Me es preciso justificar porqué no hablo, por
ejemplo, de Kant con la finura de un Ortega y Gasset que filosofa entre las
cosas de su tiempo o escudriña el TEMA DE NUESTRO TIEMPO y sin embargo ofrezco
tales desnudas palabras de la epístola a los Corintios escrita poco menos de
dos mil años atrás.
Es que ya para nosotros, logotectónicos, no
hay adelante ni atrás ni como para Einstein, arriba o abajo en el cosmos. No
seguimos la línea del contínuo, dogma historicista, que Ortega no solamente
suscribe sino que no puede sospechar su cancelación.
Y las palabras de Pablo las escuchamos por vez
primera desde que fueron leídas por sus destinatarios originarios como puras
epístolas donde se comunica el testimonio de Dios, TO MARTYRION TOY THEOY ¿Qué
hacer si ha sido así? ¿Decir es cosa de la religión? ¡Es lenguaje!
No habla él con palabras culturales o
mundanales en conceptos aprendidos en tal escuela o en otra de las muchas que
pululaban en aquel rico mundo helenístico. Él hablaba de JESUCRISTO Y ÉSTE
CRUCIFICADO y con la debilidad y temor que comportaba el no venir del mundo con
persuasión sabia sino del mismo Dios con una demostración de ESPÍRITU Y PODER
PARA QUE LA FE VUESTRA
NO ESTÉ EN SABIDURÍA DE HOMBRES SINO EN PODER DE DIOS.
Habla una sabiduría no del mundo NO DE LOS
PODERES DEL SIGLO SINO QUE HABLAMOS SABIDURÍA DE DIOS EN EL MISTERIO, LA ESCONDIDA QUE DIOS
PREDESTINÓ ANTES DE LOS SIGLOS PARA GLORIA NUESTRA LA CUAL NO FUE CONOCIDA POR
LOS PODERES CREADOS DE ESTE SIGLO PORQUE SINO NO HUBIERAN CRUCIFICADO AL SEÑOR
DE LA GLORIA. Creyeron
anularlo con ello.
Y sin embargo vino un jaque mate: lo
crucificaron y la manifestación efectiva de Dios llegó a su consumación. El mal
quedó vencido y la gracia para recibir y hacer el bien irrumpió.
Lo que ojo no vio ni oído oyó de lo que Dios
había preparado para los que lo aman, es decir lo quieren recibir, cosa que no
quiso el príncipe de este mundo: no quiso la caritas que hacía últimos a los
primeros porque los ultimos –en la sabiduría de Dios- son los primeros. Lo del
siervo de Dios no es accidental sino sustancial. No es moralina sino super
metafísica.
Jaque mate de lo escondido que ve y anuncia el
apóstol. Esto no es religión entre religiones. ESTO ES SABIDURÍA ENTRE LOS
PERFECTOS, SABIDURÍA HABLADA EN EL MISTERIO, que será el sacramento. Misterio
hecho pan cotidiano que se ofrecerá desde que sale el sol hasta el ocaso por la
ofrenda para siempre.
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