Cuanto más hondo va el Espíritu en sí mismo, el sondador de profundidades, más se exterioriza fuera de sí, señala Hegel. Más adentro implica más afuera y por ello surge la exterioridad de la creación, paradógica para Buda.
Yo siento lo mismo porque la creación añadió el dolor que cuando más se va viviendo se llega al: PASE DE MI ESTE CALIZ.
Jesús nos enseña con su solución: MAS NO SE HAGA MI VOLUNTAD SINO LA TUYA. He aquí la clave de la Trinidad: una Persona busca hacer la voluntad de la otra y por eso Dios es Amor, algo que Buda no sabía por revelación, aunque está en lo hondo de cada uno.
Hay amor y hay dolor. Por ahora no hay gloria sino gracia sin manifestar.
Y el dolor ya no es absurdo o lo que no debe ser sino camino que da fruto de vida eterna. Ofrenda o Eucaristía, la buena gracia.
Lo hemos visto y es histórico en la Misa. Celebrarla puede haberse vuelto costumbre ahora transformada o mundanizada pero lo que allí acontece es el ser en el ente, como diría Heidegger, hijo de un sacristán en Merkirch. Y el último sonido de sus campanadas se escucha en la cordillera del ser.
Yo siento lo mismo porque la creación añadió el dolor que cuando más se va viviendo se llega al: PASE DE MI ESTE CALIZ.
Jesús nos enseña con su solución: MAS NO SE HAGA MI VOLUNTAD SINO LA TUYA. He aquí la clave de la Trinidad: una Persona busca hacer la voluntad de la otra y por eso Dios es Amor, algo que Buda no sabía por revelación, aunque está en lo hondo de cada uno.
Hay amor y hay dolor. Por ahora no hay gloria sino gracia sin manifestar.
Y el dolor ya no es absurdo o lo que no debe ser sino camino que da fruto de vida eterna. Ofrenda o Eucaristía, la buena gracia.
Lo hemos visto y es histórico en la Misa. Celebrarla puede haberse vuelto costumbre ahora transformada o mundanizada pero lo que allí acontece es el ser en el ente, como diría Heidegger, hijo de un sacristán en Merkirch. Y el último sonido de sus campanadas se escucha en la cordillera del ser.
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