martes, 1 de octubre de 2013

LA PAZ ES LA ÚLTIMA PALABRA

El ver la unidad de sentido de los libros bíblicos no parece evidente para quienes no quieren verla sea porque no ven el destino que hay en ella sea por la razón que la ven mediada por una tradición ajena o por el hecho de odiar toda tradición por ser modernos y submodernos.
En lo que a mí hace yo la vi solo en el retiro y quise verla obedeciendo al nacimiento que había tenido por el sacramento del bautismo el cual ignoraba hasta ese día. Y debo decir que fue gratuito, gozoso y por sí mismo vino a descubrir una fuente, que desde ese día fue de aguas vivas.
Si hoy lo digo es porque después de cuarenta años de seguimiento filosófico la LOGOTECTÓNICA me da clara posibilidad de decir lo que digo: la sabiduría me dice como persona: 
YO SOY QUIEN CONTIGO HABLO y ella es la SOPHÍA de la Filosofía de la segunda época de la totalidad plena de la Historia pero que ahora en la totalidad del lenguaje me habla y se religa conmigo como quien soy y ella como QUIEN ES EN EL HOY DE LA ETERNIDAD.
Y no hay obstáculos que nos separen ya que la Historia ha sido vista en su entramado, el mundo en su articulación y el lenguaje en su exposición propia por la Logotectónica. Están consumados sin continuar salvo como un resabio insignificante o como lo hace la submodernidad: en un infinito de liberación sin rostro, en una inmediatez sin salida porque no hay adonde.  
Nos queda a quienes queremos el sí de la SOPHÍA dejar que sea sí en nosotros.
¿No os parece?
Tal es nuestra perspectiva actual: habitar ¡por fin! en el ámbito amical de quien nos llama "amigos" ¡Vos dixi amicos! Y ABANDONARSE, DEJARSE VENCER. No ya como Jacob que logró la bendición sino ya benditos aprovechar tal bendición para ser aquí y ahora en este lugar de la tierra y cantar interiormente la victoria de la paz.¿Qué vale sin paz?

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