jueves, 25 de agosto de 2011

UNAS GOTAS DE ROUSSEAU

"Los animales son felices su rey solo es miserable". ver el mundo de los hombres es ver perdido el orden natural. Por eso LA DIFERENCIACIÓN CON RESPECTO A SU MUNDANIDAD Y A SU NATURIDAD CONTAMINADA POR LA CIVILIZACIÓN alejada de su origen. Allí Dios escribe en el corazón cuando el hombre se conforma a las pasiones que tienen el ritmo de la naturaleza, el de la belleza (QUITAD DE NUESTROS CORAZONES EL AMOR DE LA BELLEZA Y QUITÁIS TODO EL EMEBELESO DE LA VIDA). Las otras pasiones son advenedizas o culturales y nos apartan de la bondad del Dios del corazón donde se experimenta el amor de sí. Las pasiones que se desarrollan desde el amor propio son destructoras y nos ponen fuera de la naturaleza y multiplican las necesidades a expensas de los demás.
El hombre es así libre por naturaleza pero se halla mundanalmente entre cadenas. Las sociedades ciudadanas se han alejado de la simplicidad del amor de sí y están deformadas por el amor propio. En el libro cuarto del EMILIO se invoca a Ulises con el odre de las vientos que es desatodo ante la visión de la patria por la envidia de sus compañeros.
Las pasiones naturales son la fuente de la libertad en cuya base está el amor de sí. En la protección de esta fuente está la verdadera educación y en la prevención de la génesis de las necesidades que originan las ciudades. Los niños son el objeto de la verdadera educación, tierno e inteligente. Hay que aprovecharse de la ternura para sembrar en él las semillas de humanidad, en sentido contrario a las opiniones de la sociedad: ¡LA RAZÓN PONGA UN DÍA SILENCIO A LA OPINIÓN DE LOS HOMBRES! Ejemplo: el sexo brotará tras la inocencia prolongada que haga brotar la amistad en el joven antes de la inducción de la sociedad. No hay que darles lecciones de pudor para no despertar en él el deseo espurio. Hay que huir de las ideas lascivas pero hay que satisfacer la curiosidad sin incitarla. Poco a poco se forma el temperamento.
La utopía del sabio: impedir que el hombre se corrompa y sea ganado por lo accidental que tendrá por verdadero y sustancial. Los religiosos de su contorno, puritanos ginebrinos, el bayanismo y el jansenismo francés cargan contra el origen malo del hombre y él por lo contrario. No hay que reprimir el vicio sino impedir que nazca, dice contra la moralina circundante. Así le quemaron sus libros: al hombre de la segunda Europa. "Cerrad el corazón al vicio y será siempre bueno, agrandad el lecho de la vida y dejadla correr sin obstáculo, que el médico no venga a curar al moribundo". Así no son los sacerdotes los encargados de la educación aunque la educación verse sobre las virtudes. Pero insiste en no pretender enseñar lo que alguien no pueda alcanzar conducido por sí mismo.
Mucho hay de San Agustín que los sacerdotes habían olvidado hace siglos: por lo menos el de las Confesiones. Pero aquí no se trata de la Persona del Verbo que nos habla en la cercanía del Espíritu Santo sino de la humanidad que brota del despejo de la naturaleza. "HOMBRE HONRA TU ESPECIE". Y ello se procura despertando la belleza de los sentimientos, porque la verdad de los afectos se relaciona con lo justo de las ideas. Pero esta verdad se adquiere en la vida de la naturaleza dirigida a un gozo sereno y sencillo orientado por la piedad que lo inclina a participar de las penas de sus semejantes. Un hombre que reconcentra su felicidad en torno a su corazón, hablando poco y riendo menos con gozos moderados, gustos a los cuales acompañen la ternura y las lágrimas.
Con esta muestra podemos ver y sentir lo que hemos denominado sabiduría inicial de la tercera época. Porque tales afrimaciones no pueden ser sino de una sabiduría. No es opinión ni ciencia sino diferenciación del hombre con respecto a sí mismo.
De aquí surge la Filosofía de Kant.

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