La cuestión de la pureza matrimonial sin ponerle comentario moral la subrayamos tal cual lo hace la tan empleada Biblia para tantos usos que polemizan con las ciencias y la desacreditan por esa vía.
Estos libros tan extendidos entre tantos hombres de buena voluntad forman una unidad de sentido para los protagonistas de la misma; Jesucristo sea considerado por quien fuere de la manera que fuere (de izquierda o de derecha, de arriba o de abajo) nadie le quitará el protagonismo en estos libros y se sabe el heredero de Abraham y afirma del matrimonio lo que era en el origen. Y esto no admite interpretaciones sino registro.
A mí personalmente ello me indica lo que tengo que pensar cuando la Virgen María es puesta por San Lucas bajo la luz de la intimidad que simplemente abrirá el claro del ser del cual habla Heidegger resultando el Magnificat el canto de la promesa prometida a Abraham. Mencionar la "influencia" de la Anunciación de la Virgen en cien famosos cuadros o los mil de la Navidad no parece tener peso en un escrito filosófico. Pero hay que destacar que este es un escrito sapiencial donde se testimonia la respuesta de una persona apostrofada por este hecho que confirma lo que lleva en el corazón:
la pureza de la intimidad del hogar como cosa del mismo Dios.
"¡Qué los dioses te den lo que llevas en el corazón: esposo, hogar, concordia...", le dice un desconocido Ulises a Nausikaa en una obra insospechada de derechismo fundamentalista y que está precisamente antes que la historia.
Lo válido en esto es lo que uno reconoce en los deseos de su corazón ¿Ama esta pureza originaria o la deja de lado?
Existe allí en algunos y en las sabidurías originarias.
Jesús lo rubricó con aquel: "en el origen no fue así y Moisés lo permitió por la dureza de vuestros corazones" ¡Cuanta legislación brotará de aquí!
Sea lo que fuere de esto: la ley se inscribirá en nuestros corazones. Y luego la gracia la hará arder en el amor, que es un sí.
Estos libros tan extendidos entre tantos hombres de buena voluntad forman una unidad de sentido para los protagonistas de la misma; Jesucristo sea considerado por quien fuere de la manera que fuere (de izquierda o de derecha, de arriba o de abajo) nadie le quitará el protagonismo en estos libros y se sabe el heredero de Abraham y afirma del matrimonio lo que era en el origen. Y esto no admite interpretaciones sino registro.
A mí personalmente ello me indica lo que tengo que pensar cuando la Virgen María es puesta por San Lucas bajo la luz de la intimidad que simplemente abrirá el claro del ser del cual habla Heidegger resultando el Magnificat el canto de la promesa prometida a Abraham. Mencionar la "influencia" de la Anunciación de la Virgen en cien famosos cuadros o los mil de la Navidad no parece tener peso en un escrito filosófico. Pero hay que destacar que este es un escrito sapiencial donde se testimonia la respuesta de una persona apostrofada por este hecho que confirma lo que lleva en el corazón:
la pureza de la intimidad del hogar como cosa del mismo Dios.
"¡Qué los dioses te den lo que llevas en el corazón: esposo, hogar, concordia...", le dice un desconocido Ulises a Nausikaa en una obra insospechada de derechismo fundamentalista y que está precisamente antes que la historia.
Lo válido en esto es lo que uno reconoce en los deseos de su corazón ¿Ama esta pureza originaria o la deja de lado?
Existe allí en algunos y en las sabidurías originarias.
Jesús lo rubricó con aquel: "en el origen no fue así y Moisés lo permitió por la dureza de vuestros corazones" ¡Cuanta legislación brotará de aquí!
Sea lo que fuere de esto: la ley se inscribirá en nuestros corazones. Y luego la gracia la hará arder en el amor, que es un sí.
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