto con la metafísica en la esfera del lenguaje que se diferencia de sí. HISTORIA, MUNDO Y LENGUAJE en un orden construído por el LOGOS que alcanza la justicia sgún aquello de dar a cada uno lo suyo.
No podemos quedarnos detenidos en tal sosiego sino sosegarnos en lo que el LENGUAJE indica y despierta diferenciado de sí con respecto a sí mismo: es el lenguaje que nos convoca al habitar en el tiempo pleno, en la vida eterna comenzada en la permanencia del espíritu libre.
Una y otra vez damos la buena nueva de la filo-sofía que no es la académica problematicidad de las cuestiones que nunca llegan a cegar el pozo inagotable de la vanidad. La filo-sofía es la que se religa a la sophía, plena, redonda, y bienaventurada.
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