El principio mas allá de la razón exige un pensamiento puro para concebirlo. Y esto está registrado en la ENEADAS DE PLOTINO. El pensar está determinado en su movimiento por el principio que es el UNO BIEN. Es principio absoluto, no determinado por nada pues todo surge de él por sobreabundacia difusiva.Hay que experimentar la rigurosidad de Plotino para visualizarlo, ya que no es un ente sino el ser del ente,para decirlo en términos heideggerianos. E s el principio que da a pensar lo que es: el NOYS como hypostasis que surge y se aleja del uno y se constituye como espíritu y ente. Y fuera de la unidad reconstituida del NOYS o espíritu surge por alejamiento la segunda hypostasis, el ALMA, que abarca la multiplicidad del COSMOS hasta el límite de la materia, mas allá de la cual se detiene la salidad desde el UNO en la diversidad total.
Todo este razonar plotiniano sólo en los términos a Platón se asemeja y
aún a Aristóteles pero la denominación de NEOPLATONISMO no tiene sustento alguno en el pensamiento, es mera descripción historiográfica. En él se despeja el principio super trascendente que ha aparecido en la propia sabiduría epocal: para él el evangelio de San Juan, base del pensamiento de sus coetáneos en Alejandría. San Juan que abre su EVANGELIO con aquello:
EN ARCHÉ HEN HO LOGOS. El arché, el principio es el fundamento que determina al LOGOS que lo muestra que lo exegetiza, que muestra lo que nadie ha visto jamás, porque habita en una luz inaccesible y solo el VERBO lo que visto en sí mismo porque Él era Dios en Dios. Dios de Dios, LUZ DE LUZ, como dice el credo.
Ahora la filosofía lo será de la religión porque la sabiduría epocal es EL NUEVO TESTAMENTO y el filosofo es un santo de la Iglesia: Agustín de Hipona, donde fue obispo. Él será el Platón de un Parménides que es Plotino en la época media. Lo que es uno en la primera época con respecto a Platón, lo es el otro con respecto a Agustín, que CONCIBE LA TRINIDAD DE PERSONAS reveladas en el Nuevo Testamento y refunda la doctrina de la Iglesia concibiendo a San Pablo quien estatuye la Iglesia como sacramento grande, el sacramento de la piedad. Te tenemos a ti com refundador de la doctrina, le dice San Jerónimo.
De la pureza de Plotino que despeja el principio ahora lo tenemos concebido en Agustín y nos falta el Aristóteles de la época media que no es otro que Tomás de Aquino. El consumará la realización del principio en la ciencia sagrada y cierra el ciclo fundándose en los evangelios sinópticos: TODA LA LEY NUEVA CONSISTE EN LA HUMILDAD Y LA MANSEDUMBRE, dice en el comentario a San Mateo. La salida del Principio y la vuelta a él como fin por el camino real para alcanzarlo, los tratados de la unión hipostática y de los sacramentos, constituyen las tres partes del sistema de la ciencia sagrada, llamada SUMA TEOLÓGICA.
En Plotino y en Santo Tomás se piensa el ser del ente, que según Heidegger la Metafísica habría olvidado o dejado de lado para pensar el ente. Boeder corrige el diagnóstico del maestro ya al final de los senta con su escrito: ¿POR QUÉ MOTIVO SER DEL ENTE?
En Heribert Boeder la pureza del pensamiento es condición sine qua non.
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