domingo, 16 de febrero de 2014

¿ARRANCARSE LA PERSONA?

La total conexión con la determinante absoluta que Pablo tiene (Dios conocido en Jesucristo) lo hace condescendiente con el poder humano que sin embargo acaba de condenar a Cristo a muerte de cruz hace no mucho más de treinta años de su escrito.
 Es decir el reinado de Jesucristo es eterno y ya realizado en los cielos por lo tanto todo lo que mande en el mundo es transitorio y derivado y es razonable obedecerlo. Increíblemente ve un orden divino en la autoridad mundana. Digo así porque para nosotros la rebelión está a flor de piel por más que hemos recibido la sacralidad de la república. Y de hecho los hombres manejan el poder desde un máximo de crueldad hasta un mínimo de arbitrariedad.
Por otra parte imita a Jesús: POR ESO PRECISAMENTE PAGÁIS LOS IMPUESTOS PORQUE SON FUNCIONARIOS DE DIOS. No parece participar del odio a los Romanos de sus compatriotas que con furia harán caer Jerusalén de la peor manera resistiéndose a ellos. 
Es obra de justicia para él: DAD A CADA CUAL LO QUE SE LE DEBE: A QUIEN IMPUESTO IMPUESTOS, A QUIEN RESPETO RESPETO. Jesús no hizo otra cosa con los Romanos tan execrados hasta hoy por los liberadores.
Pero claro, lo justifica por la caridad que no puede hacer mal a nadie: LA CARIDAD ES POR TANTO LA PLENITUD DE LA LEY. Es la medida de la razón y de la ley: Es la determinante absoluta que mencionamos.
Él ve la transitoriedad de todo imperio y de toda realidad inmediata: por eso hay que obeder por un rato. Pues: LA NOCHE ESTÁ AVANZADA. EL DÍA SE AVECINA: DESPOJÉMONOS PUES DE LAS OBRAS DE LAS TINIEBLAS Y REVISTÁMONOS DE LAS ARMAS DE LA LUZ. No nos conformamos al siglo presente le dice a los Romanos, quienes lo ejecutarán cuando llegue allí.
NADA DE COMILONAS Y BORRACHERAS. NADA DE LUJURIA Y DESENFRENO REVESTÍOS  DEL SEÑOR JESUCRISTO Y NO OS PREOCUPÉIS DE LA CARNE PARA SATISFACER SUS CONCUPISCENCIAS.
Acepta el orden de la autoridad porque procede de Dios pero no el mundo tal cual es pues Jesucristo vino a salvarlo con la gracia que es plenitud de la ley venciendo -precisamente lo que el posmodernismo postula- las concupiscencias.
Hoy se ha borrado toda maldad en ellas y se recomienda la satisfacción del murmullo instintivo. La medida o determinante precisamente es "el Ello" y la otredad de los cuerpos.
La caridad ha sido reducida hace mucho a solidaridad social desprendida de Dios mismo, que ha muerto.
Pero nadie ha podido arrancarla de su interior pues es, quiera o no, PERSONA.
Allí resuena la voz de Dios Padre en el Hijo por el Espíritu Santo. Así escuchamos simplemente nosotros en el claro.

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