Pregunta Derrida cómo no hablar de Dios. Nosotros quisimos oir: oiré lo que habla en mi el Señor, dice el poeta salmista. No hay cuestión para la filo-sofía porque es Él quien habla y hace hablar:
DEL HOMBRE ES PREPARAR EL CORAZÓN
MAS LA RESPUESTA DE LA LENGUA VIENE DE YAHVEH
Él lee el corazón y los proyectos y los lleva a su consumación. Para quien leyera el libro de los PROVERBIOS entonces y comprendiera vería el tan trillado concepto de PROVIDENCIA:
TODO LO HA CREADO YAHVEH PARA SU FIN
AUN AL IMPÍO, PARA EL DÍA ACIAGO
Y el Dios de la tan vituperada Iglesia (que es la visible no la del sacramento grande) es el de los hebreos, pueblo elegido o mejor solicitado como hijo, según vamos leyendo nosotros libremente, el cual hace una labor medicinal con el hombre:
TODO ALTIVO DE CORAZÓN ES ABOMINACIÓN PARA YAHVEH
SERÁ CASTIGADO INDEFECTIBLEMENTE
Independientemente de cual es el castigo -hoy aborrecido- expresa ya la columna vertebral del EVANGELIO: QUIEN SE ENSALZA SERÁ HUMILLADO Y QUIEN SE HUMILLA ENSALZADO. No hay mejor castigo ni más sabio: eso fue lo que hizo Dios ya con el primero de la creación y Él se hizo el último. Una lógica absoluta atraviesa el gran cuento de la Biblia. No es la de los seres creados. Pero cuando éstos la aceptan mucho aprovechan:
CON MISERICORDIA Y FIDELIDAD EXPÍASE LA CULPA
Y CON EL TEMOR DE DIOS SE APARTA EL HOMBRE DEL MAL.
Así es la relación
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