domingo, 22 de septiembre de 2013

LA SIMPLE RELACIÓN CON LA SABIDURÍA

La narración comienza con la creación del mundo por medio del "decir" de Dios: primer punto a tener en cuenta. El crear por la palabra y decir: HÁGASE LA LUZ Y LA LUZ SE HIZO, es un fundamento, el de la claridad. En ella podemos contemplar todo con alegría con gozo espiritual desde que el Espíritu estaba presente al comienzo junto a la Palabra cuyo resultado creador daba la satisfacción de ver que lo hecho era bueno.
Uno asiente al ver que los cielos y la tierra son buenos con todo lo que fue apareciendo en ella y que amamos por su belleza en total. Y más aún cuando se narra la instancia de haber sido creado el hombre a imagen y semejanza del creador como varón y mujer anticipando la visión de las Personas Divinas. Dios no es varón y mujer pero sí cercanía relacional de personas. Así el hombre creado a imagen y semejanza, matrimonio que será luego imagen de la Iglesia.
Este gozo con la añadidura de la realidad misma de crecer, multiplicarse y llenar el mundo sólo se vuelve plena con el reposo tras los seis días en el séptimo. Gozo pleno de participar con EL Padre, el Hijo y el Espíritu en su día eterno: el séptimo, que coincide con el sacramento puesto séptimo en el orden y con la caridad que es el séptimo escalón contando desde las cuatro cardinales y las tres teologales y con la bienaventuranza de la paz y con el don de sabiduría que es séptimo.
Esta lectura bienaventurada de la narración del libro del Génesis en su primer capítulo es amistad con la sabiduría de quien la ama y es amado por ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario