La filosofía ha nacido al conjuro de una sophía a la cual se consagra con puro pensamiento y lo que hace es transparentarla como se comprueba en la concepción parmenídea del ente. Transparentar quiere decir ofrecerle el concepto, el logos. Fuera de este ámbito las cosas son lo que parecen ser y a ellas se dedica exclusivamente el entendimiento inmediato no filosófico.
El pasado en una sucesión es siempre desalojado por un presente según la apariencia que está debajo del concepto puro de la razón. Diremos que en la razón logotectónica todo ese pasado de la filosofía se puede contemplar en un gozoso presente que tiene un comienzo (Parménides) un medio (Agustín) y un fin (Hegel ¡Y esto (frente a la arbitrariedad de las opinones filosóficas) sí que es noble y bello!
El hecho de los modernos que quieren ser otros nuevos y comenzar de nuevo por el error o extravío ajudicados a la tradición los saca fuera de su presente colocándolos en uno propio. Así lo inaugura Marx: "los filósofos han pensado el mundo nosotros lo vamos a cambiar". Y se introducen en el mundo que resulta la medida de todo. Mas no por ello el pensamiento es el del entendimiento inmediato: es una meditación.
Los posmodernos se salen fuera del mundo y su presente y se colocan en la totalidad del lenguaje. He aquí cómo la razón logotectónica concibe tres presentes rompiendo la apariencia de esa línea del tiempo que es correcta pero no filosófica. Para ver lo que todos ven no hace falta pensar nunca hizo falta la filosofía ni lo es ahora.
Defender a Platón no era necesario porque es un presente: el de la historia en su primera época respondiendo al saber de las Musas en quienes se unen los tiempos. Con ese gozo logotectónico afirmamos platónicamente que lo bello, lo bueno y lo que tiene que ser o lo verdadero existe subsitentemente antes y de esa naturaleza es el alma. LA OYSÍA Y EL ALMA existen como tales máximamente con lo bueno y lo bello (KALÓN KAI AGATHÓN) y todo lo otro semejante. Este es un bello discurso antes hoy y después. Esto lo hacía para demostrar como el alma existía antes pero es válido que lo bello y lo bueno subsisten por sí. Nosotros no podemos ni queremos desmentir esto ni aún en el hoy posmoderno.La voluntad no dejará de tender al bien como fin último de la felicidad porque haya semántica, sintáctica y pragmática en la linguísitica. SUUM QUIQUE.
Platón pasa a continuación a despejar el temor de que el alma si bien existe antes puede disolverse después. Y entonces considera lo que es kat'autá que es simple y no puede disolverse y pertenece al género inteligible que es invisble y lo que no es kat'autá que es visible y se disuelve. El alma es invisible y connatural con lo que es kat'autá y la filosofía se ejercita en la pureza del razomaniento y la inteligencia que lo eleva sobre lo visible y cambiante. Esto es firme pero las dudas acerca del alma no cesan de parte de los débiles en la filsofía que están muy cerca de la sofística, santificadora de la apariencia y de los que recogen concepciones de la vieja razón mundanal, pitagóricos que pensarían que el alma es una armonía que se disipa.
El alma no es más o menos alma como la armonía ni la armonía puede ordenar sino que procede del orden. En Homero vemos cómo el alma se vuelve contra las pasiones y las ordena. La simplicidad del alma la distingue pues de la armonía. Ahora recogerán las concepciones de la nueva razón mundanal, la de Anaxágoras que puso al Noys como principio. Prometedora fue para Sócrates en su juventud pero finalmente no se empleó la inteligencia como principio o causa y así se explicaría su presencia en la cárcel, por ejemplo, no por su causa (obedecer a la justicia) sino por su materialidad accidental: estar allí fisicamente con los nervios o tendones de las piernas flexionados. Y efectivamente él está allí por el principio de la filosofía: AGATHÓN, el bien, determinado el cual ya no podría ser ignorado como el supremo conocimiento y causa final de todo. Ni allí y entonces ni ahora y aquí. Porque el pasado no es "pisado" para el pensamiento aunque lo sea para una evolución inmediata de las cosas. Hoy se oye hablar del bien común bien que en un sentido social e inmanente.
Sin embargo es claro para el puro pensar que hay lo bello en sí y lo bueno en sí. El libro más editado del siglo XX, aquel que dijo que lo esencial es invisible a los ojos, agregó que lo que embellece las cosas es invisible. Y Platón:PANTÁ TA KALA GIGNETAI KALÁ.
Existe lo justo en sí porque debe existir, es THEMIS. Lo bello en sí idem. Y LO BUENO ¿quien ahora se atrevería a afirmar que no es themis?
Sigo defendiendo a Platón porque sin el bien no soy más que un átomo cósmico. Y sin lo bello no amo.
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