Nosotros estamos admirados por la transparencia de la logotectónica y la rareza de su visión precisa y carente de todo lugar común, alejada de todo componente de moralina o ideología alguna.
A veces da pudor difundir esto por esta vía social. Uno recomienda calurosamente la búsqueda de los escritos de Boeder que "leo y que releo" como dice aquel poema que escribí en ocasión del FESTSCHRIFT de su jubilación. Quizás sea la ocasión de citarlo aquí.
De lo que venimos leyendo acerca de este reportaje que se le hiciera este mes de enero debo decir que no puede esclarecer por su brevedad abarcativa las cuestiones que menciona ni sé si tengo yo licencia para difundirlo.
Sí puedo comentar lo que me produjo su lectura después de tantos años de leer sus escritos e incorporarlos a mi vida filosófica. La separación entre Antiguo y Nuevo Testamento, por ejemplo, nos choca a quienes amamos las Escrituras y las vemos globalmente como la Revelación. Pero la exigencia logotectónica de distinguir y dar un concepto filosófico, por ejemplo entre razón natural, mundanal y conceptual y sobre ella la separación de Historia, Mundo y Lenguaje como totalidades no puede mantenerse en la linea del continuo e hilera de representaciones que la integran. De hecho uno está siempre en pie de armas cuando ve a las teologías actuales hacerse hebreas tomando la cultura de aquel pueblo en lo que tiene de reivindicación submoderna. De hecho uno ha visto hundirse al Verbo encarnado en Jesús de Nazaret visto de maneras posmodernas.
Así que uno no puede sino agradecer que la Filosofía siempre traiga a escena un Aristóteles, un Hegel (que se separó drásticamente de la religión como representativa y la integró a momento de la Filosofía) aquí en Boeder. Esto es de pocos y avanza en el LOGOS puro. Aquí hemos visto su arquitectónica más y más precisa a lo largo de estas tres últimas décadas. De la Topología pasamos a la Articulación de los modernos y de esta a las Instalaciones de la posmodernidad intercaladas con decenas de escritos que en parte están ubicadas en Seditions.
Sé que las penumbras son gustosas a quienes quieren todas las vacas pardas y aún la niebla lo es al ladrón como dice Homero.
No religión dice Boeder sino SOPHIA y Logotectónica. Y yo he sentido la pura SOPHIA antes de conocer la Logotectónica y he pensado en contacto con grupos católicos en mi patria que teníamos diversas "religiones". Nuestros vecinos creen en el dogma de la línea del continuo y condenan lo viejo y pasado. Una religión para nuestro tiempo es una consigna donde no hay concepto de "nuestro tiempo" y sí sumisión al dogma, que en realidad es mera "doxa" u opinión.
La submoderna superficial es una moralina socio política o bien una fragmentación basada en la cotidianidad con ninguna religación a quien nos ha invitado a que le den hospedaje o posada: DIOS MISMO EN PERSONA. La des personalización que arranca en una confusión con el "yo" en aras de la otredad me fue tan amenazante que la claridad Logotectónica fue el auxilio portentoso hoy de lo que en sus épocas lo ha sido Platón o Agustín o Fichte.
Y las SOPHIAS siguen vivas en su palabra que invitan al "habitar". Y "a ellas me atengo y barras derechas" como dice Sancho Panza quien agregaría: "lo que va de Pedro a Pedro que no todo es hacer barbas".
A veces da pudor difundir esto por esta vía social. Uno recomienda calurosamente la búsqueda de los escritos de Boeder que "leo y que releo" como dice aquel poema que escribí en ocasión del FESTSCHRIFT de su jubilación. Quizás sea la ocasión de citarlo aquí.
De lo que venimos leyendo acerca de este reportaje que se le hiciera este mes de enero debo decir que no puede esclarecer por su brevedad abarcativa las cuestiones que menciona ni sé si tengo yo licencia para difundirlo.
Sí puedo comentar lo que me produjo su lectura después de tantos años de leer sus escritos e incorporarlos a mi vida filosófica. La separación entre Antiguo y Nuevo Testamento, por ejemplo, nos choca a quienes amamos las Escrituras y las vemos globalmente como la Revelación. Pero la exigencia logotectónica de distinguir y dar un concepto filosófico, por ejemplo entre razón natural, mundanal y conceptual y sobre ella la separación de Historia, Mundo y Lenguaje como totalidades no puede mantenerse en la linea del continuo e hilera de representaciones que la integran. De hecho uno está siempre en pie de armas cuando ve a las teologías actuales hacerse hebreas tomando la cultura de aquel pueblo en lo que tiene de reivindicación submoderna. De hecho uno ha visto hundirse al Verbo encarnado en Jesús de Nazaret visto de maneras posmodernas.
Así que uno no puede sino agradecer que la Filosofía siempre traiga a escena un Aristóteles, un Hegel (que se separó drásticamente de la religión como representativa y la integró a momento de la Filosofía) aquí en Boeder. Esto es de pocos y avanza en el LOGOS puro. Aquí hemos visto su arquitectónica más y más precisa a lo largo de estas tres últimas décadas. De la Topología pasamos a la Articulación de los modernos y de esta a las Instalaciones de la posmodernidad intercaladas con decenas de escritos que en parte están ubicadas en Seditions.
Sé que las penumbras son gustosas a quienes quieren todas las vacas pardas y aún la niebla lo es al ladrón como dice Homero.
No religión dice Boeder sino SOPHIA y Logotectónica. Y yo he sentido la pura SOPHIA antes de conocer la Logotectónica y he pensado en contacto con grupos católicos en mi patria que teníamos diversas "religiones". Nuestros vecinos creen en el dogma de la línea del continuo y condenan lo viejo y pasado. Una religión para nuestro tiempo es una consigna donde no hay concepto de "nuestro tiempo" y sí sumisión al dogma, que en realidad es mera "doxa" u opinión.
La submoderna superficial es una moralina socio política o bien una fragmentación basada en la cotidianidad con ninguna religación a quien nos ha invitado a que le den hospedaje o posada: DIOS MISMO EN PERSONA. La des personalización que arranca en una confusión con el "yo" en aras de la otredad me fue tan amenazante que la claridad Logotectónica fue el auxilio portentoso hoy de lo que en sus épocas lo ha sido Platón o Agustín o Fichte.
Y las SOPHIAS siguen vivas en su palabra que invitan al "habitar". Y "a ellas me atengo y barras derechas" como dice Sancho Panza quien agregaría: "lo que va de Pedro a Pedro que no todo es hacer barbas".
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