sábado, 10 de octubre de 2015

AGAPE Y TIEMPO

Como un concepto ad intra  cuya cosa inteligida es el mismo e único ser del Padre que lo engendra, quien es VOX DEI ET DICITUR VERBUM CORDIS el cual permanece junto a su genitor en cuya enjundia se expresan ambos en el Espíritu Santo, su misma bondad.
Procesiones Divinas, asunto iluminador del ser que indica cómo llegará a haber seres ad extra pero que fundamentalmente expresa cómo se habita ad intra. Tal interioridad ardua para los corchos que tienden a flotar, para los anfibios que reptan sobre la superficie, para las gallináceas que picotean sin poder volar.
El vuelo infinito de las personas que reciben el sello del ser engendrador en el Espíritu que sondea hasta las profundidades de Dios, todo esto no solamente no se enseña sino que se contra enseña en la otredad sin vuelta, en la ontificación sin ser, que es precisamente vuelta según Hegel y Heidegger, quien habla de la verdad en la saga del ser.
La otredad enajenante frente a la inmanencia activa o actividad inmanente, que es una actividad que va y va hacia adentro en el ser infinito y que no se exime tampoco de ir hacia afuera de sí mismo en la expansión del amor super fluente que abarca el infinito sucesivo de entes y que es el ser del ente en quienes pueden recibir el ser y meritoriamente aceptarlo en el AGAPE. 
En el Agape hay personas y solo quedará el AGAPE cuando llegue el tiempo.

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