jueves, 9 de junio de 2011

PODRAN PASAR LOS PENSADORES PERO SÓCRATES NO PASARÁ

Con el sincero perdón de Nietszche. La fuerza moral de Sócrates no se perderá jamás. Es el poder pedagógico más fuerte de un hombre en cuanto tal. Su campana se escucha en el interior de cualquier hombre que haya tenido la dicha de escucharlo, presentado por el jóven Platón que lo plasmó desde el asombro filo-sófico. No hay que acudir a ningún otro lugar que al diálogo LYSIS o al CHARMIDES o al ALCIBÍADES, para transfigurarse es decir para aceptar la invitación de la SOPHIA a diferenciarse de sí con respecto a sí mismo según lo señaló Boeder, que es el mejor ejemplo del epígrafe.
Si cada uno será don Quijote como le gustó decir a Unamuno, es cierto que cada filósofo será un discípulo de Sócrates, especialmente en el diálogo que ha caído en el centro de estas páginas, el de la gran música del filosofar, comparado con el cisne que se estremece en espíritu en el momento de morir: el que Sócrates protagoniza como un nuevo Teseo, salvador de la juventud en el momento de la vuelta de la theoría a Delos, el día antes de tomar la cicuta.
Esto me pone en la situación de poner aquí el siguiente soneto:
LA AURORA DE ROSADOS DEDOS

Viví entre las violetas tricolores
de tu jardín poblado por las aves
que cantan himnos, simples, puros, suaves
sintiendo, condolidos, sus amores.

No te pido que mates tus dolores
ahogando sentimientos, hondos, graves
sino que los traspases como naves
que dejan tras de sí blancos fulgores.

Navegas en el mar siempre mudable
del alma humana que se alegra y llora.
Mas mira al cisne cómo surca estable

el lago transparente y se enamora
de la existencia y brilla en la inefable
sagrada de la rosada aurora.

Apunté a una mujer: mi esposa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario