martes, 17 de septiembre de 2013

ALEGRÍA DE SABER

El interview que se le hizo a Heribert Boeder nos confirmó lo que durante años hemos ido recibiendo como “buena nueva” en medio del crecimiento de la destrucción posmoderna que no tiene término, como la línea temporal del continuo donde esta montada. Los contemporáneos, por otra parte, están muy felices con este avance que va y va hacia delante sin ir a ningún lado. El ir deshaciendo o liberando es su divisa dentro del uso de la materia y de los sentidos que goce de aquel gozo que, como distinguió Aristóteles, viene desde fuera a cubrirnos como un manto. Vemos cómo Boeder subrayó en este momento la SOPHÍA acentuadamente frente a la Filosofía.
Nosotros sin embargo hemos entrado en el ritmo de las tres totalidades (historia, mundo y lenguaje) y las tres épocas de la Historia con su proyección en las tres posiciones de la modernidad en tres dimensiones y lo mismo para la submodernidad que subyace cuyas tres posiciones replican las modernas con su contenido (ejemplo Marx: Merleau con el comunismo y Marx con Hegel dando vuelta el espíritu con la materia).
Nosotros hemos salido no solo del continuo sino de la consideración aislada de los temas (por ejemplo Marx y la economía política separada o sin vínculo con el yugo de la moral en Nietzsche). Es cierto que el talento de cada uno como escritor hace demorarse a muchos en sus textos a los cuales le dedican la vida.
Nosotros hemos sido liberados por la Logotectónica de las preferencias estéticas y los fanatismos grimosos y hemos comenzado por ver las relaciones lógicas de tres en la unidad de un mismo pensamiento y de tres en tres en diferentes totalidades donde podemos ver siempre su principio medio y fin (por ejemplo Parménides Platón y Aristóteles en la primera época).
Y  por haber seguido la logotectónica obedientemente al mismo lenguaje y lo que las palabras brindan como un don hemos tenido asilo en la Sophía, que nos remitía, como lo sintió el mártir Boecio, a una fuente que manaba, según lo poetizó Juan de la Cruz. Y esta SOPHIA había llamado a la razón, al pensamiento porque era racional o lógica y se ofrecía al pensamiento como principio y fin. Así tenemos claramente que la sabiduría cristiana dice por medio de quien se le apropia la sabiduría, el Verbo, esto: YO SOY EL PRINCIPIO  Y EL FIN.
El Verbo, el LOGOS del himno preliminar de San Juan se rezó siempre en la Misa por 1965 años dando al pueblo la mejor literatura juntamente con el salmo Judica me Deus. Esto provocaría la memorización en latín y en lengua vernácula como se verifica hasta el siglo XX según se cuenta del Cura BROCHERO cuando ciego rezaba la misa de la Virgen en latín ¡y era el cura gaucho! Esa excusa que ponen en contra del latín es corta.
Esta SOPHÍA en cada época había invitado al logos y de ella como de un principio se había originado la FILO-SOFÍA y la oportunidad de que el hombre fuera hombre según una medida exterior por saber y querer lo que era, el también, en el principio como por ejemplo se lo decía el himno a los efesios: NOS ELIGIÓ PARA SER SANTOS E INMACULADOS EN SU PRESENCIA EN EL AMOR ANTES DE LA CREACIÓN DEL COSMOS.
¡Que seguridad me dio a mí esto y cómo me hizo habitar bajo deliciosa luz en mis tardes y mañanas! Sí que me hizo nacer de nuevo en el paraíso aunque el germen ya lo llevaba en el corazón y me hablaba desde que vine a tener conciencia en este mundo, donde vi que había un príncipe que llevaba las mentes cautivas de los adultos, algunos para muy mal, para mal y a muchos a quienes amé los hacía olvidar que tenían en el alma la posibilidad de recordar lo visto ante el ámbito de las ideas, como lo expresó Platón en el Menón. ¡Qué no sentí cuando lo leí por vez primera! En primer lugar pensé: “he sido engañado en este mundo o estoy siendo sometido a un adormecimiento de mis tesoros”. Aprender es recordar.
 Así sigo hasta hoy penando al verme entre cadenas por quienes me rodean que comen las bellotas que le dan a los cerdos, de las cuales carecía el hijo pródigo y por ello pudo volver vacío a la casa del PADRE.
Yo quiero ir a la fiesta que Él me tiene preparada. Y por eso también lo expreso ante quien me lea. Ánimo Él te llama
Cada frase, cada palabra, son despertadores en el ánimo para ir adonde somos, para peregrinar al lugar de nuestra esencia como supo Heidegger acerca del pensar.
He aquí que en este peregrinar hemos ido al saber de las Musas, a Jesucristo mismo en el Espíritu de la promesa, a la belleza de la naturaleza que lo arroba al Hyperión, eremita de Grecia.
Pero ante todo ¿Quien no se ha preguntado a sí mismo dentro de sí mismo: quien soy y adónde voy en mi vivir? Durante 1965 años los niños lo aprendían en el catecismo y el mundo la carne y el diablo se lo borroneaban, se lo hacían inviable o se lo arrancaban por violencia. Ahora directamente la misma doctrina ha sido arrebatada por evolución como, por ejemplo también, el concierto para flauta traversa de Antonio Vivaldi ¿Quién sino Aquel enemigo nos lo arrebata y amenaza los oídos  con la contra música? No hay que hacer esfuerzo para creer: por los efectos los conoceréis….Pero hay lucha, POLEMOS, como lo sentenció Heraclito de Éfeso. Allí precisamente habitó San Juan con la madre de Dios y nuestra (como lo dijo Jesucristo en la cruz: ¡cómo para desoírlo desde esa cátedra!) y desde allí navegando a Patmos, que es un viaje local, vio la lucha escatológica. Él lo escribió y quien esto va escribiendo lo ha leído y creído por lo que él mismo experimenta en todo y cada cosa. Con ello puedo explicarme porqué se me escapa el bien que poseo como bajo un bombardeo. Los veo en las películas y en las noticias pero en mí que estoy fuera de zona bélica lo veo en mis días y en la historia de mis días. Hay ataque “contra quienes blanquearon sus estolas en la sangre del cordero”. Muchos reirán de ello porque se hallan cómodos en lo que hay, en cómo es, mientras que yo añoro mi “fue” y quiero que torne a “es”  para caminar a lo que sin esperar más “será”.

Aquí en la FILO-SOFÍA contestaré aquella pregunta: ¿Quiénes somos? Y para ello tomaremos una gran novela e iremos leyendo los subrayados donde Dios aparece diciéndolo: ¿qué mejor que saberlo con precisión antes de no saberlo o borrosamente poniendo nosotros las razones cuando en esta novela se nos narra todo para que quien tenga oídos para oir que oiga?

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