Pablo muestra cómo las prescripciones legales no son determinantes, tal cual se supo en el sermón de la montaña: comer o no comer: ATÉNGASE CADA CUAL A SUS CONVICCIONES siempre que sepa esto: PORQUE NINGUNO DE VOSOTROS VIVE PARA SÍ MISMO COMO TAMPOCO MUERE PARA SÍ MISMO.
La determinante absoluta domina: SI VIVIMOS PARA EL SEÑOR VIVIMOS Y SI MORIMOS PARA EL SEÑOR MORIMOS.
Efectivamente somos suyos como decía la Misa y esto produce reposo en el ser y confianza en el juicio ante el SEÑOR DE VIVOS Y MUERTOS.
Lo que los hombres diga en las sus prácticas no nos determina: LA FE QUE TÚ TIENES GUÁRDALA PARA TI MISMO DELANTE DE DIOS. Todo lo que no procede de la fe es pecado, debemos seguir nuestras convicciones con libertad ante el juez que lee nuestro corazón.
Queda claro que somos libres ante los opinantes y siervos de Dios como lo fue Cristo. La unanimidad está en la glorificación de quien cargó sobre sí nuestros ultrajes. Por eso en las escrituras se anuncian las promesas para que todos pudieran glorificar a Dios, circuncisos e incircuncisos.
Y pone el salmo: ALABAD A DIOS NACIONES TODAS Y CÁNTENLE HIMNOS TODOS LOS PUEBLOS. También Isaías: SE LEVANTA PARA IMPERAR SOBRE LAS NACIONES.
Gozo y paz en la fe sobre la base del pluralismo. Cada uno su convicción pero Él que cargó nuestros delitos sobre todos. No es una propuesta sino un hecho ontológico: es Dios con nosotros y en nosotros.
Esto se fenomeniza en la primera carta de San Pablo y nada más hay que hacer sino escuchar y recibir ese gozo y paz o preferir la indefinición del mundo que nos determine. Elegimos dónde habitar: sobre roca o sobre arena.
La determinante absoluta domina: SI VIVIMOS PARA EL SEÑOR VIVIMOS Y SI MORIMOS PARA EL SEÑOR MORIMOS.
Efectivamente somos suyos como decía la Misa y esto produce reposo en el ser y confianza en el juicio ante el SEÑOR DE VIVOS Y MUERTOS.
Lo que los hombres diga en las sus prácticas no nos determina: LA FE QUE TÚ TIENES GUÁRDALA PARA TI MISMO DELANTE DE DIOS. Todo lo que no procede de la fe es pecado, debemos seguir nuestras convicciones con libertad ante el juez que lee nuestro corazón.
Queda claro que somos libres ante los opinantes y siervos de Dios como lo fue Cristo. La unanimidad está en la glorificación de quien cargó sobre sí nuestros ultrajes. Por eso en las escrituras se anuncian las promesas para que todos pudieran glorificar a Dios, circuncisos e incircuncisos.
Y pone el salmo: ALABAD A DIOS NACIONES TODAS Y CÁNTENLE HIMNOS TODOS LOS PUEBLOS. También Isaías: SE LEVANTA PARA IMPERAR SOBRE LAS NACIONES.
Gozo y paz en la fe sobre la base del pluralismo. Cada uno su convicción pero Él que cargó nuestros delitos sobre todos. No es una propuesta sino un hecho ontológico: es Dios con nosotros y en nosotros.
Esto se fenomeniza en la primera carta de San Pablo y nada más hay que hacer sino escuchar y recibir ese gozo y paz o preferir la indefinición del mundo que nos determine. Elegimos dónde habitar: sobre roca o sobre arena.
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