jueves, 1 de octubre de 2015

LA CORRESPONDENCIA CON EL SER DEL ENTE

Como el río que corre con sus aguas insistentes nosotros repetimos que las palabras que se fueron diciendo desde que iniciamos con San Lucas hasta el fin del Apocalipsis son para escuchar, gozar y atesorar sin buscar otra aplicación que la que ellas mismas hacen en cada uno.
Es un ejercicio del amor agape el recibirlas y atesorarlas (TEREINO) tal cual hizo María meditándolas en su corazón. Ellas producen la morada de las Divinas Personas, ellas nos hacen alcanzar el fin y ya no son medios para hacer cosas y mucho menos podadas impiadosamente por las moralinas cotidianas.
Los males que nos agobian son remediados por ellas en la forma misteriosa que corresponde a sus emjundia.
El tenerlas en nosotros implica una filo-sofía en el claro de la gracia. Filosofía es una correspondencia con el ser de la Palabra en el amor agape.
Eso es todo. ALTO SILENCIO

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